Pozos de ambición, de Paul Thomas Anderson

Pozos de ambición, el último film escrito y dirigido por Paul Thomas Anderson, inaugurará la Berlinale el próximo mes de febrero, coronando así una trayectoria de premios (las asociaciones de críticos de Nueva York y Los Angeles la otorgaron casi todos, estando profusamente nominada en gran categoría de certámenes) que sólo puede verse ya superada con otros tantos Globos de Oro -dos nominaciones-, y quien sabe, unos cuantos Oscar.

El título español -traducción mucho menos estimulante que el original There will be blood– está basada en la novela de Upton Sinclair Oil!, y cuenta la historia de Daniel Plainview (Day-Lewis), un prospector petrolífero que en la Texas de principios del siglo pasado ve como su cuenta corriente va aumentando a medida que lo hacen sus problemas y su avaricia: su hijo, de fuertes convicciones socialistas y un nuevo predicador en el pueblo que se opondrán a su actividad e ideología.

El film se centra en los cambios que se dan en el personaje de Plainview, pero también otorga una visión panorámica de los ejes que rigen la vida de los EEUU desde sus orígenes: fe, religión, familia, ambición…tejiendo lo que a buen seguro será una excelente y estimulante relato épico del rico miserable.

El film supone el feliz regreso a la gran pantalla de Day-Lewis desde la irregular Gangs of New York, con un reparto completado por Paul Dano (el adolescente perdido de Pequeña Miss Sunshine, en un doble papel), Ciaran Hynds (excelente secundario en Munich, entre otras) y Kevin J. O’Connor (La momia).

El film, estrenado el 26 de diciembre al otro lado del charco, llegará aquí el 15 de febrero. Anderson, con 37 años, una inventiva visual y capacidad narrativa fuera de toda duda y sólo cinco -excelentes- películas en su haber  (entre ellas las memorables Boogie Nights y Magnolia), ha sido ya encumbrado con Pozos de ambición de nuevo.

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