Mentes en blanco y el recurso de la memoria

Pese a no contar con un mal argumento y, sobre todo, un desconcertante final -que no desvelaremos-, la nueva película de Simon Brand, Mentes en Blanco -ahora en las pantallas españolas- vuelve a insistir en un recurso ya demasiado utilizado por los cineastas. La memoria de los protagonistas del film es el centro del argumento, y de ella depende el desenlace del mismo.Así, la pérdida de memoria o las alteraciones mentales empiezan a ser sinónimo de poca originalidad por parte de quien los utiliza -aunque no debe desmerecer a una película aceptable, en este caso-.

Tanto en Estados Unidos como en Europa ya son bastantes las películas con este tipo de recurso. Ejemplos como Abre Los Ojos -después ‘americanizada’ en una peor versión con Vanilla Sky- o Amnesia, ambas españolas, muestran cómo la memoria es una muy buena herramienta para la gran pantalla. Su uso, sin embargo, puede ser muy distinto.

Si Alejandro Amenábar consiguió que muchos espectadores salieran de la sala sin saber exactamente lo ocurrido con Eduardo Noriega -aunque, si recapacitas un poco, puedes observar qué era realidad y qué parte de su imaginación-, Simon Brand le da un uso sutil que no complica la trama del film.

Memento -muy recomendable- El Arte de Morir e incluso Saw -sus protagonistas tampoco saben cómo han llegado a su particular ‘pesadilla’- y muchas otras películas cuentan con un elemento común que, en función de cómo se disponga, puede resultar repetitivo para los más cinéfilos.

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