Las 10 mejores persecuciones del cine

Os dejamos un Top 10 con algunas de las mejores, más excesivas, violentas y divertidas persecuciones del cine de Hollywood. Entre tanta chapa arrugada y chillido de neumáticos, este post huele a goma quemada.

Bullit, con Steve McQueen

Sí, lo sabemos. Reducir a sólo diez el número de persecuciones del cine de acción es un ejercicio igual de sobrado que algunas de las acrobacias que veréis abajo. Y es que sobre gustos no hay nada escrito. Nos habremos dejado muchas, muchísimas (faltan las de ‘Blues Brothers’.’Driver’ y ‘Ronin’, me adelanto a vosotros) y en alguna que otra nos habremos equivocado, pero creo firmemente que lo que os dejamos aquí es un buen resumen que os hará sacar del baúl de los recuerdos muchas de las buenas películas a las que pertenecen.

‘Bullit’

La ponemos la primera porque inauguró el cliché de las persecuciones a todo gas de una manera que hasta ese momento, quizá, no se entendía. Steve McQueen en un precioso Mustang interpretando sus propias escenas de riesgo (ya sabemos lo que le gustaba conducir a la estrella) durante minutos y minutos de tensión sostenida. La persecución de Bullit no es la que más bajas y destrozos deja, pero sí es la más mítica de todas, y tiene un final inesperado e importante para la trama.

‘Vivir y morir en L.A.’

Este infravalado thriller ochentero de William Friedkin no tuvo éxito en su momento, pero además de poder ver a otro William, William Petersen, mucho antes de meterse en la piel de Grisson en CSI, nos dejó una dilatada, larguísima y brutal persecución en coches en su variedad más «angry-Friedkin». Sin música, sin demasiados elementos decorativos, sólo coches y asfalto.

‘French Connection’

Pero antes que eso, William Friedkin perpetró otra de las más conocidas persecuciones de coches, la que envuelve a Popeye Doyle (Gene Hackman) y ese fugitivo en el metro al que se resiste dejar marchar. La leyenda dice que el director rodó la escena sin permiso y que muchos de los extras no son sino peatones. Sea como fuere, el resultado es realista, angustioso y sí, muy peligroso. ¡Cuidado con el carrito!.

‘La Roca’

A los detractores de Michael Bay les extrañará que dejemos aquí esta joya, pero sí. La persecución de ‘La Roca’, que tiene lugar pasada la hora de película en las bonitas calles de San Francisco, es la primera gran escena de acción de este espectáculo noventero extrovertido y ruidoso. Sean Connery huye de las autoridades para poder ver un minuto a la hija a al que abandonó, y antes de someterse a los dictados de la misión. Excesiva, divertida, y rodada con ese estilo nervioso que le ha reportado a Bay tantos enemigos como dólares en taquilla, la larga escena aprovecha a tope los exteriores, la luz y los espectaculares vehículos. Atención a la banda sonora de Nick Glennie-Smith y Hans Zimmer.

‘El Mito de Bourne

Algunos me echarán en cara que no ponga la persecución en Mini de la primera entrega, pero lo que hizo Paul Greengrass en esta segunda parte de la saga Bourne -con las motivaciones del personaje, no sólo con la acción- no tiene parangón. La persecución en Moscú que casi pone el broche de oro a la película tiene todos los logros de los que luego han bebido las persecuciones de cine en la última década. Me emociona la música de John Powell, me encanta el sonido (como Bourne fuerza el motor de Lada), la cámara libre pero bajo control de Greengrass… Todo en esta escena nos advierte que la película está a punto de concluir: escuchen como la música se acelera una vez en el túnel. Es perfecta.

‘Death Proof’

El slasher de Tarantino decepcionó a muchos e hizo que otros hicieran chiribitas con los ojos por su ejercicio de meta-meta-metacine. No es su película mejor acabada, en parte por esos inventos de montaje por formar parte de un proyecto mayor. Lo que es incuestionable es el trallazo de la persecución final, donde se invierten las tornas de la función de una manera sorprendente, y donde el realizador recurre a los clichés del cine de carretera de los 70 (esto recuerda más a ‘Los caraduras’, película que debería estar en esta lista) que a los filmes de su década. Grandes interpretaciones, por cierto.

‘Drive’

Nicolas Winding-Refn filma con elegancia chic una persecución nocturna realmente espectacular, pero que en uno de sus habituales ejercicios de estilo sólo veremos (y oiremos) desde el interior del coche. Precisa y huidiza como su protagonista, la escena está situada al principio de la película y retrata perfectamente al héroe que Ryan Gosling elevó a la categoría de símbolo.

The Matrix Reloaded

La gente parece haber olvidado las secuelas de ‘The Matrix’, en parte por su poco satisfactoria conclusión. Vistas con los años, y pese a no llegar al nivel de la original, se trata de nuevo de una flagrante injusticia que no hace honor a las ideas vertidas en la doble película. En lo que respecta a la persecución, aquí los Wachowski decidieron pasárselo en grande y desplegar su humor negro y su exceso. La escena sigue sin tener equivalente en cuanto a tamaño y exhibición de medios materiales y digitales. La autopista se construyó expresamente para la escena, el recuento de bajas humanas es impresionante, y en conjunto todo demuestra la sabiduría cinematográfica y el control de sus directores.

‘The Italian Job’

El remake no estaba mal, sobre todo para los que amamos la recreación del vehículo británico realizada por BMW. Pero ‘The Italian Job’, la original con Michael Caine, es un arrebato de elegancia y despreocupación británica de primer orden, que representa perfectamente el estado de ánimo del Londres de los 60. Es decir, uno de los dos o tres lugares y épocas donde te gustaría volver a vivir. Tres Austin Mini Cooper cargados de oro y haciendo virguerías durante diez minutos ante la cámara, en una escena coordinada por el legendario Rémy Julienne, autor de muchas otras cabriolas de la saga 007. Una gozada que hace que se nos parta el corazón una vez los Mini sellan su destino en ese acantilado.

‘Terminator 2’

Si hay una cosa cierta en este post es que cuando James Cameron se afana en algo, es capaz de dar sopas con hondas a cualquier otro director de esta lista. A la espera de que John McTiernan ruede una película más con persecuciones de coches de por medio (sueña despierto, chaval), la de ‘Terminator 2’ es y seguirá siendo una de las más angustiosas, pesadillescas pero a la vez espectaculares de la lista. El acueducto de Los Angeles nunca dio para tanto, y quien diga que es mejor la de ‘Drive’ se va a tragar sus gafas de pasta.

‘Mad Max 2’

Ahora que George Miller está acabando su -no sé si esperada- cuarta entrega, que promete emociones sin fin a los nostálgicos y un más que seguro espectáculo de verdadero celuloide digital en el asfalto al resto del público, bien merece la pena acercarse de nuevo a esta segunda entrega de la trilogía del guerrero de la carretera Mel Gibson. Rodada con muchos más medios que la primera, que carecía totalmente de ellos, ‘Mad Max 2’ es un soberbio tinglado de humor negro, atmósferas y lugares desolados pero de una violencia grotesca e imprevisible, y todo ese sabor inconfundible de las películas de su época, cuando los héroes angustiados no tenían ningún problema en ejercer como tales. Y viva George Miller.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...