Fuck for Forest, porno por una buena causa

Encontrar porno gratuito en la red es fácil, pero también es habitual pagar para obtener una amplia variedad de estos contenidos. Todo ello desde la privacidad de internet, que se ha convertido en el medio estrella para el cine erótico. A sabiendas de la magnitud del negocio pornográfico y, sobre todo, de la gran demanda de sexo en la red, un grupo ecologista se ha lanzado a ofrecerlo a cambio de una inversión que, lejos de servir para mantener una industria, se destina a causas sociales. De este modo el dinero invertido, por lo general, en onanismo puede contribuir a salvar el planeta. El círculo de lo natural se cierra mediante lo políticamente incorrecto y de manera muy efectiva: ya han recaudado 345.000 dólares gracias a la contribución de los navegantes. Dinero que se ha destinado a la ayuda de comunidades en Ecuador, Brasil, Costa Rica y Eslovaquia.

Selva ecuatoriana, uno de los lugares de trabajo de Fuck the Forest

Fuck for Forest se define como organización ecológica y erótica sin fines de lucro, y ofrece fotos y videos de sexo explícito bajo pago. Los escenarios suelen ser el aire libre, acorde con el espíritu del proyecto, y los usuarios también pueden colgar en la red sus propias creaciones. Actualmente ya cuentan con 1.300 activistas en todo el mundo.

Los impulsores de esta curiosa ONG, Leona Johansson y Tommy Hol Ellingsen, hablan sobre su proyecto con alegría y sin tapujos. «¡Salvar el planeta es sexy! ¿Por qué no excitarse por una buena causa?», declaran para BBC Mundo. Ambos saltaron a la fama después de practicar sexo en público y sobre el escenario en un concierto en su Noruega natal. El objetivo de sus iniciativas es, según explican, «liberar nuestras mentes, estar más en contacto con la naturaleza, con nosotros mismos y con el planeta».

Y ahora que conocemos Fuck the Forest, es momento de desvelar la gran pregunta. ¿Qué piensan los receptores del dinero sobre el modo en que éste se consigue? «Yo apoyo el trabajo, lo del sexo no me importa, pienso que ellos aman la naturaleza y dicen la verdad, eso hay que apoyarlo», cuenta para el medio internacional Alfonso Wajuyat, miembro de la comunidad indígena shuar de la selva ecuatoriana. No obstante, portavoces de otras ONG niegan que los locales sean partidarios de esta modalidad de altruismo. Es el caso de Miguel Soto Cruz, presidente de Arbofilia, que rechazó aceptar dinero del Fuck forForest aunque les reconoce que son buenos vecinos, pues trabajan en tierras cercanas. También el famoso Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, en sus siglas en inglés) optó por no aceptar la colaboración de esta ONG. «Les dijimos que no, gracias. Estamos a favor del amor y la biología, pero no nos gustó esta versión y no queremos estar asociados a ella«, explican.

Seamos partidarios o contrarios de los métodos de Fuck for Forest, hay que reconocer que la idea es original. Y también que el éxito está asegurado. Porque, por mucho que quiera taparse bajo la sábana de la corrección, la pornografía gusta y va buscada. Y ahora, además de ofrecer disfrute, permite hacerlo a cambio de contribuir en la construcción de un mundo mejor.

Fuente: BBC Mundo.

Foto: Ecuadorian Rainforest por jrubinic en Flickr.com.

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