‘Godzilla’ (2014), un blockbuster polémico

La película de Gareth Edwards ha cosechado buenas reseñas en la prensa norteamericana, aunque algunos fans del personaje y parte de la crítica española no se haya mostrado demasiado entusiasta con una de las grandes producciones de este 2014.

Imagen de Godzilla 2014

Las películas acontecimiento siempre generan controversia. Cierta crítica más o menos exquisita tienden a rechazarlas, mientras que aquellos amantes del cine más palomitero suelen alabarlas. En el caso del personaje de Godzilla, tenemos un elemento que añadir más a la polémica: es un icono de la cultura popular con millones de fans a lo largo de todo el mundo.

El equipo encabezado por  el director Gareth Edwards tenía el objetivo de superar el filme sobre el monstruo que Roland Emmerich rodó con un gran presupuesto en 1998. Aquel largometraje desagradó a muchos de los seguidores que amaban las producciones de la compañía japonesa Toho, la encargada de popularizar el personaje en sus inicios, y tampoco contentó demasiado a gran parte de los cronistas cinematográficos ni a ciertos sectores del público.

En un principio, Edwards parecía la opción más indicada para dirigir una versión norteamericana del famoso personaje. ‘Monsters’, una cinta rodada con escaso presupuesto, lograba aunar con cierto desparpajo una historia de amor intimista en la onda de ‘Antes del amanecer’ con el largometraje de ciencia-ficción con grandes criaturas.

Los primeros pases de la cinta en Estados Unidos evidenciaron que parte de la crítica había dado su bendición a esta nueva recreación. No obstante, muchos fans del personaje se quejaron de la apariencia de Godzilla: demasiado gordo para su opinión. Algunos  incluso apodaron malvadamente a la nueva encarnación del monstruo como Fatzilla.

En el pase para los medios españoles, la división ha sido aún mayor que en los países anglosajones. A través de las redes sociales, algunos periodistas, fans del cine fantástico, le reprochaban al trabajo del cineasta británico una primera parte que ahonda sin demasiada fortuna en el campo del melodrama familiar, mientras los defensores, entre los que se encontraba nuestro crítico Juanma González, destacaban la elegancia de los movimientos de cámara de Edwards.

Personalmente, creo que ambos sectores tienen algo de razón. Parece que, como ocurriera en ‘Monsters’, el realizador ha querido hacer una película donde los humanos sean tan importantes como las criaturas. Sin embargo, el particular drama que se convierte en uno de los motores de la cinta y sus personajes nunca acaban de atrapar, aunque cuente con un reparto de campanillas donde destacan los nombres de unos desaprovechados Juliette Binoche, Ken Watanabee, Elizabeth Olsen y Sally Hawkins. Por si fuera poco, los responsables del filme dejan caer todo el peso del largometraje en manos del poco carismático Aaron Johnson. El joven intérprete no logra que simpaticemos con este militar de pasado trágico que tendrá que hacer frente a una monstruosa amenaza.

No obstante, pese a los defectos que lastran gran parte de este blockbuster, también hay que destacar algunos elementos positivos. Edwards desestima los movimientos de cámara efectistas y el montaje frenético de Michael Bay y sus seguidores en favor de una puesta en escena más clásica y reposada, aunque esto no ayude demasiado a lograr que el filme provoque demasiadas alegrías. Hay también unos títulos iniciales verdaderamente magistrales y unas peleas entre monstruos que nunca caen en el vulgar efectismo, pero parece demasiado poco para un espectáculo que, desde mi modesta opinión, no logra su principal objetivo: entretener.

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