Santa Claus con malas pulgas

Santa Claus con malas pulgas

Muchas veces es cierto el dicho de que Santa Claus tiñe de rojo las Navidades. En el cine esto tiene varias interpretaciones. En este Especial Navidad 2011, y apenas tres días después de su llegada cargado de regalos el día de Nochebuena, analizamos algunos de sus pesquisas más siniestras dentro del séptimo arte. Según la regla general, el ancianote bonachón venido de tierras lejanas y heladas nos visita en tan señaladas fechas para alimentar las ilusiones aquellos que se enternecen con más facilidad, para engrosar la felicidad de los niños que prometieron ser buenos durante el año o para estimular el encanto de las fiestas. El cine se ha servido de esta vocación altruista en infinidad de ocasiones, canalizando las buenas intenciones en films afables, píos y para disfrutar en familia al calor de la chimenea. Otras veces, sin embargo, se ha mancillado la figura del aquí mayormente conocido como Papá Noel, para fines crueles, satánicos y asesinos. Así es la magia del cine, tan volátil como la de la Navidad. Tan pronto Santa Claus trepa bullicioso por el tejado de tu casa para traerte un Scalextric como de repente llama al timbre de tu –perfectamente adornado- hogar para darte el regalo con un hachazo de propina.

La leyenda Europea

Nos viene al pelo, ante la inminente llegada tardía, muy tardía, de Rare Exports: A Christmas Tale del finés Jalmari Helander, cuyo trailer en castellano ya está disponible. La vencedora en Sitges en 2010 es una acertada vuelta de tuerca a la leyenda de Santa Claus en vertiente más macabra. ¿Y si el verdadera historia del hasta ahora ídolo navideño fuese más siniestra? Una excavación en las montañas Korvatunturi, al norte de Finlandia, busca desenterrar algo pretendidamente escondido bajo la superficie. Y lleva allí mucho tiempo. Un niño observa todo desde su pueblo, situado al borde de las colinas. Descubrirá que la fábula no es como la cuentan, que exhumar a Santa Claus y despertarle de su letargo no es una buena idea. La concepción de esta película viene de lejos, dos cortometrajes filmados en 2003 y 2005 nos daban ciertas pautas de una idea original que al final halló su reflejo en forma de largometraje. Se trata de un cuento de Navidad con un concepto muy interiorizado del terror europeo de antaño, alejándose de efectismos y de la hemoglobina por doquier. Si bien en mi opinión no fue lo mejor que pasó por Sitges, sí se puede decir que fue una digna vencedora.

Rare Exports: A Christmas Tale

Desde los Países Bajos y ambientada en Ámsterdam aterrizó Sint (2010), una de las polémicas más feroces de los últimos años –con permiso de ‘A Serbian Film’- y de la que ya hablamos aquí. Esta vez seguimos a San Nicolás, obispo opresor del pueblo en el siglo V que dedicaba su tiempo libre al asesinato de prepúberes, el hurto o la violación de todas y cada una de las leyes de la época. Tras ser ajusticiado en una pira, renace en nuestra era para continuar decapitando niños, impartiendo ‘justicia sacra’ y degollando a mansalva. Las autoridades nacionales trataron de prohibir por todos los medios cualquier tipo de exhibición de la cinta. Asociaciones de padres presentaron denuncias formales contra la distribuidora, el director Dick Mass y los cines que osaran reproducirla en sus salas. Traumatizar a los niños a veces parece una buena idea, pero no sí carece de amparo legal.

Sint

Vestido para matar

Ataviarse la casaca roja de Santa Claus debe insuflar un inmediato efecto homicida. En la década de los 80 el asesino vestido como el inconfundible icono navideño ha dado para mucho minutaje en nuestras pantallas. La mayoría de los resultados apenas merecen un visionado, otros tienen su encanto –al fin y al cabo, ¡son los 80!-, pero algunos son acreedores de una buena reseña. Estos últimos han marcado hitos en el manido mundo del slasher, bebiendo de fuentes del más puro giallo italiano.

Conviene destacar Noche Silenciosa, Noche de Muerte (Silent night, deadly night), estrenada en 1984. A Charles E. Sellier, Jr no se le ocurrió otra cosa que rodar una cinta sobre un niño trastornado con la imagen de Santa Claus. Motivos tiene. Primero, su abuelo le cuenta una historia terrorífica donde éste castiga sin piedad a los niños que se portan mal. Segundo, contempla el asesinato de sus padres a manos de un individuo vestido de esta guisa. Por tanto, el jovencito al cumplir la mayoría de edad seguirá sus pasos para repartir hachazos varios. Cuando este brainstorming demencial lo plasmas en plena era Reagan sabes a lo que te expones. Censurazo al canto. Otra vez el colectivo de padres, ciertas afiliaciones religiosas y un núcleo conservador de extrema dureza hicieron mella en la distribución, obligando a que la cinta dejara de exhibirse completamente. Menos mal que nos queda el VHS.

Noche Silenciosa, Noche de Muerte

En Feliz Nochebuena (To All a Good Night, 1980) se explota hasta la saciedad el cliché “adolescentes encerrados en una mansión perseguidos por un Santa Claus asesino”. La película vista hoy es casposilla, sangre cutre, desnudos sin reparos y muertes a la vuelta de la esquina. Dirigía David Hess, uno de los sádicos de ‘La última casa a la izquierda’ de Craven.

