Festival de Sitges 2010. Día 9: A serbian film, buscando el escándalo

A serbian film

Varios medios de comunicación aguardaban a la salida de la primera sesión de A serbian film en el festival, buscando las reacciones de los espectadores ante el estreno más polémico de la temporada. Parece que han conseguido que se corra la voz sobre la brutalidad de su contenido, y el film está logrando una importante notoriedad, especialmente en la red. Lástima que la película no responda a tanta expectación.

We are the night
Pongamos por caso que los especímenes de vampiro macho se han extinguido, por aquello de que no eran capaces de contenerse ante los excesos. Lo que queda hoy en día son vampiras, y conducen los mejores deportivos, visten de alta costura y se beben y esnifan todo lo que encuentran sin engordar un solo gramo, que es lo mejor de todo. A una pandilla que reside en Berlín van a empezar a surgirle problemas cuando incorporen a sus filas a una joven atracadora, que prefiere el amor de un policía que la gran vidorra asesina de las chupasangres.

Los efectos del éxito de La saga Crepúsculo siguen extendiéndose por el mundo. Ahora han llegado hasta Alemania, donde el director de la sobrevalorada La ola ha podido recuperar un guión que escribió hace más de diez años. Aunque algo más distraída que las historias que protagonizan los Cullen y compañía (sobre todo porque le resta romance y le añade humor), tampoco es esta una película que merezca recordarse ni un minuto, aunque con la moda vampírica igual hasta triunfa en taquilla. Mejor para ella.

Monsters
Pongamos por caso que el accidente de una nave espacial en su regreso a la Tierra ha provocado una invasión alienígena en una parte de México, conocida como la zona infectada. Por allí cerca andan un fotógrafo en busca de un gran reportaje y la hija del dueño del medio para el que él colabora, y a la que tendrá que trasladar hasta los Estados Unidos, que están fuera de peligro. Poco a poco los dos, que no están contentos con sus vidas personales, irán acercándose entre sí, mientras los visitantes les acechan.

Esperábamos algo parecido a District 9, y nos hemos encontrado con un Lost in translation que en vez de en Tokio transcurre en un lugar igual de extraño para la pareja protagonista. Todo ello en medio de una obvia metáfora, crítica con la política fronteriza del país más poderoso del mundo, así como con sus intervenciones militares. La sorpresa ha sido mayúscula y postiva, ya que con cuatro duros el director Gareth Edwards ha sido capaz de contar de forma creíble una historia cuya naturaleza es sin duda problemática.

A serbian film
Milos es un talentoso actor porno de Serbia, que lleva un tiempo retirado, ya que en este momento prefiere cuidar de su esposa y su hijo. Sin embargo, los ahorros empiezan a escasear, por lo que acepta protagonizar una extraña película experimental, de la que no va a saber nada antes del rodaje, y por la que va a recibir una auténtica millonada. Como la lógica manda, en cuanto las cámaras empiecen a grabar, el hombre va a a arrepentirse totalmente de haber aceptado el empleo.

No será por el flanco de la moralidad por el que ataque a A serbian film (aunque en ocasiones parece mostrarse crítica con un tipo de cine del que se convierte al mismo tiempo en la máxima exponente). La película lleva al extremo las depravaciones moral a la que puede llegar el hombre, pero no atenta contra los límites de la mirada hacia las imágenes cinematográficas, a diferencia de otros films recientes (como Anticristo). En realidad, estamos ante otro de esos thrillers malsanos, de una mediocridad aplastante, y que solo busca llamar la atención a toda costa. Que lo consiga o no es cosa de cada uno. Unas horas después de la proyección, a mí ya se me hace difícil recordarlo.

L’autre Monde (Black Heaven)
A serbian film es carnaza para aquellos que se deleitan viendo los aspectos más desagradbles del mundo. Os voy a confesar una cosa. Yo prefiero contemplar las cosas bellas. Y una de ellas es Louise Bourgoin, simpáticha chica del tiempo francesa reconvertida en actriz, motivo por el cual acudí a la presentación de esta película, que no compite en el certamen y que además coincidía con la hora de comer. Y la verdad es que no es gran cosa, sobre todo por el extrañamiento que provoca el mejunje de las siempre veristas imágenes del cine francés con las partes de animación que tiene el film, y que transcurren en un videojuego.

Gaspard y Marion son dos jóvenes que están empezando a salir, y parece que tienen futuro como pareja. Cerca de la playa encuentran un teléfono, que resulta que pertenece a una mujer. Deciden seguirla, y la rescatan cuando está a punto de suicidarse. La mujer resulta ser una joven enigmática y atractiva, por lo que va a terminar obsesionando a Gaspard, hasta el punto de que se aficionará a un juego virtual tipo Second Life solo para establecer contacto con ella.

Red Nights
Os aviso que el argumento es lo de menos. En Hong Kong, tres mujeres andan detrás del sello de un viejo emperador (tal como suena), donde se esconde un veneno que mata al tiempo que multiplica todas las sensaciones, ya sean placenteras o dolorosas. Dos de las contendientes son francesas mientras que la china, la más lista de las tres, será la que acabe provocando un auténtico despliegue de muertes.

Y es que, ¿cómo van a haber tres femmes fatales en una sola película? Solo puede ganar una, y el sitio se lo queda con todas las de la ley la sanguinaria señora Chan, sin duda lo mejor de la cinta. Sus maneras exageradas y diabólicas se complementan a la perfección con unas imágenes muy vistosas, que sin embargo no logran ocultar una sensación general de intrascendencia y absurdidad.

En Notas de Cine | Cobertura de Sitges 2010 |

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