SEFF 2013: James Gray sublima el melodrama con ‘The Immigrant’

También se ha visto en Sección Oficial la perturbadora ‘The police officer’s wife’. Fuera de concurso, la película colectiva’Centro Histórico’ recoge una maravillosa pieza de Víctor Erice.

Marion Cotillard y Joaquin Phoenix
Encara su tercio final el Festival de Cine Europeo de Sevilla de 2013, y lo hace con los últimos títulos a competición, candidatos a un palmarés difícil de pronosticar, igual de difícil que resulta seguir la inabarcable programación, que bien podría extenderse a lo largo del año en un espacio adecuado, lo que serviría para deleitar a los cinéfilos sevillanos, que están demostrando su buena disposición con las colas que están teniendo que aguantar o los asientos con mejorable visibilidad que están ocupando, por no hablar de las vueltas que le están teniendo que dar a la tabla de horarios para encontrar proyecciones con asientos libres, en las que están enfrentándose a menudo a un cine muy distinto del que están acostumbrados a ver. Chapeau por ellos.

A todo esto, a la Sección Oficial ha llegado una de las sorpresas en la programación de este año, The Immigrant, la nueva película del norteamericano James Gray (‘La noche es nuestra’), cuya producción es en parte francesa, lo que ha permitido su inclusión en el certamen. La historia sigue a una inmigrante de Polonia que llega a Nueva York junto a su hermana en busca de una vida mejor, algo que ni mucho menos va a encontrar. Su hermana es recluida en la isla de Ellis, enferma de tuberculosis, sus tíos deciden no prestarle ayuda por su supuesta moral dudosa, y tendrá que trabajar en un burdel a las órdenes de Bruno, que va enamorándose de ella.

Después de la hipnótica ‘Two Lovers’, Gray continúa por el camino del melodrama, presentando su primer film de época. Para los amantes del cine de este director, entre los que me incluyo, la obra es un impresionante festín para los sentidos. La luz tenue y los claroscuros dominan una fotografía propicia para una visión llena de amargura del sueño americano, que también conocemos. La culpa, los lazos de sangre o la religión, temas habituales del autor, resuenan con fuerza en esta historia claramente inspirada por la novela decimonónica, que permite otro extraordinario trabajo de Joaquin Phoenix.

También a concurso, la alemana The pólice officer’s wife emerge como una de las películas más llamativas del festival, por la singular forma en que está construida, así como por el minucioso trabajo de dirección. Con 175 minutos de duración y una división de su metraje en ¡60 capítulos!, algunos de ellos de apenas unos segundos, aunque todos perfectamente marcados, el film nos introduce en la rutina de una familia de tres miembros, marcada por el sufrimiento de la madre, la violencia incontenible del padre y la inocencia de la hija.

Ninguna película me ha generado tantas preguntas de cuantas he visto estos días como la del alemán Philip Gröning (‘El gran silencio’). Algunas de las decisiones que toma son insólitas, discutibles desde luego, pero, para el espectador amante de los desafíos, no hay duda de que tiene aquí una cita ineludible. Con larguísimos silencios y bellas imágenes, que tratan de desentrañar el misterio de una tragedia, la violencia doméstica, que no se revela en toda su crudeza hasta el capítulo 54. Perturbadora y difícil de soportar (de nuevo, una sesión con deserciones), tengo la sensación de que este no será un largometraje que olvide con facilidad. Y eso es bueno.

Como parte del repaso al último cine portugués, se ha presentado Centro Histórico, segundo film de episodios realizado con motivo de la condición de Guimaraes como Capital Europea de la Cultura 2012 que vemos en el SEFF tras ‘3X3D’. El film se inicia con El tabernero, de Aki Kaurismäki, que pasa buena parte de su tiempo en el país vecino. Con su habitual socarronería, el finlandés ha llegado a afirmar que no ha filmado allí porque “no entiende a los portugueses y no sabe cómo hacerlo”, cosa que constatamos viendo su fragmento, que podría transcurrir en cualquier parte de no ser por los fados. Ni siquiera un fan del cineasta como el que esto firma quedó demasiado satisfecho con la pieza, escasamente elaborada.

La segunda y la cuarte parte del film son las filmadas por dos de los directores portugueses con más prestigio internacional. Manoel de Oliveira, que se negó a participar en ‘3X3D’ (recordemos que tiene 104 años y llegó a trabajar en el cine mudo, por lo que habría cerrado el círculo de alguna forma), pone el cierre con El conquistador conquistado, un chiste impropio de él, con los turistas de Guimaraes atacando con sus flashes al primer rey de Portugal. Más interesante es En la vida joven. Dulce exorcista, de Pedro Costa, que trabaja en el reducido espacio de un ascensor sobre los recuerdos y anhelos revolucionarios de un veterano obrero caboverdiano.

Pese al interés del fragmento de Costa, la obra que justifica la existencia de Centro Histórico es Cristales Rotos, del español Víctor Erice, director de alguno de los mejores largometrajes filmados en nuestro país (‘El sur’ o ‘El espíritu de la colmena’). El tremendo valor humanista de este pequeño documental, en torno a los obreros de una vieja fábrica de tejidos, que llegó a dar trabajo a cientos de personas antes de ser cerrada en 2002, tiene su origen en el hecho de que Erice no oculta el sencillo dispositivo que plantea: testimonios de antiguos empleados, situados entre la cámara y una vieja fotografía en blanco y negro del refectorio, repleto de trabajadores comiendo. Resulta increíble como desde lo más simple se puede construir una hermosa obra maestra como esta. Una verdadera pena que Erice filme tan poco.

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