Para Todos los Gustos

En el año 2000, Agnès Jaoui, da su primer paso en la dirección después de mas de 15 años de carrera como actriz, reservándose uno de los papeles secundarios en su película. Secundario,  es solo una forma de decir, ya que es una película coral, y como sucede en estos casos, la mayoría de los personajes juegan un papel importante. En este caso interpreta a Manie, una camarera que trabaja en el bar donde suelen reunirse su grupo de amigos artistas, a beber y disfrutar, después de finalizar sus funciones teatrales.

La película comienza presentándonos a Castella (Jean-Pier Bacri), un empresario malhumorado y desconforme con la vida, que está a punto de firmar un contrato con una empresa israelí. Por ese motivo, su asesor, le contrata un guardaespaldas para que cuide de él hasta el día de la firma. Es aquí donde la historia comienza a abrirse para que conozcamos al resto de los personajes que pueblan esta historia. Lo tenemos a Bruno (Alain Chabat) el guardaespaldas. Franck (Gérard Lanvin) el chofer. Clara (Anne Alvaro) la profesora de inglés/Actriz y Angélique (Christiane Millet) la esposa de Castella. Y por supuesto, un amplio abanico de personajes aledaños.

Abordaremos esta historia en el medio de la acción, veremos desde fuera las peripecias que estos personajes deberán atravesar. Una esposa molesta, un marido desconforme y un chofer y un guardaespaldas que hablan de cualquier cosa. Esta primera escena, es la que marcará el tono del resto de la película.



La directora nos mantiene lejos de sus personajes. Escasean los planos cortos. Y cuando los hay, usa focales largas para mantener cierta distancia. Vemos todo desde fuera, aunque estemos dentro. Es como estar en un bar y mirar desde una mesa como discute una pareja unas mesas más allá. Siempre fuimos y seremos espectadores de todo lo que nos rodea. Ese es el lugar donde nos posiciona esta realizadora. Jaoui no quiere que estemos dentro, quiero que los observemos desde lejos, pero no tanto. Que tengamos tiempo para estudiarlos, para verlos accionar. Los personajes son capturados por la cámara como si estuviésemos mirando por una ventana. Desde la distancia, es posible que encontremos en estos personajes algo en común, aunque no lleguemos a identificarnos por completo. Posiblemente, en algún momento se nos escape la expresión: “Maldición. ¿Así es como me veo cuando hago el papel de estúpido”

La mayoría de los personajes de esta película avanzan, caminan, crecen. Son seres humanos como cualquier otro, que se ven ante situaciones comunes, en momentos muy particulares. Hay un descubrimiento, una nueva forma de ver las cosas. Es Castella el que hace le camino más interesante. Aprendiendo a sonreír y dejarse sorprender. Enamorándose por sobre todas las cosas de si mismo, y aceptando el mundo que lo rodea dejando de lado los prejuicios. El gusto de los otros habla de la pluralidad, de las diferencias y también de las similitudes que son inherentes al ser humano. Es un pantallazo por la vida de éstos personas que tranquilamente podría ser cualquiera de nosotros. Nos invita a aceptarnos, a tenernos en cuenta, a compartir por más que no tengamos nada en común.

El nombre de la película resume el espíritu del guión. Para todos los gustos es una película sencilla, que nos invita a espiar la vida de estos personajes faltos de estímulos. A reconocer que a nuestro alrededor hay muchas cosas que omitimos por distracción o desconocimiento. A saber que todos somos diferentes y que cada uno tiene sus preferencias, lo que no quiere decir que no podamos compartirlas. A dejar los prejuicios de lado. A aceptarnos como somos. Para Todos los Gustos, nos invita a aceptarnos y a aprender a convivir con nuestras diferencias.

Este es el quinto guión que Agnès Jaoui y Jean-Pier Bacri escriben juntos. Se conocen desde hace más de veinte años en los que han escrito tanto cine como teatro. Dos de sus obras se adaptaron a la pantalla grande: «Kitchen with Apartment» y «Como en las mejores familias». Siempre actuaron en ellos. A excepción de Smoking/No Smoking, en la que solo trabajó Bacri. Este guión al igual que On connaît la Chandon, año 1993 y 1997 respectivamente, fueron dirigidos por Alain Resnais, el celebre y mundialmente conocido director Francés.

Jaoui ya está trabajando en la postproducción de su tercera película “Parlez-moi de la pluie” (que aún no tiene nombre en nuestro idioma), fruto del trabajo de esta dupla creativa. Ambos toman papeles secundarios en esta nueva experiencia que se estrenaría en Europa, en septiembre de este mismo año.

Esta película ganó el premio a Mejor Guión en el Festival de Cine Europeo. Premio Cesar a Mejor Película, Mejor Actor secundario para Gérard Lanvin, Mejor actriz secundaria para Anne Alvaro, y Mejor guión. Nominado a Mejor Actor, Mejor Dirección, Mejor Edición, y dos nominaciones más para Actores de reparto (Alain Chabat y la misma Agnès Jaoui) . Nominada al Condor de Plata en el Festival de Mar del Plata (Argentina) en 2002, y como mejor Película Extranjera en los Oscar del año 2000, premio que finalmente se llevó Ang Lee por El tigre y el Dragón.

Es una comedia muy divertida, pero no para morir de risa. Es entretenida y no dan ganas que termine. Es sin duda una pequeña muestra el talento de esta directora y guionista que ha sembrado premios y aplausos con las dos películas que estrenó hasta el momento.

Hago extensiva entonces mi invitación para que se arriesguen a ver una opera prima sin desperdicios. Donde los actores siempre estarán correctos, los personajes serán coherentes y avanzarán en el transcurso de la historia. En los que encontrarán personas desorientadas que intentaran, solos o en pareja, encontrarle un rumbo a la vida. Para acercarse un poco más a la tan ansiada felicidad. Pasen, pasen y vean. Siéntese en esta mesa servida por esta directora francesa, para espiar a los que nos rodean. Asómense a esta ventana que nos abre, para dejarnos espiar.

Ver Trailer (en francés)

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...