El asesinato de Bruce Lee

La primera curiosidad que surge del actor oriental más famoso de la historia del cine es que nació en San Francisco. Su madre dio a luz el 27 de noviembre de 1940 entre las seis y las ocho de la maña, año del dragón y a la hora del dragón. Para los expertos en el horóscopo chino esto marcaría su destino hasta el punto de convertirlo en una estrella cinematográfica.

El verdadero nombre de Bruce Lee era Lee Jun Fan, su familia se marchó a Hong Kong. Su padre era chino y su madre china rebajada con un 50% de genética alemana. Por esa mezcla de sangre, el padre de Bruce estaba convencido de que el mal de ojo había caído sobre la familia. El mejor consejo que pudo dar a su hijo fue que volviese cuanto antes a América. Bruce Lee se ganaba la vida dando clases de baile, en concreto era instructor de chachachá. Con los ahorrillos cruzó el océano, siguiendo el consejo de su progenitor, y montó una escuela de artes marciales. La primera en la historia que admitía estudiantes occidentales. Gracias a esto consiguió pequeños papeles en Batman (1966) y El avispón verde (1966).

Después rodó varias películas en Hong Kong y entró en Hollywood por la puerta grande con Operación Dragón (1973). Fue el mayor éxito de su carrera pese a que no viviría para disfrutarlo. Tres semanas antes del estreno de Operación Dragón ya estaba rodando Juego con la muerte (se estrenaría con retraso en 1978), Bruce Lee murió en extrañas circunstancias. Unos dicen que fue envenenado por una sociedad secreta oriental, como castigo por haber revelado a los occidentales los secretos del kárate. Otros piensan que lo mató la mafia china, por negarse a entregar buena parte de sus ganancias. La gran mayoría asocia la muerte del actor a la maldición de la que tanto hablaba su padre…


El caso es que Bruce Lee no fue asesinado. Murió de un edema cerebral. La noche anterior a su muerte se tomó un analgésico llamado Equagesic sin saber que tenía un componente al que era alérgico. Dos horas después no tenía salvación, la reacción fue tan grave que entró en coma, sufrió el edema y murió.

Los rumores sobre el posible asesinato surgieron al día siguiente de la muerte. El caso es que la noche de la muerte, Bruce Lee casado y con dos hijos yacía con su amante. La chica en cuestión era Betty Ting Pei, con la que rodaba Juego con la muerte. Cuando le dio el “flux”, a la pobre Betty sólo se le ocurrió llamar al productor de la cinta. Fue Raymond Chow el que hizo las cosas como le dio la gana. El señor Chow avisó a una ambulancia y Bruce Lee fue atendido en el Hospital Queen Elizabeth de Hong Kong. No quiso desvelar las circunstancias en las que había sucedido el acontecimiento. Ante la investigación policial, la señorita Ting Pei cantó como el mismísimo Joselito. Sin embargo, ya era demasiado tarde para detener el rumor.

De todas maneras, Bruce Lee vivirá para siempre. Su leyenda es tan grande que sigue siendo un ídolo treinta y cuatro años después de su muerte.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...