Escuela De Rock

Cuando vi los posters y los trailers de «Escuela de Rock«, me imaginé que otra de esas películas tontas de Hollywood habría de llegar a las pantallas de cine. Y la verdad fue que no me equivoqué, pero la diferencia en esta ocasión fue que la película tonta me fascinó y cautivó por completo.

Sin duda alguna que mirar una producción de este tipo con ojos críticos tendría la consecuencia de que no aguantaríamos hasta el final de la misma. Pero cuando la imaginación y los sentimientos priman sobre todo lo racional que uno pueda ser, la experiencia de «Escuela de Rock» es una muy linda y entretenida.

La historia es la de una fracasado rockero quien todo su gremio lo ha rechazado, principalmente por su amor sincero y nada comercial frente al género musical que más lo desvela. Sin trabajo y con necesidades financieras como todos, Dewey Finn (Jack Black) acepta el puesto de profesor substituto en una prestigiosa escuela primaria, pero haciéndose pasar por su amigo suyo llamado Ned Schneebly (Mark White). En el colegio descubre que los niños a quienes les da clase son unos muy buenos músicos, por lo que decide formar una banda de rock con ellos.

De allí en adelante lo que comienza es una bella historia de amistad, que tuvó su genesis en el interés egoísta de Dewey de formar una nueva banda de rock para él, pero que con el paso del tiempo y gracias a la inocencia, el talento y el amor de los niños que lo rodean, lo que se forma es una profunda amistad entre ellos.

La estructura de la película es sumamente clásica: un hombre desesperado, que encuentra en el lugar más inesperado la posibilidad de salir adelante, luego se hace amigo de las personas que lo rodean y al final logran superar un gran obstáculo para llegar al éxito.

A pesar de que en cualquier otro caso una estructura tan clásica sería suficiente para ni si quiera ver esta película, creo que la capacidad que la misma tiene para trasladarme a mi época de infancia en un colegio con dotes dictatoriales es verdaderamente hermosa. Jack Black en su personaje de Dewey es el vocero de toda una generación de humanos que tuvimos que «educarnos» bajo un ambiente de férrea disciplina y poca libertad de opinión. Por eso es mi héroe, y cuando adopte a mis hijos les inculcaré algunos de sus valores.

Y es que es en gran parte por Jack Black que este tierno film funciona. Partiendo de la base de que Mark White escribió el papel exclusivamente para él, dado su inmenso amor al rock clásico y su excéntrica personalidad, es más fácil entender el por qué de la perfecta interpretación del actor: porque sencillamente no está actuando, es él mismo a quien vemos en la pantalla.

Su papel de amante del rock es gracioso y muy real. Black no parece alguien que sepa de música, sino que por el contrario uno nota inmediatamente que es alguien que sabe todo lo que está diciendo, pero más importante aún, que siente cada una de las palabras que dice sobre el rock. Su amor por la música sale por cada uno de los poros de su cuerpo y nos llega de una manera muy directa. Igualmente, vale decir que en algunos casos su actuación de persona extravagante, acelerada y sin ningún interés en la vida diferente al de la música, es una perfecta contraposición con el papel de niños muy disciplinados.

A pesar de que ya es clásica la batalla en el cine por liberarse de las «cadenas que el sistema nos impone» (trabajar, estudiar), es el que en la vida real no hayamos podido liberarnos de un sistema tan exprimidor del espíritu humano, lo que permite que el mensaje romántico en el cine conserve intacto su poder. Y digo esto porque me parece que es allí donde radica el poder de este pequeño proyecto que llegó a convertirse en un inmenso éxito, en el mensaje en pro de un espíritu más libre y unas mentes y corazones más soñadores.

Como perfecto complemento de lo anterior, es de resaltar el papel de los niños. Siendo cada uno de ellos talentosos músicos en la vida real, es de admirar los buenos papeles como hijos de familias prestantes que los obligan a tener una educación conservadora, la que ellos no aprecian para nada. Gracias a la combinación de un grupo de niños tan centrados y de un personaje de Jack Black tan estrambótico, es que se genera una bella combinación en la pantalla.

Otro de los elementos que ayudan a completar la película, es la personificación de ese sistema abrumador en los papeles de los padres y la rectora de la escuela, Rosalie Mullins, interpretada por Joan Cusack. Muy correctos está cada uno de ellos en sus papeles, puesto que conforman un conjunto de personas que les impiden a los niños poder hacer algo que realmente les guste. Son ellos quienes justifican la existencia y la influencia de Dewey entre los jóvenes, puesto que de permitir que sus hijos o alumnos hicieran algo que fuera de su agrado, el personaje de Dewey no tendría razón para existir.

No hay mucho que decir sobre la música de la película, la que es alucinante. No hay temas compuestos propiamente para el film (aunque sí algunos temas musicales a cargo de Mark White, Jack Black y Craig Wedren) sino que por el contrario es uno de esos bellos casos en donde es el film el que fue hecho para la música. De hecho en algún momento se pensó en hacer de «School of Rock» un musical en vez de una película. El resto de la producción tiene una puesta en escena muy conservadora, con la clara intención de que sean los niños y Black quienes se roben todo el show y la atención del film.

La película pareciera a simple vista una hecha para niños; pero me parece a mí que el verdadero mensaje de la misma va es para los padres, quienes tienen la obligación de darles a sus hijos una vida que los prepare para el futuro, pero nunca al costo de amargarles toda su niñez.

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