De amor y muerte en Cannes con Michael Haneke

Hay muy pocos cineastas que consigan crear la expectación que logra Michael Haneke, hasta el punto que cada estreno suyo sea un acontecimiento esperado por cinéfilos de todo el mundo. Algo así como la «fórmula Woody Allen» pero sin el hartazgo que éste nos produce en los últimos años. De hecho, el paralelismo que acabamos de establecer no podría ser más fatal, pues el cineasta germano-austríaco gusta de inmiscuir al espectador en la cara menos amable de la existencia humana hasta el punto de dejarnos sin aliento. Pero nosotros, voluntariosos seguidores de la sensación de angustia que se nos queda en el estómago tras películas como ‘La Pianista’, ‘Caché’ o ‘Funny Games’, volvemos una y otra vez como buenos sadomasoquistas que somos. Parece ser que, además de angustia, Haneke resulta ser una suerte de atrayente revulsivo de la esencia humana. En esta ocasión toca hablar del nuevo film del cineasta, que fue presentado ayer en el Festival de Cannes con gran aceptación de crítica y público: ‘Amour‘.

Amor

Emmanuelle Riva en 'Amour' de Michael Haneke.

¿’Amuor’? ¿Qué clase de título es este en la filmografía de Haneke? Pues aquel que se perfila por ahora como ganador de la Palma de Oro, máximo galardón del Festival. De hecho, la relación del cineasta con Cannes es cuanto menos dulce. No en vano sus tres últimas películas han recibido premios por parte del jurado, siendo ‘La Cinta Blanca‘ Palma de Oro en 2009. Pues bien, en esta ocasión nos toca enfrentarnos con la parte más tierna del director, que relata la historia de amor crepuscular entre dos ancianos. Y cuando decimos «tierna» nos referimos, claro está, a todo lo tierno que puede resultar el director. Porque junto a la ternura convive la muerte, la decrepitud del cuerpo y la pérdida. Ahí es nada… y tampoco esperábamos menos.

La película, rodada en francés, cuenta como decimos la historia de un anciano matrimonio, ambos profesores de música, que disfrutan de una plácida jubilación en París hasta que ella sufre una apoplejía y queda incapacitada. Ella, para más señas, es la actriz Emmanuelle Riva, en el recuerdo de muchos gracias a su papel en ‘Hiroshima Mon Amour’. Él el mítico actor octogenario Jean-Louis Trintignant, al que Haneke convenció para volver al cine tras años de inactividad. Isabelle Huppert completa el reparto como hija de la pareja. La tristeza y la banalidad de una rutina diaria marcada por el dolor es a lo que deberá enfrentarse el personaje de Trintignant, que se topa directamente con su propia mortalidad (y, por ende, nosotros con la nuestra) al tener que cuidar al amor de su vida en sus últimos momentos. Sin voluntad de realizar denuncia social alguna, el realizador «sencillamente» nos muestra el irremediable y doloroso paso del tiempo. No hay tema más universal.

La película y los actores prácticamente nunca abandonan el apartamento, donde se condensa el grosso de su vida, y que en el final de sus días se convierte en su particular e íntima cárcel. Veremos cómo le va a Haneke en Cannes, pero la que ya ha sido tildada por la crítica y por él mismo como su película más «sencilla», ‘Amour’ tiene muchas papeletas de entrar entre los puestos más altos de la quiniela para la Palma de Oro. Nos quedamos con una de las declaraciones del director en rueda de prensa: «Yo no soy un retratista de la violencia, me niego a esa etiqueta. De ahí que trabaje en el rodaje sobre todo con las emociones«.

Fuentes / Europa Press

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