SEFF 2013: Claire Denis cierra con ‘Les salauds’ la mejor edición del festival

El público sevillano ha acudido en masa a las sesiones programadas por el certamen, que además ha firmado una Sección Oficial a concurso de gran nivel.

Chiara Mastroianni y Vincent Lindon

Ayer fue el turno del palmarés, hoy es el de poner punto y final a estas crónicas de X Festival de Cine Europeo de Sevilla, que durante diez días he estado elaborando y que espero os hayan interesado. Releyendo mis textos, resulta fácil extraer las conclusiones que nos deja el certamen dirigido por un José Luis Cienfuegos que sin duda se consolida en el mando, ante la envergadura que ha adquirido la cita, que hace solamente un par de años estaba en la cuerda floja. Y es que, pese a que el SEFF siempre ha tenido tirón en la capital andaluza, nunca se había visto a tanta gente alrededor de los cines, entregada con parecida devoción a la que se pone en esta ciudad a otros acontecimientos a una programación realizada con absoluta libertad y gusto por las propuestas más radicales.

Sección oficial
En cuanto al nivel de las películas programadas, puedo asegurar que el de la Sección Oficial ha sido el más completo en cinco años, y los que conocen el festival desde sus inicios tampoco son capaces de identificarme una edición mejor. Con la excepción de la plomiza ‘Michael Kohlhaas’, el resto de títulos en competición han tenido un indudable interés, más allá de los gustos personales de cada uno. El desconocido del lago ha sido una justa ganadora, pero también podría haber vencido otro buen ramillete de películas sin que nadie se hubiera rasgado las vestiduras,

Les salauds, de la prestigiosa directora francesa Claire Denis, ha sido uno de los últimos títulos en exhibirse y en ser presentados a concurso, aunque se ha ido de vacío. La película refleja un argumento propio del polar, en torno al suicidio de un hombre y la locura de su hija, que es internada en un centro psiquiátrico. Marco Silvestri (Vincent Lindon), marinero de profesión y tío de la joven, llega a París con el fin de averiguar lo que ha sucedido y vengarse de Edouard Laporte, un empresario al que su hermana señala como responsable de todo. Marco se instala en un piso vacío sobre el de Raphaelle, la amante de Laporte.

Para narrar esta historia, Denis tira de las armas con las que ha brillado en otras ocasiones. A nivel estético, la película está dotada de un irrespirable aire turbio, resaltado por la música de un miembro de los Tindersticks. En cuanto a la narrativa, Denis se sirve constantemente de la elipsis, lo que provoca que la historia pueda resultar en algún momento difícil de seguir. Me interesa, como siempre, el trabajo de esta directora, pero en esta ocasión me quedo con una sensación agridulce, como si el rompecabezas en realidad fuera demasiado sencillo de resolver y enmarañarlo haya sido una estrategia para camuflar esa circunstancia.

El resto de la programación
En cuanto a las otras secciones, no he podido seguirlas todo lo detenidamente que me hubiera gustado. En Las Nuevas Olas, sección a la que el festival da mucho peso, se han visto títulos de mucho interés (In Bloom, The reunion), aunque la frontera con la Sección Oficial parece en ocasiones un tanto difusa. Con las novedades que ofrecen también Resistencias y Panorama Andaluz, las selecciones retrospectivas quedan en un segundo plano, lo que es sin duda una pena. Propongo que se busque un espacio adecuado en la ciudad, en el que durante el año podamos ver las obras de Gunnvor Nelson, María Cañas o de los cineastas portugueses contemporáneos, para las que me ha sido imposible encontrar un hueco en la vorágine de estas jornadas.

Tengo por tradición acudir a la proyección de algún clásico para el último día de cada festival al que voy. En este caso, Los Amantes del Pont Neuf, de Leos Carax, otro de los homenajeados este año, me pareció una elección inmejorable. Con Denis Lavant y una jovencísima Juliette Binoche, la película es extraordinaria de principio a fin, con su forma visceral y extrañamente poética de explicar el amor. Los minutos que transcurren a partir de la secuencia del violonchelo en el metro y durante la celebración del segundo centenario de la Revolución Francesa son de los más emocionantes que jamás haya dado el cine.

Conclusión y propuestas
En el final, es momento también de sacar alguna conclusión general sobre las películas exhibidas y con ello sobre el estado del cine europeo. Ya adelantaba hace unos días que buena parte de la programación, aunque es verdad que esta ha sido una edición muy abierta en su contenido, ha girado en torno a personajes adolescentes. La fase decisiva en el crecimiento de una persona, equivalente al planteamiento de un continente que debe volver a empezar, o al de un cine que anda buscando una forma que lo defina, es el centro de títulos como The selfish giant, We are the best!, El gran cuaderno o la mencionada In Bloom, y está de alguna forma también en el palpitar de 10.000 noches en ninguna parte, The reunion, Jimmy P., La grande bellezza o la propia Les salauds.

Veremos si este movimiento de cine/continente en construcción se mantiene el próximo año, y si el festival mantiene el nivel que nos ha ofrecido en esta ocasión, ya que llegar más alto parece difícil. Si acaso, reitero mi propuesta de que exista una continuidad en la programación durante el resto del año (viendo el tirón popular, entiendo que la corporación municipal debería planteárselo), y propongo también que se cuide más el tema de los pases para acreditados, llenos en algunos casos hasta la bandera, con compañeros sin butaca en la que sentarse, relegados a la escalera. Por lo demás, echaré de menos estos días de gran cine, deseando que empiece cuanto antes el SEFF 2014.

Lean las crónicas del Festival de Cine Europeo de Sevilla 2013 siguiendo este enlace

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