Festival de Sitges 2010. Día 10: El tío Boonmee llegó desde Cannes. Esta tarde, el palmarés

El tío Boonme recuerda sus vidas pasadas

En unas tres horas conoceremos los nombres de los premiados en esta cuadragésimotercera edición del Festival Internacional de Sitges. Todo apunta, por la buena recepción, rumores en los pasillos y los horarios de las maratones de mañana, que la triunfadora podría ser la española Secuestrados. Pero no vendamos la piel del oso antes de cazarlo, ya que Rare Exports (esta es mi debilidad), Confessions, El último exorcismo, Fase 7 y hasta los 13 asesinos de Miike podrían llevarse el gato al agua.

Si la ganadora, al menos del premio principal, no sale de esa terna, la sorpresa será mayúscula. Pero es que hasta la poseedora de la Palma de Oro de Cannes ha sido incluída a última hora en el concurrido concurso, por lo que podría cosechar aquí un nuevo reconocimiento. Después de haber conocido al tío Boonmee, no se puede decir que no lo merezca.

Déjame entrar (Let me in)
El año pasado, varios de los redactores de Notas de Cine consideramos que el film sueco de Tomas Alfredson era uno de los mejores del año. El remake americano se estrena en unos días, y entonces volveremos sobre él en una crítica más extensa. Solo decir que aunque las imágenes y la música de Giacchino son impecables, el director de Monstruoso ha hecho desaparecer la sutilidad del original, potenciando de una forma un tanto desmesurada la ambientación ochentera de la historia.

El tío Boonmee recuerda sus vida pasadas
La cinta blanca, La clase y 4 meses, 3 semanas y 2 días. Estas son tres de las obras mayores que ha dado el cine en los últimos años, y todas comparten el haber conseguido la Palma de Oro de Cannes.Lógicamente, había expectativas extremas de cara a la ganadora de este año, que, algo insólito, ha debutado en España a través de Sitges. La cinta sigue a un terrateniente en sus últimos días, en los que recupera imágenes de sus otras vidas y recibe las visitas de algunos de los fantasmas de su pasado.

El tailandés Apichatpong Weerhasethakul (del que pienso recuperar su obra anterior) ha elaborado un film que brilla por lo que tiene de insólito. No es solo un punto y aparte para este festival, también para casi todo lo que han visto los ojos del quien esto les escribe. En sus hermosas y extrañamente místicas imágenes fluyen la cotidianidad del cine asiático clásico, la sofisticación de los autores más solemnes y una cierta mirada primitiva. Unión de cines para un nuevo cine.

Bedevilled
Una mujer se marcha de Seúl huyendo de sus problemas laborales y de un caso en el que se ha visto implicada como testigo. Se dirige a una isla de apenas diez habitantes, en la que pasó algunas temporadas durante su infancia. Allí vive una antigua amiga suya, de la que abusan sistemáticamente los otros isleños. Poco a poco la situación de la chica de pueblo se va haciendo totalmente insoportable, mientras la chica de ciudad no se entera de nada.

El cine asiático, especialmente el coreano, sigue acudiendo constantemente a la fórmula de la venganza para elaborar sus historias. En este caso, el estallido de violencia tarda en llegar, pero cuando lo hace no decepciona. Por el camino, una crítica furibunda a la manera en que se trata a las mujeres en las poblaciones más pequeñas de Corea. Aunque a estas alturas de festival, se disfruta más del derroche de sangre y del tono excesivo.

El perfecto anfitrión
Un hombre atraca un banco, y mientras huye, se da cuenta de que todo el mundo lo está buscando, por lo que tiene que buscar un escondite. Parece encontrarlo en la casa de un hombre elegante, que bebe vino y tiene reproducciones de Rothko colgando de las paredes. Sin embargo, el anfitrión va a acabar siendo muy distinto de lo que parecía…

La película que ha cerrado la competición es una comedia norteamericana independiente, con un guión ocurrente y una espléndida interpretación de David Hyde Pierce (en un registro muy diferente al de Frasier), quien podría conseguir el premio al mejor actor. La que no está a la altura es la realización, que las pocas ideas que tiene las repite hasta la extenuación, como los planos de la «realidad» que se corresponden con contraplanos inventados por la mente del protagonista.

En Notas de Cine | Cobertura de Sitges 2010 |

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