Muere Joan Fontaine, la protagonista de ‘Rebeca’ y ‘Carta de una desconocida’

La intérprete logró el premio Óscar por su papel en ‘Sospecha’ y fue candidata al galardón por sus trabajos en ‘Rebeca’ y ‘La ninfa ignorante’.

Fotograma de Joan Fontaine

Pocas horas después del fallecimiento del irlandés Peter O’Toole, Joan Fontaine, una de las últimas estrellas del Hollywood clásico, fallecía por causas naturales en su domicilio de Carmel, California.

Nacida en Japón el 22 de octubre de 1917, la interpretación corría por las venas de esta mujer de ascendencia británica: su madre fue actriz y su hermana, la famosa Olivia de Havilland, compitió con Fontaine, cuyo nombre real era Joan de Beauvoir de Havilland, en el mundo de las estrellas de la Meca del Cine.

Su primera aparición en los escenarios data del año 1935, cuando participó en la producción ‘Call It Day’, y, poco después, debutaría en la gran pantalla con ‘No más mujeres’. No obstante, su gran oportunidad en el cine no le llegaría hasta protagonizar ‘Rebeca‘, adaptación a la gran pantalla del best-seller de Daphne du Marier. A las órdenes de Alfred Hitchcock, bordó el personaje de una joven dulce y algo cobarde que tiene que competir con el recuerdo de la esposa fallecida de su marido y una ama de llaves un tanto perversa. Ese papel le supuso su primera candidatura al Óscar como Mejor Actriz, aunque en aquella ocasión se lo arrebató Ginger Rogers, la protagonista de ‘Kitty Foyle’.

Un año después, no obstante, Fontaine lograría la codiciada estatuílla por su rol en ‘Sospecha’, su segundo trabajo con Hitchcock. En el largometraje, la intérprete encarnó a una solterona enamorada de un vividor. La entrega del galardón estuvo rodeada de cierta polémica. La estrella competía por el premio con Olivia de Havilland y la actriz, ni corta ni perezosa, rechazó el agradecimiento de su hermana. El hecho constató la rivalidad de ambas y Havilland, rencorosa, le devolvió el desplante años más tarde. La difícil relación entre ambas se prolongaría durante toda su vida.

Convertida en estrella, Fontaine destacó en papeles de heroína romántica en cintas como ‘La ninfa constante’, que le reportó una nueva candidatura al Óscar; ‘Alma rebelde’, estupenda adaptación de Jane Eyre firmada por Robert Stevenson, y ‘Carta de una desconocida’, magistral melodrama de Max Ophüls basado en el maravilloso texto de Stefan Zweig.

Su carrera en el cine comenzó a decaer en los años cincuenta y sesenta, cuando volvió a los escenarios teatrales y apareció en series de televisión. No obstante, todavía tuvo una participación destacada en títulos como ‘Nacida para el mal’, ‘Ivanhoe’, ‘El bígamo’, ‘Dos pasiones y un amor’ o ‘Las brujas’, entre muchas otras. En los años setenta y ochenta, trabajó fundamentalmente en la televisión y logró incluso una nominación al Emmy por su participación en la serie ‘Ryan’s Hope’.

Con Joan Fontaine desaparece uno de los últimos iconos del Hollywood clásico, aquel que supo aunar con maestría la calidad y los gustos del público.

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