La carrera por los Oscar (VIII): Los nominados a Mejor Director

Danny Boyle-Slumdog Millionaire

El favorito: Danny Boyle (Slumdog Millionaire). Es el hombre del momento en el mundo del cine, y tiene el Oscar prácticamente asegurado. Hay quien opina que los académicos lo dejarán sin estatuilla para que Slumdog Millionaire no arrase más de la cuenta. Yo creo que su gran rival era Christopher Nolan, y ni siquiera está nominado. El británico tiene una carrera a sus espaldas heterogénea e interesante, y tiene su mérito que haya sacado algo en claro del batiburrillo de colores y sonidos en que se podía haber convertido esta película. Por lo demás, David Fincher y Gus Van Sant merecen el Oscar mucho más que él.
Crítica: Slumdog Millionaire

El aspirante: David Fincher (El curioso caso de Benjamin Button). Úno de los mejores directores que ha dado el cine americano en los últimos veinte años, y hasta ahora ni siquiera había sido nominado. Posee un talento inaudito para la puesta en escena clásica, pero él prefiere invertirlo en películas donde se replantea los entresijos sobre los que se sustentan los relatos. Su inteligente mirada suele dejar fríos a los estadounidenses (sirva de ejemplo el fracaso en taquilla de la magistral Zodiac). Merece el Oscar, pero me da la impresión de que está nominado un poco por inercia.
Crítica: El curioso caso de Benjamin Button

David Fincher-El curioso caso de Benjamin Button

Stephen Daldry (El lector). Impecable la carrera del realizador británico. Hasta la fecha ha dirigido tres películas (además de El lector, Billy Elliot y Las horas), y por las tres ha sido nominado como Mejor Director. Hay quien dice que esa regularidad puede llevarle este año a la estatuilla. Yo creo que debe dar gracias por estar nominado (fue una verdadera sorpresa su inclusión en la lista) y aplaudir con ganas a Danny Boyle, por aquello de que son compatriotas.
Crítica: El lector

Stephen Daldry-El lector

Gus Van Sant (Mi nombre es Harvey Milk). He aquí otro de los grandes directores norteamericanos de las dos últimas décadas. Combina el cine de lenguaje más experimental (Elephant, Last Days) con otro más convencional, y que gusta más a la Academia (ya lo nominaron por El indomable Will Hunting). La película protagonizada por Sean Penn no sería la estupenda reivindicación que es sin la energía que derrocha el realizador tras las cámaras. Creo que merece el Oscar, pero todo apunta a que deberá esperar a otra ocasión.
Crítica: Mi nombre es Harvey Milk

Gus Van Sant-Mi nombre es Harvey Milk

El último de la fila: Ron Howard (El desafío: Frost contra Nixon). Es el único de los cinco que ya tiene la estatuilla, conseguida injustamente por la mediocre Una mente maravillosa. Eso le resta cualquier posibilidad a las pocas que ya tenía debido a la impopularidad de su película. Ha mejorado como director, pero ahora amenaza con Ángeles y demonios.
Crítica: El desafío: Frost contra Nixon

Frost contra Nixon 

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