«El agujero» de Tsai Ming Liang

Esta película dirigida por Tsai Ming Liang y protagonizada por Kang Shen Lee surge de una propuesta francesa al director para que exprese en un film «su visión del futuro». El resultado logrado, sin salirse de los códigos del director es brillante, atractivo y mucho más abierto que su cine en general. Muy recomendable.

CartelEsta es una película del año 1999, proveniente de Taiwán y del director y autor Tsai Ming Liang. Protagonizada por su actor fetiche Lee Kang-sheng que será el vecino de arriba y Yang Kuei-mei que, en una actuación brillante, será la vecina de abajo. Repite en la fotografía (personalísima también) Pen-jung Liao que consigue dar de vuelta con el tono justo que la obra pide.

Dura 95 minutos; y entre la corta duración y el dinamismo de la misma estaremos refiriéndonos a una película en extremo ágil (al menos y en comparación con lo que hasta ahora habíamos visto de Tsai Ming Liang).

Es conocida con varios nombres: «El Agujero»; «Dong» (el original), «The  Hole», «El Buraco» o «Il buco» (en Brasil e Italia los últimos dos respectivamente).

Esta película ganó el Premio Hugo en el Festival Internacional de Chicago de 1998 (después de haberlo hecho el año anterior con «El Río«). Kuei-Mei Yang ganó el Premio Pantalla de Plata como mejor actriz por su actuación en esta película, en el año 1999 en el Festival Internacional de Singapur. También allí se nombró a Tsai Ming Liang como el mejor director asiático y a ésta la mejor película. En el Festival Internacional de Sitges ganó el Gran Premio de Plata a Film de Fantasía Europea.

Ho Calipso

Hay todo un tema con la llegada del año 2000. Tsai Ming Liang parece estarse pregúntando «Bueno ¿que devendrá en este mundo ahora?» más allá del remanso  que significan las canciones de Grace Chang.

Como sinopsis deberíamos decir que nos encontramos en un Taipei que a unos días del arribo del nuevo milenio se ve asediado (además de por la soledad) por la lluvia, la falta de agua potable y la ausencia de medidas preventivas tomadas con antelación por parte del gobierno para una extraña enfermedad que ha surgido/devenido: «La Fiebre de Taipei».
Como un fantasma que animaliza (concretamente «cucarachiza») a las personas nos encontramos con dos personajes: Uno, el vecino de arriba, que en su soledad maneja una especie de almacén mientras fuma, se emborracha y da de comer a un gato. La otra será la vecina de abajo; quien se ve unida al otro gracias a extremas goteras (elemento patente y amplificado desde «El Río») y también vive en soledad.

Tenemos aquí una película con todos los elementos del cine de Ming Liang pero que rompe con su hermetismo y que tiene en su metraje «intercaladas» unas escenas musicales que aparecen alegres, con colores «rechonchos» y llamativos (en el medio de una situación general a la cual, claramente, aparecen contrapuestos).
Las canciones de Grace Chang son «Da pen ti», «Yan zhi hu», «Wo yao ni de ai», «Wo ai ka li su», «Bu guan ni shi shei». Sus canciones son únicono de las películas provenientes de Hong Kong que se pueden encontrar a lo largo de décadas.

En el agujero

¿Por qué me refiero a éstas? Además del dato inferible de que hay varias canciones de una misma persona en el metraje… Porque los momentos en que nuestra protagonista tiene esas «visiones» que de forma entre surrealista, sarcástica, nostálgica y genial hacen que todo el gris de la trama se vaya por unos minutos que, no sólo parecen como un divertimento deudor del cine de Lynch; sino que también expresan (y progresivamente cada vez más) que es lo que a ella le está pasando.
Es una forma espectacular de acercamiento a un personaje; que hace que el film sea más atractivo, dinámico y que no sólo es gracioso; sino que cierra y se entrama perfectamente con la lógica del lenguaje cinematográfico que Ming Liang utiliza en este film.

También es importante resaltar esto en el sentido de que Ming Liang, hasta ahora, basaba sus obras en un uso del sonido que si bien no necesariamente extradiegético estaba refiriéndose siempre a elementos, sonidos y ruidos que «siempre estaban allí». Evitando, por ejemplo, la música que podríamos escuchar acompañando las imágenes que suenan prácticamente en cualquier film de ficción proveniente de occidente en la actualidad.

