Irreversible

Segundo largometraje en la filmografía del realizador argentino radicado en Francia, Gastón Noé, es el controversial ‘Irreversible’, realizado en el año 2002. En él mantiene una clara línea personal presentando, en el lado oscuro y esquivo de la bella ciudad parisina, una historia que abunda en violentas imágenes explícitas como producto de un entorno patológico. El film, dispuesto de manera cronológicamente inversa, se centra sobre las figuras de Marcus y Pierre en su colérica búsqueda de un individuo, al que apodan ‘el tenia’, pues éste parece haber sido quien agredió brutalmente a la joven novia de uno de ellos y le llevó a un profundo estado de coma. La obra cuenta con la colaboración actoral de Monica Belucci, Vincent Cassel y Albert Dupontel para la interpretación de los personajes principales.

La filmografía como director del argentino radicado en Francia Gaspar Noé contaba, al momento de la producción del film Irréversible en el año 2002, con una pequeño número de cortos conjuntamente con alguna labor en el medio televisivo y un primer largometraje llamado Soul contre tous (Solo contra todos) que aborda la historia de un sujeto entrado en años, introvertido y oscuro que, acuciado por un entorno opresivo, desarrolla su acción y objetiva sus sórdidas reflexiones mediante una violencia desmedida. La severidad de sus imágenes y el profundo trasfondo patológico parece ser en su obra clara línea estilística personal fuertemente plasmada en su obra del 2002. Irreversible ha sido al momento de su estreno objeto de gran controversia pues no solo se presentan escenas sangrientas y explícitas de gran brutalidad sino también, y aquí está el punto central de la polémica, un fragmento de nueve minutos, tomado por una cámara estática, con imágenes claras de la violación de uno de los personajes principales interpretado por Monica Belucci.

El film en términos generales es una puesta a prueba constante de la resistencia del espectador a las crudas propuestas visuales que son, sin dudas, complementadas por un riguroso trabajo del director. Desde el comienzo veremos que la cámara es parte fundamental de los elementos de significación de la obra, claro ejemplo es la incesante y vertiginosa oscilación de la imagen al inicio de la cinta pues logra interpretar la urgencia y caos de la situación anclada en los dos personajes protagónicos, a la vez que influye decisivamente sobre el estado del público. Los montajes acelerados logran otro tanto como así también el trabajo sobre el sonido, en la elección de disposición, o no, de melodías y sonidos específicos al relato en determinadas situaciones de rigor dramático. Es destacable, a la vez, el trabajo sobre la composición de la imagen y la labor en la dirección de fotografía que logran hacer de la antaño bella y romántica París un sombrío reducto de desenfreno y libertinaje.

La narración comienza en forma cronológicamente inversa presentando la nocturna fachada del antro gay llamado “The Rectum” donde un operativo policial se despliega. Así es que mientras un grupo de oficiales se encargan de un cuerpo ensangrentado que hace su salida del local en una camilla otros escoltarán a los jóvenes Pierre (Albert Dupontel) y Marcus (Vincent Cassel). En el próximo segmento podremos ver, en forma regresiva, su abrupta entrada al lugar en búsqueda de un sujeto apodado ‘la tenia’ sobre el cual no se añadirá información alguna. Es así que frenéticos se conducen por las oscuras cámaras mientras sortean a los muchachos que, jadeantes, les invitan a participar en sus sesiones hasta dar, finalmente, con un joven al que Marcus confunde con aquel. Entre ambos se genera una brutal riña que culmina con la acción de Pierre que, con el fin de rescatar a su compañero para entonces bajo el cuerpo del agresor y con su brazo absolutamente torcido, le golpea con un matafuegos hasta destrozar su cráneo. Un nuevo salto hacia instancias previas en la historia nos muestra al dúo recorriendo velozmente las calles y abordando a quien pudiese poseer información sobre ‘la tenia’, entre ellos a un travesti, cuyo nombre les había sido indicado, que inicialmente se niega a cooperar mas luego de una breve golpiza, revela el nombre de antro. Será el segmento siguiente el que finalmente nos permita comprender el sentido de la búsqueda: los protagonistas caminan próximos a la salida del subte y miran con atención el cuerpo de una muchacha que es conducida por paramédicos en una camilla con claras marcas de agresión. Marcus inmediatamente reconoce a su joven novia Alex (Belucci) y, extático, responde a la oferta de dos hombres le ofrecen su ayuda para hallar al responsable a cambio de dinero. En los sucesivos flashbacks veremos el desarrollo del episodio que ha dejado a la muchacha en un profundo estado de coma y será expuesta la particular relación que mantiene con el dúo que pretende vengar su agresión.

Podría decirse que las pulsiones más abiertas y descarnadas son los pilares de la acción en la narración. Es interesante destacar sin embargo que, en particular, aquellas violentas realizadas por Marcus y Pierre se encuentran fundamentadas en una intención de venganza o represalia, lo que sería acaso, moralizante. Esto las diferenciaría de los actos de otras figuras en la historia que tienen la mera satisfacción primaria gratuita como sus motores.

Recomiendo para aquellos lectores que tengan interés en indagar sobre la obra del director argentino Gaspar Noé como así también en su biografía e influencias, visitar el sitio (escrito en francés) cuyo vínculo dispongo a continuación.

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