Disney, una tubería hacia la fantasía

Disney World se caracteriza por ser el lugar donde según su propio slogan “Where the dreams come true” “donde los sueños se hacen realidad”. Es por esta ilusión de felicidad, que Disney es una de las empresas que más facturación anual posee.

Comercializa con el producto más escaso en esta vorágine que es la vida real, la felicidad.
Porque cada vez que uno, grande o chico, sale de una sala de cine o pone stop en su reproductor y termina de ver un película de Disney, una sonrisa invade su cara por tiempo indefinido sin buscar ningún motivo para irse de allí.

Esta sonrisa implica el creer, sin llegar a credulidad, una felicidad sin llegar a alegría. Es simplemente pensar, que el “felices por siempre” y “el príncipe azul” nos espera a la vuelta, en el recodo del camino.

Ayer, Disney inventaba o retomaba historias de princesas, de damiselas que buscaban la felicidad, de mujeres malvadas que envenenaban manzanas, de brujas que no permitían la felicidad.
Pero esos mundos de fantasía, los carruajes que provenían de calabazas, los vestidos de gala que nacían de harapos, los príncipes que buscaban princesa en un baile, los zapatos de único talle, la rueca y los enanitos mineros, no se aplica la realidad de hoy.

Viejos cuentos de hadas

Hoy, el mundo son las oficinas, la tecnología, la gran ciudad, los edificios, los bancos, el mercado y los hombres de negocio.

Pero, ¿Puede exisistir algún paralelismo entre estos dos mundos, en apariencia tan diferente? Y la respuesta es, y sigue siendo, sí.

Disney encontró la vuelta de conectar estos dos mundos, de recrear, y a la vez crearnos la sensación de que en cualquier lugar, en cualquier momento, algo puede pasar, el piso puede temblar, las paredes desaparecer, el cielo abrirse y volar hacia…un mundo de fantasía.

Un ejemplo de esto es la última película estrenada por Disney Studios a principios de 2008, Encantada, la historia de Giselle.Esta película muestra como una muchacha que conoce a su príncipe de encuento en el mundo de la fantasía es enviada por la cruel madre del enamorado al mundo real, lejos de pinchar dedos, envenenar manzanas o encerrar en cuartos escondidos, las madrastras son mucho más crueles, logran que la muchacha del mundo de la fantasía caiga por la tubería al enorme y fantasmal mundo real.


La chica debe enfrentarse al mundo real, debe encontrar la salida a la fantasía, debe escaparse de nuevo por la tubería para encontrar al amor de su vida. Pero en el camino, entiende otras cosas, se le abre la mente, y ama. Ama a la familia que la adopta, se enamora de la ciudad, ama tanto su nueva vida que al compararla con la anterior o la futura que podría ser, se resigna. La realidad le gana a la fantasía con todo lo paradójico que ello conlleva.

La ciudad de Nueva York en paralelo con el país del fondo del mapa, donde viven hadas, príncipes, brujas, mendigos.

Los colectivos y taxis versus los caballos montados por caballeros
Brujas malvadas contra ex novias celosas.

Fiestas de gala, frente a cenas de negocios. Imagínense por un día viajar a ese otro mundo, cambiar, volar, y salir despedidos por una rendija de agua en el medio de una avenida. Imagínense enamorarse de un ser de ese otro mundo, y no comprenderse, hablando el mismo idioma.
Buscar a alguien a quien no se quiere encontrar y en la recta del final entender el amor y la felicidad como algo que no necesita de hadas madrinas sino de simples dosis de mundo real.
Dirigida por Kevin Lima, fue nominada a un Globo de Oro en las categorías comedia-fantasía-música. Combinando animación y el mundo real se logran efectos paradisíacos se complementancon las actuaciones de Amy Adams, Patrick Dempsey, James Marsden, Idina Menzel, Timothy Spall y Susan Sarandon.

Giselle, la princesa encantada


Otro ejemplo, es uno de los próximos estrenos de Disney, Las Crónicas de Narnia, el misterio del príncipe Caspian. Esta es la segunda parte de una heptalogía de libros infantiles escrita por el escritor Anglo-Irlandés C.S. Lewis entre 1939 y 1954. En esta segunda parte, los niños entran a Narnia en una estación de tren. En la primera película, Las Crónicas de Narnia, el león, la bruja y el ropero; los niños ingresaban a Narnia a través de un placard en una mansión de una pariente.
¿Y qué es Narnia? Es una especie de mundo de la fantasía moderno, en donde todo puede ser real, en donde hay brujas de golosinas envenenadas, hay bestias al acecho, hay animales parlantes y cuevas encantadas. Narnia es un país y a la vez un mundo.

Para ver el trailer en castellano de Las crónicas de Narnia, el misterio del príncipe Caspian, haz click aqui.

Narnia es a donde los niños escapan cuando se cansan de ser niños. Por otra parte, una característica muy importante de Narnia es, que esta es invisible para el ojo adulto. Solo es visible para los niños. Es por esto que en la segunda parte se narra que luego de visitar Narnia los niños se van a través de una puerta que Aslan abre en el aire y les dice a los dos hermanos mayores que no volveran a Narnia.
Los niños allí son reyes, son aliados, son guerrerros, comen corren, juegan y viven, son lo que quieren ser.
Y todo esto, de la mano de Disney, luego de sus clásicas cenicientas triologías, durmientes ediciones de bellas y pequeños bestias conquistando bellas, decidió mezclar los tiempos. Contradecir al manual de cuentos de hadas y plantear que debajo y a millares de kilómetros de nuestro mundo real, se esconde ese mundo: Una tubería hacia la fantasía

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...