“Miel para Oshún”

Esta es una película de Humberto Solás. Hombre de gran trayectoria que ha trabajado en cine por más de 40 años. Esta es una película cubana que inicia la trilogía del puesblo y a pesar de todo lo que se pueda decir la considero muy mala.

CartelHumberto Solás fue un importante director, guionista y creador cubano. Un licenciado de Historia que en la década de los sesenta empieza a hacer cine. Se mete en proyectos documentales y de ficción. En 1968 hace lo que se considera su obra maestra: “Lucía”. En 1986 (en vez 1 9 6 8: 1 9 8 6…) su película “Un hombre de éxitoes la primera película cubana en ser nominada a los premios Oscar.
Multipremiado, de gran trayectoria y mediando entre actividades pedagógicas y cinéfilas este hombre puja por iniciar en el 2003 el Festival de Cine Pobre.
L

a película que, concretamente, nos ocupa fue la primer película cubana filmada con tecnología dígital. Parece ser que Solás venía pensando ya (la película es del 2001) en el hecho de que hay nuevas tecnologías que permiten formas de expresión a gentes que de otras formas no podría “elevar” su mensaje o propuesta artística. En este sentido la propuesta parece muy loable.

Es más; les diría que personalmente la considero muy inteligente y con posibilidades de llevarse a cabo. Solas en el 2003 inició y precidió el Festival de Cine Pobre; que a partir de ahí (y, posteriormente a su reciente fallecimiento) se seguirá llevándo adelante (esperemos).

Pero bueno. He pensado que este comentario será realmente molesto para muchos.
Primero (y, en esto iba pensando cuando me disponía a ver la película) porque a muchos se les paran “las antenas” al escuchar que se está hablando de una película cubana. O sea, a unos que por un lado les atraerá sólo por saber su procedencia; a otros que les pasará lo mismo, pero a la inversa.

Y es que yo iba pensando “Pero a mi no me importa que la película sea cubana, estadounidense, iraní o africana. Yo (y así lo siento) adoro el cine y me gusta ver buenos productos/obras. Tengan la procedencia que tengan.”



No estoy diciendo con esto que su procedencia no importa, puesto que sí es algo necesario y a tener en cuenta cuando uno “piensa” y “analiza” una película. Las determinaciones sociopolíticas y simbólicas que, en casos se puede pretender “pasen de lado” siempre están jugando se enfoque en ellas o no.
Les diré que en este caso el foco no está precisamente allí (y muchas veces realmente no está, no existe [y me refiero concretamente a los planos]).

O sea, lo que quiero decir es lo siguiente: No me importa su procedencia (si bien esta no me es indiferente a la hora de abordar y “analizar” una película); si me importa que sea (al menos en algún aspecto) una película de calidad.
Se entiende lo que digo ¿no?

Humberto Solás

Bueno, y ahora voy al anuncio y a la frase que se que, en parte, a muchos podría molestar (talvez no tanto una vez hecha la aclaración anterior…).
Esta película ES ESPANTOSA. Y me he quedado terriblemente enojado. Más aún al tener en cuenta todo lo dicho, escrito y plasmado por este señor que, con cuarenta años de trayectoria (tal vez treinta y algo al momento de hacer esta) ha hecho un producto que yo considero de muy mala calidad.

También me lleva esto a preguntarme cuánto puede valer, por ejemplo, en un Festival que una película sea cubana.
Esto lo digo porque Ganó el Ariel de Plata a Mejor Película Latinoaméricana en México; fue nominada a los Premios Goya del 2002 como Mejor Película Extranjera de Habla Hispana; en el Festival de la Habana de 2001 ganó una Mención especial; y en el Festival Internacional chileno de Viña del Mar Mario Limonta ganó el premió a Mejor Actor Secundario (premio y nominación que entre todas viene a ser la que menos me molesta, ésta última).

La película tiene como protagonista a Roberto. Éste es interpretado por Jorge Perugorría. Nos referimos a un señor de treinta años (casi cuarenta en realidad) que se fue de la isla a la fuerza a los siete años. Tenemos un flashback introductorio que nos muestra esto, para después irnos con él que está en un avión haciéndose preguntas en un aire que a mi se me ha hecho intelectual y desubicado en voz en off.
Ve que está llegando. Llora. Al igual que muchos otros en la misma situación (y aquí ya vemos que las actuaciones de los extras serán propias de actores no profesionales).
Cuando llega al aeropuerto toma un taxi, gracias a que su conductor lo convence de viajar con él. Este señor de sesenta años, flaco, de piel oscura, alegre y «vivaracho» parecerá estar representando al personaje “cubano típico”. Mario Limonta será el encargado de darle vida a Antonio, el conductor.
Posteriormente, mientras nuestro personaje sigue cuestionándose sobre su vida, su tierra que nunca olvidó, etc en voz en off se encontrará con Pilar (representada por Isabel Santos). Ella es, en realidad, su prima. Junto a ella y al ya mencionado conductor este trío protagonista empezará una especie de road movie por diversos paisajes cubanos (algunos extremadamente hermosos, aunque pobremente tomados y aprovechados) en busca de la madre del protagonista.
De alguna manera en busca de su pasado, sus raíces, su identidad
En fin; con la sinopsis esbozada espero que algunos de quienes leen puedan ver esbozado ya el argumento nada original que (pudiendo estar bien llevado) es en extremo melodramático (aunque parece ser que ésta es una característica del cine de su director) y (no quiere serlo en extremo, pero creo que lo es) moralizante.

Locación

Estamos ante una película filmada en digital. ¡Bien! Eso a mí no me asusta. Aún el fílmico es mejor pero es mucho más caro y progresivamente la calidad de la filmación digital viene e irá en progresivo aumento. Así es que prepárense muchachos: la forma de producir cine que conocíamos está en tiempos de cambio. También sobre la forma de consumir y producir coloco aquí un vínculo a un comentario muy interesante.

La copia en que yo la ví en momentos fallaba. Esto hacía que uno se preguntase si era debido a esa concreta o a la película en sí.
La edición falla; y esto ya no tiene nada que ver con problemas técnicos. La especialidad, el tamaño de planos, las actuaciones maniqueas (aunque hay que reconocerlo, se nota la herencia y el intento neorrealista), un mal guión y palabras que no se entienden generan un producto poco original y bastante malo.

Aunque sea cubano; y sobretodo aunque su director haya dado inicio a un festival con una propuesta terriblemente interesante esta película parece estar fuera de lugar como tal. No la recomiendo a quien quiera ver una buena película. Tal vez si, para discutir sobre los temas que he comentado y esbozado aquí… pero no mucho más.

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