SEFF 2013: Sorrentino deslumbra con ‘La grande bellezza’. En unas horas, el palmarés

‘El desconocido del lago’, principal candidata al Giraldillo de Oro. En la jornada de ayer también pudimos ver ‘Michael Kolhaas’ y la muy esperada ‘Alabama Monroe’

Paolo Sorrentino - La gran belleza

Queda aún una bonita jornada de proyecciones en el Festival de Cine Europeo de 2013, pero, en lo que se refiere a la competición, la suerte ya está echada. A las 12 de la mañana, el jurado presidido por el director Manuel Martín Cuenca (‘Caníbal’) dará a conocer el esperado palmarés. Puestos a hacer una quiniela, y sin haber podido acudir a ningún pase, por razones ajenas a mi voluntad, de la francesa ‘Les salauds’ (la veré esta noche, esté o no entre las premiadas), creo que buena parte de los galardones se los repartirán entre Un episodio en la vida de un chatarrero, The selfish giant, The police officer’s wife y El desconocido del lago, que tengo el pálpito de que podría llevarse el Giraldillo de Oro. Eso es lo que creo que va a pasar. Lo que deseo es que gane uno de los títulos presentados ayer, la italiana La grande bellezza.

Dirigida por Paolo Sorrentino (‘Il Divo’), La grande bellezza es un retrato de la vida en Roma, especialmente de las clases altas y de los intelectuales, gente asustada y deprimida que cada noche acude a una fiesta para tratar de tapar el vacío de la existencia, la fuerza de la nostalgia y el miedo a la muerte. A través de los ojos de Jep Gambardella, un ingenioso periodista cultural que solo escribió un libro en su juventud, y que cumple 65 años en la espectacular fiesta con la que se incia al film, contemplamos la podredumbre moral de la sociedad y el dantesco espectáculo teatral que representa cada día.

Tenía ciertos reparos ante la película, por aquello de que podía tratarse de un plagio del cine de Federico Fellini, pero lo cierto es que Sorrentino supera ese parecido (que es más conceptual que formal, aunque en alguna secuencia la planificación sí me recuerda a la de ‘8 y 1/2’ o ‘La dolce vita’) y logra el asombro constante, a través de una construcción hiperestilizada de la imagen y el despliegue de una serie de situaciones que combinan hilaridad y melancolía con impresionante rotundidad. «¿Es posible escribir sobre la nada?», se pregunta el protagonista, encarnado por un imponente Toni Servillo, en un momento dado. Sorrentino se da a sí mismo una respuesta afirmativa: «¡es solo un truco!», bello y feroz. Pues viva la magia.

También a concurso, Michael Kohlhaas nos sitúa en la Francia del siglo XVI, donde el hombre que da título al film lleva una vida acomodada como mercader de caballos. Sin embargo, una injusticia que afecta a dos de sus animales hará que tome cartas en el asunto, pese a su naturaleza bondadosa, llegando donde haga falta para defender sus derechos. Las consecuencias, en una época como esa, serán fatales.

Dirigida por el desconocido Arnaud des Pallières y protagonizada por un espléndido Madds Mikkelsen (atención a la secuencia final, cuyo peso le cede el director casi al completo), la película resulta un plomizo relato medieval, sobria y rigurosa en su forma, que poco tiene que ver con ese «equivalente francés de ‘Braveheart'» que nos habían vendido. Tiene aspectos interesantes, como la fotografía de interiores o la música de aires tradicionales de Martin Wheeler, pero todo eso no evita que sea, seguramente, el título más flojo de la sección a concurso.

Como parte de la selección de la Academia de Cine Europeo de los títulos nominados a sus premios anuales (es una de las grandes favoritas con cinco candidaturas), he podido ver la belga Alabama Monroe, la película que ha enloquecido al público del festival, que formó una espectacular cola a las puertas de los Cines Avenida antes del inicio de la sesión. Lo cierto es que el potencial de la película para cautivar a los espectadores, por lo que cuenta y su forma de hacerlo, es máximo, sin que se pierda del todo el estilo, en este caso cercano al indie estadounidense.

La historia de Alabama Monroe es similar a la de ‘Declaración de guerra’, que vimos en cines hace un par de años. Una pareja joven, muy enamorada, formada por un músico de bluegrass y una tatuadora que se une a su banda, tiene una hija de forma inesperada. Cuando la pequeña enferme de gravedad, su felicidad quedará destrozada por las circunstancias. Con saltos en el tiempo, que nos llevan desde el momento en que se conocen los protagonistas hasta el impactante desenlace, la película carece de la garra del mencionado film de Valérie Donzelli, y además queda dañado por una segunda mitad llena de situaciones forzadas y tópicas, que arruinan buena parte de sus posibilidades.

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