«Offside»

Esta es una película del director de «El globo blanco» y «El círculo»: Jafar Panahi. Aquí abordará temas como el de la mujer (la discriminación hacía la misma, en un país con leyes «restrógradas» en ese sentido), el fútbol, el cine y también: el propio Irán. La película no es una obra maestra; pero es una película muy buena, entretenida, inteligente y positiva.

CartelDespués de haber abordado algunas obras propias del panorama cinematográfico iraní contemporáneo es muy grato encontrarse con una obra como ésta. La obra de un gran director, como lo es Jafar Panahi; que se presenta con una propuesta algo diferente y bastante original que aborda el universo de las mujeres y el fútbol en el Irán actual.

Debiéramos decir antes que ésta es una película del año 2006 dirigida, producida, editada y escrita por Panahi (junto a Shadmehr Rastin en el guión) y contará en su reparto con una serie de actores (y, en especial, actrices) no profesionales como Sima Mobarak-Shahi, Shayesteh Irani, Ayda Sadeqi, Golnaz Farmani, Mahnaz Sabih y Nazanin Sediq-zadeh.

No es casualidad que se halla mencionado a Panahi alguna vez como un director que se dedica a hacer «neorrealismo iraní«.

Pero, tal vez antes debiéramos decir que fue discípulo de Kiarostami, y su primera película (genial, preciosa, inteligente y delicada) «El globo blanco» había sido ganadora de la Cámara de Oro en el Festival de Cannes.

También podríamos mencionar a la excelente «El Círculo» donde al igual que aquí (y, aunque en un tono mucho más dramático) se denuncia la situación y la injusticia de la sociedad iraní en relación a las mujeres. Por ésta, Venecia le había otorgado el León de Oro en el año 2000.

La primera chica

Y es que, en esta ocasión nos encontramos con una película que ha ganado el Oso de Plata en Berlín 2006; o podríamos mencionar el premio conjunto a la mejor actuación femenina que se les entregó en el Festival de Gijón a Sima Mobarak-Shahi, Shayesteh Irani, Ayda Sadeqi, Golnaz Farmani y a Mahnaz Sabih. También ganó el premio de Amnistia Internacional a Mejor Film en el Festival Internacional de Ljubljana.

Parece relevante decir que películas como «El Círculo» y «Crimson Gold» han vivido la censura en su propio país. Respecto a esto es interesante saber que Panahi logró hacer que las autoridades no supieran que el director sería él hasta cinco días antes del rodaje (donde ya era imposible pararlo); cosa que logro «registrándose con otro nombre».

Pero el lector querrá saber de qué trata la película. Y todo empieza con un padre que va en un auto explicando (a su interlocutor) que está yendo al estadio a buscar a su hija. Ella se ha fugado de clases para ir a ver el partido. El padre comenta estar muy preocupado debido a «lo que le harán» si la encuentran (puesto que las mujeres no tienen acceso a los partidos de fútbol masculinos en Irán).
Después de parar un autobús que al estadio se dirige, para verificar si allí esta su hija, este hombre seguirá en el mismo al estadio. En los ómnibus que vemos, como es normal ante el fervor que inspira el fútbol, los hinchas van pintados de los colores de su cuadro (que en este caso no es otro que la Selección Nacional Iraní).

Se rodó con el partido desarrollándose

Mientras tanto una chica que se dirige al estadio espera no ser descubierta como tal y poder entrar al juego. Un hincha lo capta y se pregunta si eso está bien. Otro le hará fijarse que, en otros autobuses también hay chicas; sólo que más experientes que esta novata, a la cual le será difícil, según él; pasar desapercibida.

La chica llega al campo, camina rápido, compra una entrada a un revendedor (que se abusa y aprovecha de la situación cobrándole un precio excesivo) e intentará entrar.

