Festival de Sevilla 2009. Día 2: Impresionante La cinta blanca, discreta Triage

El lazo blanco

Hacía mucho tiempo que no salía de una sala de cine con la sensación satisfactoria de haber asistido a un trabajo bien hecho y de altísimo nivel artístico.  Pues bien, la programación del Festival de Sevilla empieza a dar sus frutos, y lo hace sobre todo gracias a la presencia de La cinta blanca, la ganadora de la Palma de Oro en Cannes este año. Por contra, no acabo de encontar una explicación cinematográfica al hecho de que Triage haya sido la encargada de inaugurar la Sección Oficial.

Comencemos por La cinta blanca, aunque me gustaría volver sobre esta película en más ocasiones, a medida que se acerque el momento de su estreno en España. Michael Haneke, un director algo intermitente en mi opinión, fija su mirada en una población rural en la Alemania previa a la I Guerra Mundial. A partir de la disección de los muchos personajes protagonistas y de las múltiples situaciones que viven, Haneke plantea un presente enfermo y deja entrever un futuro (que llegará bajo la forma del nazismo) aún más aterrador.

Lo que más llama la atención de La cinta blanca a primera vista es la impresionante fotografía en blanco y negro y los cuidadísimos encuadres planeados por Haneke (uno agradece el uso del trípode al comprobar en el certamen la alergia que se le tiene en el cine europeo actual). Aunque el director ha plasmado aquí la narración más clásica de su carrera, su capacidad para describir un ambiente malsano reluce más que nunca. En cuanto al guión, lo podríamos calificar de obra maestra solo por un par de diálogos que incluye. Dura dos horas y media pero ojalá hubieran sido cinco. Impresionante.

Todo lo contrario es Triage, dirigida por Danis Tanovic (tendré que ver En tierra de nadie, porque me resulta increíble que este realizador ganara un Oscar), y protagonizada por Colin Farrell, Paz Vega y Christopher Lee (que interpreta a un español, abuelo del personaje de la actriz sevillana). Dos amigos, fotógrafos de guerra, se desplazan al Kurdistán para plasmar el conflicto entre kurdos e iraquíes. Tras una serie de incidentes, solo uno de ellos regresa. La pérdida de memoria/remordimientos le impiden recordar lo que allí sucedió.

Poner tres impolutos carteles publicitarios de The Joshua Tree pegados en una pared no es suficiente para situar la acción de una película en 1988. Y ese es el ejemplo más rebuscado para explicar que Triage no es creíble, es de cartón piedra. No le quitaremos la razón en cuanto a su postura crítica hacia la guerra, pero hay que decir también que el guión es un callejón sin salida, que el clímax es absurdo y que hay muy poca inventiva en sus imágenes. Yo estaba aún asombrado por la película de Haneke y encendí el piloto automático, pero me han llegado a comentar que en un momento dado la cojera del protagonista cambiaba de pierna. Por cierto, el famoso disco de U2 que antes mencionaba salió a la venta en marzo de 1987.

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