Erotismo de hace un siglo

Aunque hoy nos pueda parecer inocente y hasta risible, la compilación propuesta por el francés Marc Reilhac resulta de lo más didáctica en lo que a sexo se refiere. Hablamos de un raro DVD que seguramente puedas encontrar en tiendas especializadas o vía online: Polissons et Galipettes. Estas piezas cortas se solían pasar en salones o domicilios privados de la alta burguesía y, lo que es más curioso, en los mismos burdeles de principios del siglo XX.

Fotograma de la película (de los más inocentes)

Aunque hoy nos pueda parecer inocente y hasta risible, la compilación propuesta por el francés Marc Reilhac resulta de lo más didáctica en lo que a sexo se refiere. Hablamos de un raro DVD que seguramente puedas encontrar en tiendas especializadas o vía online: Polissons et Galipettes (Francia, 2002), un seguido de cortos eróticos de principios de siglo XX, comprendiendo desde 1905 hasta 1930. Toda una pieza de coleccionista sorprendente y bizarra, tanto para los amantes del cine como para los aficionados al erotismo. Como dice el propio Reilhac, desde los inicios de la imagen en movimiento la cámara se puso al servicio de la filmación y reproducción de los placeres más ocultos de la sociedad occidental.

Estas piezas cortas estaban destinadas a un consumo muy restringido. Se solían pasar en salones o domicilios privados de la alta burguesía y, lo que es más curioso, en los mismos burdeles. El erotismo contenido en estas filmaciones servía de reclamo sexual para el cliente, que podía ponerse a tono. Al mismo tiempo, y como hace el porno actualmente, satisfacía una fantasía, una pulsión, unos instintos primarios. De esta manera, y mientras los clientes de los burdeles más sofisticados esperaban su turno, podían deleitarse o incluso aprender. Curiosamente, el tratamiento de la sexualidad femenina (en una época mucho más represiva que la actual) se presenta como lúdico y divertido. Si actualmente muchas son las mujeres que se quejan del tratamiento sumiso que se les adjudica en la industria porno, podemos asegurar que en Polissons et Galipettes las cosas son bastante más equitativas y, en muchos casos, el sexo se da entre mujeres y de manera activa.

La película se estrenó en salas en 2002

Se juega con el fantasma de la lolita colegiala (La fessée à l’école, 1925), vemos a monjas que se divierten entre ellas (Abott Bitt au couvent, 1925) o relaciones heterosexuales en emplazamientos idealizados (Mousquetaire au restaurant, 1920). Sin olvidar la legendaria pieza donde un perro juega sexualmente con su dueña y el amante de esta. Toda una celebración de la sexualidad que resulta de lo más divertida para el espectador contemporáneo. Cada uno de los cortometrajes irradia una especie de ingenuidad, de inocencia, que a día de hoy ya hemos perdido. Pese a ser piezas experimentales y marginales, se puede adivinar la buena mano de sus directores y actores, pioneros de una industria que ahora genera millones y que en la época se hacía de manera minimalista pero tremendamente efectiva.

No creemos que Polissons et Galipettes vaya a ser tu peli porno preferida (aunque ¿por qué no), pero forma parte de nuestro patrimonio sexual. Pese a estar ante representaciones del acto, el film nos ofrece muchos y muy importantes datos sobre la gestión y las parácticas sexuales de la época. Se trata, a fin de cuentas, de un bello homenaje a los inicios del cine y, como no, al libertinaje.

Fuentes: UniFrance

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