Posteriormente nos encontraremos con un grupo de chicas que son llevadas por militares a una especie de corralito. Los hombres de uniforme tienen ordenes de no dejar entrar a las chicas al partido; y, éstas, tratarán de persuadirlos (y engañarlos en ocasiones) para poder acceder al mismo.

Ellas, desde su discurso critican esas «ordenes» consideradas tan estúpidas y retrógradas. Los otros, entre discusiones y ordenes de callarse explicarán que, en realidad se hace para «protegerlas» de lo que les pueda pasar junto a tantos hombres; los cuales además no paran de maldecir.

Y es que en la película parece claro (y se parte) de que el estadio no es sólo un lugar (y un partido, un evento) para apoyar a un cuadro o disfrutar del fútbol. En un estadio se disfruta del efecto compartido de la gente y la muchedumbre que, a pesar de las heterogeneidades se ve movida y transmitiendo un mismo y gigante fervor (sobretodo en un partido de la selección).

Para ir al baño

Debo decir que ése fervor logra quedar plasmado con una naturalidad y una fuerza realmente únicas. Pero en fin; que en un país donde tantas cosas no se pueden hacer, ese evento social permite decir lo que a cada uno (al menos a los hombres) se le venga en gana, donde las diferencias quedan solapadas y no importa clase social, aspecto o lo que sea.

Es por todo esto y más que estas chicas piensan (y merecen, pensaremos los espectadores occidentales) entrar en la cancha para presenciar el juego. Y no es que este sea un deporte exclusivamente masculino; puesto que, algunas de las atrapadas saben mucho de fútbol. Hay una que juega a este deporte.

En fin; Panahi compone, a través de una cámara que estará, mayormente en mano y siguiendo a personajes una especie de comedia dramática que logra un gran nivel de ternura e inteligencia en personajes (y una trama) que logrará sernos empática. Rompe (en parte debido a la temática y al lugar) con esa sensación que creo, puede alejar a mucha gente del cine iraní: con esa «lentitud» típica (gracias, en parte al fervor mismo al cual antes me refería).

Los colores verde, blanco y rojo (propios de Irán) estarán presentes durante todo el metraje y, si bien, a mi entender la película no pierde interés en ningún momento (lo cual puede ser ayudado por su largo, puesto que dura 93 minutos) las actuaciones que empiezan siendo muy buenas caen en nivel hacía el final.

Pero la explicación de por qué se da esto es muy interesante. La película fue rodada, prácticamente toda y en su mayoría el mismo día del partido que se refleja en la trama. Irán necesitaba ganar para clasificar en el mundial. Panahi tenía escrito un guión que solamente se adaptaba a que el partido tuviese un resultado (o ganado o perdido).

También planeó que debería haber un gol en determinado momento (el cual elevaría el fervor y la alegría general). Bueno; a mí no me pidan explicaciones, pero todo esto sucedió en la realidad (y, no creo estarles diciendo mucho de la trama con los datos mencionados; puesto y además que lo que más nos importará como espectadores es el saber si las chicas lograrán o no entrar a las gradas).
CartelO sea, rodar una película prácticamente en un día, con actores no profesionales, con un guión que se adapta a «un solo final» de un partido de fútbol sin que la censura vete el visionado de la película en su país (que además, sin tener nada de ofensivo para un espectador externo, es y se siente nacionalista) parece ser un milagro; el cual, permitiría abordar y hacer una película «feliz».
Ésta lo es (y hay quien ha criticado esto).

Pero en fin, hablamos de una película de un director importante e inteligente, que logra hacer una especie de comedia entre neorrealista y humanista que no deja de retratar la cotidianeidad propia de «cómo se vive» un hecho social tan importante en Irán y que podremos pensar, muy fácilmente, en cualquier parte del mundo. Además, a partir de la charla y discusión de elementos simples se elevan reflexiones de altura.

Si bien no es «LA GRAN PELÍCULA» es un producto muy bueno e interesante (y accesible para un público mayor al normal para propuestas de su procedencia).

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