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La obra maestra del talentoso David Fincher, que estremecio al publico mundial a mediados de los años noventas gracias a su excelente trabajo asi como al original guion, y que lanzo a la fama a Brad Pitt.

Cuando David Fincher recibió el MTV MOVIE AWARDS de 1996 a la mejor película del año, el joven director le recordó a todo el mundo presente que cuando la película se estrenó, muchos críticos la tildaron de manera despectiva como » tan sólo una película al estilo MTV«. Parado en el estrado de los ganadores con su premio de palomitas, el director afinadamente les respondió:»¿Cuál es el problema con eso?». A más de una década de haberse estrenado, la verdad es que la película se ha convertido en una verdadera producción cinematográfica de culto, un inmenso éxito de taquilla, y una de las mejores películas de suspenso de todos los tiempos, siendo o no tan sólo una película al estilo MTV.

A finales de los años ochentas, Andrew Kevin Walker era un empleado de Tower Records en New York, quien desesperado por el caos y el desorden de la ciudad, se enfrascó en una fuerte depresión emocional que lo llevó a escribir un guión casi que de manera terapéutica. El resultado de todo eso fueron las más de 140 páginas de «Seven», la película que lanzó a la fama a David Fincher, Brad Pitt y que terminó de consagrar a Morgan Freeman.



La historia se centra en la investigación que deben llevar a cabo el veterano detective Sommerset (Freeman) y el joven Mills (Pitt), sobre los asesinatos con marcadas características religiosas llevados a cabo por un desconocido criminal, quien es denominado por las autoridades como John Doe; quien a su vez es interpretado por el también lanzado a la fama con esta película (con esta y con «The Usual Suspects» para ser más exactos) Kevin Spacey.

La trama de la película se desarrolla en medio de una ciudad desconocida (dejo el espacio para que los lectores propongan que cuidad podría ser); pero que sirve como escenario perfecto para la creación de un producto social como lo es John Doe. Según el mismo Fincher, la intención con el escenario donde se desarrollan los eventos, eran crear una atmosfera «sucia, dura, cruda, lluviosa, contaminada, depresiva pero real«, la que en cierto sentido justificaría que alguien que tuvo que crecer y vivir allí terminaría siendo un personaje como el del asesino.

Gracias al excelente diseño de producción que haría Arthur Marx (conocido por la fidelidad de los escenarios que crea para Ridley Scott), es que «Seven» tiene ese aspecto de lo que personalmente llamo un verdadero film neo noir, que son esas películas que terminan logrando crear un mundo moderno que hace honor a los universos oscuros y tenebrosos de mediados de siglo pasado que se veían en obras maestras tales como The Asphalt Jungle, The Big Sleep o The Maltese Falcon, en donde los personajes habitan en negras ciudades llenas de sombras y peligros.

En consonancia con lo anterior, vale recalcar el magistral trabajo que hizo en la fotografía Darius Khondji, logrando un impactante aspecto visual, con una muy contrastada y escasa luz. El uso del sistema ENR en la película, logró darle un tono más oscuro de lo normal a cada uno de los fotogramas del film, llevando con esto a crear espacios negros que hacen tan perfecta remembranza a las obras maestras clásicas del film noir.

Igual de interesante es de recalcar que la fotografía y el diseño de producción están acompañadas con una muy inteligente mezcla de sonido, que alcanza la máxima del cine que entre «mejor el sonido, mejor la imagen». En «Seven», Mills es un detective muy ambicioso que quiere lograr la gloria profesional, porque lo que pide el traslado de su ciudad natal a esta mucho más complicada y difícil. De esa manera, desde la perspectiva de él, la ciudad se escucha vibrante, con mucha actividad profesional, como una metrópolis moderna. Por otro lado, Sommerset ya está aburrido de vivir allí y de su trabajo, por lo que desde su punto de vista, la ciudad se escucha caótica, desenfrenada y putrefacta: con sirenas de policía y de ambulancia constantemente. así como con gritos de personas en situaciones incomodas.

A pesar de todo lo anterior, vale recalcar que los tres elementos más memorables de toda el film fueron su guión, la dirección de Fincher y las actuaciones del elenco. Y es que «Seven» es un thriller de entretenimiento, pero no por eso pierde su capacidad de crítica social y humana a una civilización que parece estar en uno de sus puntos más bajos. El discurso final de John Doe tiene tanto de impactante como de real sobre la indiferencia de nuestra sociedad con el projimo y la perdida de valores morales en la que vivimos día a día.

De la dirección tomada por el autor podría tomarme más de un post entero para hablar sobre los miles de aciertos que tuvo en toda su obra maestra. Sin embargo, el que más llamó mi atención fue la manera como trabajó en el homicida. Al Fincher decidir no mostrar al asesino durante la gran mayor parte de la película, pero sí los resultados de sus crímenes, nos obliga a imaginarnos que el causante de semejante atrocidades es el mismo demonio, tal y como lo dice Sommerset. De esta manera, cuando vemos por primera vez al criminal y de lo que él ha sido capaz, nos sentimos miedosos con su presencia, a pesar de que Kevin Spacey es uno de los seres menos intimidantes que uno ha visto en el cine: una persona delgada, calva y de baja estatura, que sin embargo nos aterra cuando se nos descubre como el causante de las muertes, logrando con esto convertirlo en uno de los mejores villanos en la historia del cine, a pesar de su inocente presencia y de que nunca lo vemos haciendo nada malo.

De los actores principales no hay mucho que decir, dado el excelente nivel que ambos alcanzaron en cada uno de sus personajes. Pitt se transformó en Mills, un ser obstinado, pretencioso, ambicioso (prestar especial atención al momento que Sommerset está citando los siete pecados capítales y se dirige directamente a Mills cuando llega a «Greed»); y prácticamente lo mismo puede decirse de Freeman, quien encarna perfectamente a un Sommerset tranquilo, intelectual y muy calculador.

Como conclusión podríamos decir que «Seven» es una película completa, que se acerca mucho a la perfección cinematográfica de una manera tal, que en está época de falta de ideas, remakes y secuelas baratas, a ningún productor de Hollywood ni siquiera se le ha ocurrido hacer una «Ei8ht».

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