Furia de Titanes: Los dioses están locos, definitivamente

Crítica: Furia de Titanes

Título: Furia de Titanes
Título original: Clash of the titans
Directores: Louis Leterrier
Género: aventuras, acción
Duración: 100 minutos
Intérpretes: Sam Worthington, Liam Neeson, Ralph Fiennes, Gemma Arterton, Jason Flemyng, Alexa Davalos
Furia de Titanes, tercer tráiler y banners
Furia de Titanes, trailer en español
Clash of the titans, teaser tráiler
¿Debo ir a verla? ★★★☆☆ Peplum fantástico descarado y macarra dirigido con desparpajo y nulas pretensiones.

Furia de Titanes es el remake del último film auspiciado por Ray Harryhausen en 1981, que tuvo que salir de escena forzado por la llegada de una nueva generación de cineastas (Spielberg, Lucas) que ya en los ochenta estaban cambiando la faz del cine y precipitándolo hacia lo que es hoy, dejando obsoleta la técnica de los efectos especiales por stop-motion que el maestro cultivó en ‘Jason y los argonautas’ o ‘Simbad y la princesa’.

Esto viene a cuento porque Furia de Titanes ya era un espectáculo voluntariamente antiguo en su época, por mucho que la nueva versión quiera apuntarse al carro de la hipertrofiada superproducción épica típica del blockbuster hollywoodiense. En este sentido, Furia de Titanes 2010 no decepcionará a las nuevas generaciones, pero afortunadamente y como la anterior, sigue siendo un puro divertimento camp, una espiral aventurera carente de la más mínima pretensión fílmica que no oculta su carácter irónico y anticuado con salidas de tono psicológicas. Con un esbozo de guión que se limita a hilar una serie de espectaculares escenas de acción a modo de acontecimientos clave, el relato sólo puede ser una retahíla de lugares comunes y de frases monosilábicas de sus protagonistas.

A la mezcla, el francés Louis Leterrier le añade una buena dosis de desparpajo y un par de chutes de anabolizantes, que rematan un musculoso y descacharrante peplum fantástico descarado y macarra. Furia de Titanes es un festín de muertes espectaculares (que acercan el film a, salvando las distancias, un remedo de Alien o cualquier body-count al uso), bichos horrendos y combates trepidantes por tierra, mar y aire: en definitiva, un saludable tebeo de aventuras que se olvida en un instante y que bebe tanto de la mitología griega como, sobre todo, del cine de acción más bruto y autoparódico.

Leterrier (Transporter 2, El increíble Hulk), salido de la escuela de Luc Besson, dirige el asunto con confianza y nulas pretensiones, preocupándose de pisar el acelerador cuando toca (ver el espectacular enfrentamiento contra los escorpiones y el desenlace con el Kraken) y ciñendo el film a unos ajustados noventa minutos que se agradecen una barbaridad. Leterrier narra el desbarajuste con frescura y da manga ancha a sus actores para que se diviertan, sabedor del material que maneja. Se trata de un director que puede presumir de talento en todo lo referido a la pura acción, y que sabe manejar con notable desvergüenza el festín de testosterona que define a todas las acciones de la película. Porque eso es lo que es Furia de Titanes: la primera película de acción del año. Ni más ni menos.

Fuente | Libertad Digital

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