La Jungla De Cristal (Duro de Matar)

Die Hard es uno de los clásicos del cine de acción más importantes y recordados de todos los tiempos. Su éxito de público y taquilla sirvió para redefinir en muchos aspectos al heroe de acción, quien fue interpretado en esta producción por Bruce Willis.

«Die Hard» es uno de los clásicos de acción más importantes de todos los tiempos, alcanzando un éxito de taquilla y de crítica muy distante para las películas que hacen parte de este maltratado género. La película fue dirigida por John McTiernan, protagonizada por Bruce Willis y Alan Rickman, obteniendo cuatro nominaciones bien merecidas a los premios de la Academia, y recaudando más de 130 millones de dólares a nivel mundial.

La trama se centra en el Detective de Policía de la ciudad de Nueva York John McClaine (Bruce Willis), quien se encuentra de visita en la ciudad de Los Ángeles, con la intención de reencontrarse con su esposa y hacer las paces con ella. Llegándole de sorpresa al edificio donde trabaja, el ya famoso Nakatomi Plaza (que en la vida real es el Fox Plaza), John espera en un baño mientras una reunión de la empresa se desarrolla, con la intención de hablar calmadamente con su mujer cuando esta finalice.

En ese instante, un grupo de terroristas comandado por Hans Gruber (Alan Rickman) se toman el edificio, con la intención de secuestrar al CEO de la compañía, Joseph Yoshinobu Takagi (James Shigeta) con el fin de ganar notoriedad y poder hacer de conocimiento de todo el público sus demandas. Estando apartado de toda la reunión, McClaine no queda bajo la autoridad de facto del grupo terrorista, por lo que comienza a actuar como un policía.

Preocupado por su esposa, el detective se comunica con la policía de Los Ángeles para que hagan algo al respecto. Su intención nunca es destruir al grupo armado, ni salir a matar a todos; sino por el contrario esconderse hasta que lleguen los refuerzos de la fuerza pública para que sean ellos quienes controlen la situación. Hay un inmenso componente de realismo en esta caracterización del personaje, que logra hacer de «Duro De Matar» una película verdaderamente interesante, y con un contenido dramático y profundo poco característico de este género.



McClaine es una víctima de las circunstancias, no es el héroe que va a salvar a todo el mundo; es alguien que se ve forzado a actuar, a matar en defensa propia, a esconderse de sus enemigos; no un súper hombre que va en búsqueda del conflicto y de los maleantes para vengarlos por dañarle la fiesta de fin de año a su mujer. La humanización del personaje, con las clásicas debilidades que cualquier persona tendría en una traición de estas, hace que nos identifiquemos profundamente con él y con lo que debe estar pasando.

En la creación de este personaje, el héroe de acción es alguien que suda, que sangra, que se ensucia y que demuestra muchas debilidades humanas frente a sus enemigos, siendo estas características las que diferencian esta historia de cualquier otra del género. Es en la superación de todos esos elementos donde radica también el dramatismo de este film, puesto que al imponerle estas limitantes a McClaine, salidas más interesantes y búsquedas se debe encontrar para solucionar el momento que vive.

Bajo esa premisa se puede explicar en parte el por qué la película funcionó tan bien: gracias a la historia, que trataba sobre un policía que se ve forzado a actuar en una situación extrema, la que constantemente trata de evadir. Lo anterior es absolutamente todo lo contrario de las películas de su época, en donde el personaje principal se encuentra sumamente ansioso por enfrentarse a un ejército entero entrenado y compuesto por letales asesinos. En esa diferenciación con los personajes de la época, es en donde nace lo más atractivo de “Die Hard”.

El otro gran acierto de la película se encuentra en el personaje que interpreta Bruce Willis como el policía John McClaine. Willis es perfecto para ese personaje, su inmenso carisma hace perfecto encaje con la identificación que se tiene con el policía. Alejándose bastante de la novela, el humor entregado en esta película es genial. El constante sarcasmo con el que McClaine enfrenta las situaciones del film lo hacen muy cautivador y sirven para aligerar los momentos tensionantes, encontrando el contraste necesario para el fluido desarrollo de la historia.

La película generó una inmensa cantidad de copias en el tema, al desarrollar de manera profunda el potencial de tensión que se puede generar al encerrar todos los hechos que se desarrollan en un mismo lugar. Como todo sucede al interior del edificio, la problemática que se genera para el personaje es mayor, dado la sin salida en la que se encuentra. Hay una inmensa sensación de claustrofobia que rodea toda la película, como de desespero por querer salir de ese lugar.

Tal y como lo dijera en alguna ocasión el grandioso Alfred Hitchcock, entre más logrado sea el villano más lograda será la película. En Die Hard esa frase encuentra una perfecta aplicación, al ser el papel de Alan Rickman el de uno de los villanos más queridos del cine. Su personaje es un hombre sumamente culto, inteligente y con una elegancia sobresaliente, que tiene sus intereses para llevar a cabo las acciones que lleva.

El hecho de querer engañar a los policías haciéndose pasar como un terrorista político, con la intención de ganar el tiempo necesario para alcanzar sus verdaderas metas, es un acierto más de una historia muy bien escrita y planeada. Rickman es perfecto en ese personaje, una persona que habla con una soberbia inmensa frente a sus interlocutores, que no pierde la postura casi nunca, que demuestra mucha preparación y conocimiento en lo que hace; era algo a lo que no nos tenían acostumbrados los típicos villanos de Hollywood de esa época.

No obstante todo lo anterior, la película cuenta con las infaltables secuencias espectaculares de acción dignas de este tipo de films, que estaban acompañadas de un muy interesante y detallado diseño de sonido que realzan el realismo de esos momentos. La escena en donde estalla el techo del edificio y McClaine tiene que saltar amarrado a la manguera de bomberos es sencillamente insuperable, incluso para nuestra época de CGI por donde quiera que se mire una secuencia de acción. Así mismo, el momento en donde se estallan miles de cristales por el estallido de los explosivos es alucinante.

Por todo esto, es que «Die Hard» fue considerada hace poco (más o menos en la misma fecha que se estrenaba la cuarta parte de la misma) como la mejor película de acción de todos los tiempos, según la revista Enterteiment Weekly, lo que comparto totalmente.

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