El doctor Mortimer y la cura de la ‘Hysteria’

«Una comedia con muy buenas vibraciones», reza el acertado eslogan promocional de Hysteria. Una frase sin demasiado gancho, pensarán, pero esperen a descubrir de qué va la última película de Tanya Wexler (Ball in the house) y quizás le encuentren la gracia. ‘Hysteria’ es una comedia romántica ambientada en la Inglaterra victoriana basada en hechos reales. Hasta aquí, nada que sorprenda. Faltaría añadir a Hugh Grant para finiquitar aquí este post, pero no, Grant no aparece. El elemento innovador de esta película es precisamente el mismo pequeño objeto eléctrico sobre el que gira la historia: un vibrador. Sí, el mismo juguete sexual totémico, amado por las señoras y temido por sus esposos.

Tanya Wexler cuenta en ‘Hysteria’ la historia del doctor Joseph Mortimer Granville, un médico que sanaba la extraña enfermedad que da nombre a la película y que era exclusiva de las damas. Se manifestaba de diferentes maneras: retención de líquidos, espasmos musculares, insomnio y pérdida de apetito y solo el doctor Mortimer sabía cuál era la ‘cura’: masajear con sus manos las partes íntimas de la paciente. Hoy día reconocemos que la única enfermedad de aquellas mujeres era su apetito sexual no satisfecho, reprimido en una sociedad puritana en la que solo al hombre se le reconocía el derecho de disfrutar del placer sexual. La cura de aquel habilidoso doctor era provocar un orgasmo en sus pacientes. Con los años, su maltrecha mano le pidió un descanso, y fue entonces cuando echó mano de ingenio y tecnología para idear un aparatito que le sustituyera.

Wexler, por supuesto, se toma todo tipo de licencias para recrear la historia del doctor Mortimer, pero sí toma como referencia hechos reales. A partir de ahí y con grandes dosis de buen humor, retrata la Inglaterra del siglo XIX, tan desbordante de contradictorio y ridículo puritanismo, tan cargada de tabúes. Hay también una crítica a la pervivencia de esos mismos tabúes en una sociedad como la nuestra.

Para el reparto la directora ha contado con el semidesconocido Hugh Dancy (Martha Macy May Marlene) como el exitoso médico, padre de la criatura, y Maggie Gyllenhaal (El caballero oscuro) como una feminista que intenta quitarle el corsé moral a la mentalidad de la época. Pese al argumento, el tono de la película la hace accesible a todos los públicos. Aún así, en Estados Unidos la han calificado no recomendable para menores de 17 años. El puritanismo del que habla Wexler sigue vigente.

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