Feliz Cumpleaños, amor mío

Un amor verdadero destruido por un accidente náutico en las costas de Nantucket puede dar pie a un guión triste y lacrimógeno. Lo malo, es que en esta película nos pasamos todo el metraje reviviendo el drama. Todas las noches el viudo David Lewis (Peter Gallagher) repite su último adiós a su amada Gillian (Michelle Pfeiffer) después de retozar en la playa a la luz de la luna.

Por qué lloras?Vale, desde el principio de la película sabemos que ella está muerta, él también sabe que ella está muerta, ¿el director sabe que ella está muerta? Había muerto después de caerse a cámara lenta desde el mástil de un velero un par de años antes justo el día que cumplió treinta y cinco años. Pero es tan bonito recordarlo, de qué sirve la vida sin estar recordando a Gillian arriesgando su vida de manera absurda en el barco. Mientras tanto, David es incapaz de rehacer su vida y su relación con su hija es preocupante cuanto menos (interpretada por Claire Danes). La cara de la chica se retuerce de dolor y sus ojos enrojecen cada vez que algo le recuerda que mamá no va a volver y que papá puede quedarse permanentemente en un estado mental preocupante.

Como todas las películas que narran historias de amor que trascienden a la muerte hará llorar casi cualquier mujer que la vea. Una mala resolución a la angustia que supone aceptar la separación de un ser querido, y es que lo peor que se puede hacer es aferrarse al pasado. Nitroglicerina emocional.

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