No abrir hasta Navidad (Don’t Open ‘Till Christmas) data de 1984 y cambia el concepto de amenaza. Ahora son las personas disfrazadas de Santa Claus las que sufren la ira de un asesino en serie que recorre Londres dejando un reguero de navideños cadáveres. Si eres un Papá Noel tocando la campanita a las puertas de unos grandes almacenes, mueres. Si estás ataviado con el traje rojo y blanco animando el cotarro en una fiesta de niños, mueres. Si decides colarte por la ventana de tu casa para darles una sorpresa a tus sobrinos… Ya sabes lo que toca.

Christmas Evil (1980) haría las delicias de cualquier diván ávido de carne fresca. El joven Harry descubre de la peor manera posible que Santa Claus no existe: Pillándole en actitud más que cariñosa con su madre. Sacando las cosas de quicio, ya que la fin y al cabo era su padre disfrazado, cuando es adulto comienza a matar a diestro y siniestro juzgando a los niños que se han portado mal. O bien, en el fondo da igual. ¿A quién le importa?

Christmas Evil

Game Over: Se acabó el juego (3615 code Pere Noel, 1990) es la respuesta francesa a toda esta vorágine de slashers ochentenos con Santa Claus asesinos. También con bastante mala uva, es una versión (renovada, si queréis llamarlo así) del clásico navideño ‘Solo en Casa’. Pero ahora el Macaulay Culkin de turno no comerá chocolatinas a dos carrillos, le gastará bromas al pizzero o elaborará un entramado de poleas, latas de pintura y juguetes resbaladizos para ahuyentar a dos ladrones. Ahora es un psicópata vestido de Papá Noel el que se cuela en su casa para atormentar a la familia. Al estar sus padres fuera, el muchacho y su abuelo serán la única resistencia a los ataques del perturbado. El motivo del ataque apenas interesa en el desarrollo de la película, si no recuerdo mal la madre del muchacho es la jefa del Santa Claus en cuestión. Al despedirle, el hombre antes de apuntarse al INEM decide irrumpir en su mansión para discutir ciertos flecos del contrato.

Desde el ámbito televisivo nos llegó a finales de los 80 el magnífico capítulo de ‘Historias de la Cripta’ Y por toda la casa. Un psicópata recién escapado de un centro psiquiátrico acorrala a una madre y su hija el día de Nochebuena. Estar solas en tan insigne día es triste y peligroso a partes iguales. En ese momento la mujer atacada lamenta haber matado a su marido horas antes, hubiera poder haber sido de ayuda. Dirigía Robert Zemeckis el mismo año que veía la luz su segunda parte de la trilogía ‘Regreso al futuro’. Tensión, sufrimiento y mala leche, marca de la franquicia en esta primera temporada de la revisión de la celebérrima serie (donde también participaron realizadores de la talla de Walter Hill, Tom Holland o Richard Donner). Cortesía de la HBO.

Robar la Navidad

Dos personajes y dos películas. Animados y no tanto. Robar la Navidad es algo huraño y obsceno, aunque muchas veces no se haga con malas intenciones. Se ha intentado alguna que otra vez, casi siempre con mala fortuna. Y es que lo único seguro es una cosa, el espíritu navideño es casi invencible.

El mundo de Henry Selick dejó ojiplática a la platea que se congregó para ver Pesadilla antes de Navidad. Jack Skellington se desenvuelve muy bien en las mareas tenebrosas de Halloween pero la Navidad le coge un poco a pie cambiado. Sin embargo, queda prendado por la magia de esta época nevada, y decide hacerla suya. Literalmente. Secuestrar a Santa Claus y aterrorizar a los niños con regalos macabros será solo el principio. El trineo que conduce Jack, vestido con la casaca roja, y conducido por renos diabólicos surcando los cielos es un momento ineludible en la historia del cine. Si bien no se pueden poner en cuestión las intenciones del protagonista, si al menos en tela de juicio el ejercicio de su ejecución.

El Grinch, ese personaje creado por el Dr. Seuss y protagonista de la película de Ron Howard del año 2000, también quería cargarse la Navidad. Pero la ilusión y el despertar de los buenos propósitos que estos tiempos despiertan en una familia del ficticio Whoville, podrán con las malas artes del personaje. Un Jim Carrey histriónico pero divertido también se enfundaba el traje de Santa Claus con fines censurables. La cinta fue un éxito rotundo y se ha convertido en un clásico navideño para el disfrute hogareño entre tanta cena y comida de desborde.

Grinch y Jack Skellington

Y en España ¿qué?

En España poco. No nos vamos a engañar, salvo que algún avispado lector me haga ver la luz no nos caracterizamos precisamente en este subgénero navideño. Toda aportación será bienvenida.

Me gustaría destacar, en cualquier caso, dentro del ciclo ‘Películas para no dormir’, la inquietante y brillante Cuento de Navidad, de Paco Plaza –pronto noticia gracias a [Rec]3 Génesis-. Una ladrona vestida como Papá Noel (excepcional, pero excepcional de verdad Maru Valdivielso) que huye con un botín cae en un agujero escondido en medio del bosque. Cinco amigos, entre los que destaca Ivana Barquero (‘El Laberinto del Fauno’), la chantajearán para que les dé el dinero. Desde el fondo la mujer tratará de convencer a los miembros más débiles del grupo para que la saquen. Comenzará un arriesgado e intenso juego psicológico con un último tercio sobrenatural muy a lo ‘Zombieland’. El acto más recomendable de esta serie que contó con episodios a cargo de directores de la talla de Enrique Urbizu, Álex de la Iglesia o Jaume Balagueró.

Cuento de Navidad

Por lo demás, ¡Felices Fiestas a los lectores!, esperemos que Papá Noel haya sido bondadoso con vosotros. Pero ya habéis visto, no conviene fiarse mucho. Así que pedid pocas cosas para el año que viene, o, al menos, sed buenos. Yo no le cabrearía por si acaso…

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