De cualquier forma la soledad y la incomunicación estarán en extremo presentes en este film (puesto que son temas propios de Ming Liang, que abordará en cada película). Todo esto no quiere decir que todo sea necesariamente «un bajón» puesto que esta película escapa al hermetismo que otras de sus películas podían tener.
Esto también será, en parte, dependiente de «interpretaciones» y estará en conexión con ese final que, minutos antes del fin remitirá directamente al final tan alabado y odiado de «Viva el Amor«.
De cualquier forma, aunque los planos largos se mantienen aquí aparecerá una cámara con más movimiento y planos en perspectiva (donde podemos ver a un personaje con una expresión en su cara mientras que detrás y algo alejados vemos, mediante el uso de la profundidad de campo, a otro realizando una acción diferente).

Una Película Húmeda

También estará presente el voyeurismo y de vuelta en el personaje arquetipico de Tsai Ming Liang; sin importar mucho su nombre particular, el que representa Lee Kang-sheng en cada película. Pero, quiero que se me entienda que; si bien el voyeurismo es un elemento patente en sus films siempre está situado sobre su actor fetiche: Lee Kang-sheng. Lo que me lleva a preguntar(me) ¿Qué nos estará diciendo concretamente con esto, de sí mismo, Tsai Ming Liang?
Otra diferencia respecto a lo que veníamos viendo estará situada en el hecho de que esta vez el voyeurismo (como, explícitamente en «Viva el amor» y, también explícitamente, aunque no de forma «tan enferma» [es lo único que se me ocurre poder decir para que se entienda, aunque soy consciente de que esto se puede relativizar bastante] en «El Río» [en ese pasaje monumental que he descrito como de antología]) es algo que agradecemos.
Me refiero a que agradecemos y casi que les estaríamos pidiendo a los personajes (y sobre todo a Lee Kang-sheng) que «se vouyereen» entre sí, porque esto es una forma (o deviene en) de estar más cercanos, más unidos, más juntos que aunque «ilegal» (por poner un adjetivo más o menos correcto), «mal visto» (paradójico si hablamos de vouyerismo) o «enfermo» ayuda a que se pueda tender una especie de puente; a generar un contacto que nosotros espectadores y ellos personajes parecemos todos querer y desear.
De cualquier forma es necesario explicar que a Tsai Ming Liang se lo invitó a participar en un proyecto de film proveniente de Francia en el que se celebraba la llegada del nuevo milenio. O sea, se suponía que diera una visión del futuro en una película. ¡Y qué visión!

En algún momento aparecerá por allí Tien Mao, quien sería el padre en «El río». Ahora representando un viejo algo venido a menos (y algo más que en la otra película) que camina como perdido entre las paredes grises. Se acercará en determinado momento al protagonista y mostrándole una lata le preguntará ¿tiene de esta marca? El otro le responderá que hace años se dejaron de producir y le pregunta de forma agradable ¿por qué no prueba con otra marca?
CartelLa respuesta del viejo estará dada porque sin decir palabra y a paso lento se irá caminando en un plano hermoso en perspectiva; ante el cual se dirigirá (como quién no sabe muy bien qué) a la puerta. Esta secuencia lleva a que nos preguntemos ¿A qué se refiere Ming Liang con esto? ¿Será a su propio cine? ¿Será simplemente a los elementos que son intolerables para generaciones distintas? ¿A la alienación progresiva?
Es una pregunta que, no estará de más hacerse, pero que, para mí ahora, al menos no tiene una respuesta clara o unívoca.

La recomiendo. Y me alegro de esta vez «poderla recomendar más abiertamente«; gracias a no ser tan hermetica, a su particular humor (que no sólo estará en las secuencias musicales) y, por supuesto, a su profundidad.
Tal vez, sería una película ideal para ver con una potencial (y posiblemente algo «freak») pareja; puesto que dejará con lo que hablar.
También, a quien guste de visiones «futuristas» se encontrará seguramente con una de las más particulares posibles.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...