Premios Goya 2014: ’15 años y un día’

Iniciamos una serie sobre las candidatas al Goya a mejor película con el film de Gracia Querejeta, que triunfó en el pasado Festival de Málaga y ha representado a España en la carrera por los Oscar.

Maribel Verdú y Tito Valverde

15 años y un día ha sido sin lugar a dudas la película española más laureada de 2013. En un año en que los films nacionales se han visto fuera de los principales festivales internacionales, la cinta de Gracia Querejeta consiguió triunfar en el certamen más importante y mediático a nuestro cine, el de Málaga, donde obtuvo varios premios. Fue además la elegida por la Academia para intentar conseguirle al cine español una nominación a los Oscar de Hollywood. Finalmente no pasó el corte, pero por el camino se impuso a algunas de las que serán sus principales rivales en los Goya, como ‘Caníbal’ o ‘La gran familia española’.

Parece que la película dedicada al productor Elías Querejeta, fallecido este año y padre de la autora, llega con algo menos de energía a la gran noche del cine español de la que tenía en septiembre, si tenemos en cuenta su escasa repercusión popular, o el hecho de que haya logrado menos nominaciones que la mayoría de sus contrincantes. Además de a mejor película, 15 años y un día opta a los galardones a Mejor dirección, actor protagonista (Tito Valverde), actriz secundaria (Maribel Verdú), actriz revelación (Belén López), dirección de fotografía y canción original. Ni su joven protagonista ni el guión han conseguido colarse en la lista, lo que parece indicar que sus opciones al premio más importante son escasas.

Análisis

Dentro del panorama de la producción nacional estrenada en 2013, cuya reflejo se proyecta de algún modo en los Goya, 15 años y un día parece representar un modelo de cine español en evidente declive, ese del que su productor Gerardo Herrero ha sido el principal exponente: verosimilitud/realismo como punto de partida inquebrantable, tono agridulce, tramas secundarias que puntúan la principal en cuanto a la construcción narrativa, y una factura de clase media, sin alardes de producción pero lejos de esa línea de independencia y bajo coste que cada vez cobra más fuerza. Para quien esto les escribe, este modelo ha sido casi siempre fuente de films acartonados y rutinarios. No escapa de esta consideración 15 años y un día, con la que Gracia Querejeta se queda muy lejos del nivel de su mejor film, ‘Cuando vuelvas a mi lado’.

A la directora de ‘Héctor’, que posa su mirada inicialmente sobre las contrariedades diarias de los profesionales del cine y las madres de adolescentes (el personaje de Verdú encarna ambas realidades), en lo que se antoja va a tomar tintes confesionales, termina llevando su relato por vías muchas veces transitadas (conflictos juveniles, heridas sentimentales imposibles de cerrar), sin dejar que algunas de ellas tomen la dimensión que podrían merecer (los demonios internos del abuelo y la agente). A ello hay que sumar un misterio que en ningún momento cumple con su cometido de intrigar. Las soluciones visuales plomizas y la acumulación de tópicos indican un molesto peso de la influencia televisiva, plasmada de forma literal en el momento en que ese ogro aislado del mundo al que da vida Tito Valverde (nada que reprocharle al reparto) se humaniza de la única forma posible: colocando una impoluta pantalla plana en su salón, hasta entonces huérfano de normalidad. Una pérdida de tiempo.

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