SEFF’14: ‘Amour Fou’ y ‘Turist’ hacen brillar al concurso desde el principio

También se ha presentado la ambiciosa ‘Leviathan’, candidata a los Oscar por Rusia y nominada a los Premios del Cine Europeo.

sevillla

Pues empezó la edición de 2014 del SEFF, con la principal novedad del cambio de sede. Después de dos años en que las salas del centro de la capital hispalense acogían la mayoría de las proyecciones, este año es un centro comercial del barrio de Nervión, con un complejo más dotado técnicamente y más cómodo para los que realizamos auténticas maratones de películas, el que se ha convertido en el centro de la actividad festivalera. Se ha perdido cierto encanto (en lugar de bares tradicionales, este año junto a los cines solo encontramos locales de comida rápida, atestados durante el fin de semana), pero en beneficio de un mejor aprovechamiento de la programación. Cuando termine la semana, podremos valorar este punto.

Por lo demás, tras una sesión inaugural con la española La ignorancia de la sangre, que no ha convencido a casi nadie (yo, sinceramente, renuncié a verla tras escuchar algunas opiniones), ha comenzado la Sección Oficial competitiva, en la que este año nos centraremos en las crónicas de Notas de Cine. Lo ha hecho, es justo decirlo, con un altísimo nivel.

En el caso de Amour Fou, de Jessica Hausner, no se trata de una revelación en este festival, dado que en la edición de 2009 la directora austriaca ya se alzó con el Giraldillo de Oro gracias a ‘Lourdes’. En este nuevo trabajo, nos sitúa en la Prusia de principios del siglo XIX, donde un poeta romántico busca una compañera no para vivir juntos para siempre sino para todo lo contrario: suicidarse, tener una muerte en común. Una dama de la aristocracia con una vida un tanto desangelada rechaza en principio la propuesta, pero hay un giro en los acontecimientos a partir del cual las cosas podrían cambiar, aunque es mejor no desvelar nada.

A la bellísima apariencia visual del film, que se aprovecha del talento para la composición de planos fijos que tiene Hausner, ya demostrado en ‘Lourdes’, se suma su capacidad para la descripción de ambientes y personajes, que dibuja con pocos trazos sin que por ello estén exentos de profundidad. Además, la ironía que despliega sobre este deseo enloquecido del poeta resulta irresistible. El film, por cierto, está basado parcialmente en la historia real de Heinrich von Kleist, uno de los grandes de la literatura alemana del romanticismo.

Tampoco anda exenta de sarcasmo en varios pasajes Leviathan, nueva obra del ruso Andrey Zvyagintsev, otro nombre fundamental del cine europeo de la última década (‘Elena’, ‘El regreso’). En este film premiado por su guión en Cannes y que representará a su país en los Oscar, nos traslada a un pequeño pueblo costero del norte, donde un amable trabajador, Kolya, trata de mantener la propiedad de su vivienda frente a los deseos urbanísticos del alcalde, todo un capo. Para lograrlo, acude a uno de sus mejores amigos, un abogado que llega de Moscú con un as en la manga. Pero ante la fuerza del sistema y de las pasiones humanas, la posibilidad de justicia es una quimera.

Demoledor retrato de la Rusia de Putin el que ha configurado Zvyagintsev, director siempre ambicioso pero que aquí realiza la obra de mayor envergadura de su carrera. Tanto, que en algunos tramos llega a desconcertar, pareciendo que ha comprimido tres películas (la crítica social, la reflexión sobre la fe y la verdad y el conflicto romántico) en una sola. También conviven dos tonos bien distintos: el arranque apunta hacia un fuerte dramatismo, que es arrasado por un humor estrafalario cuando entra en escena el vodka (y créanme, en esta historia se consume mucho). El talento del cineasta para la puesta en escena no lo vamos a descubrir a estas alturas, y la multiplicidad de lecturas es un importante valor añadido, por lo que su visionado es altamente recomendable, a pesar de los pesares.

Mayor unanimidad ha conseguido la sueca Turist, aplaudida en el pase para acreditados, algo poco habitual en este festival. La cinta arranca con la llegada de una joven familia de clase alta a una estación de esquí, donde van a pasar unos días tomándose un respiro de sus ajetreadas vidas. Sin embargo, comienzan a surgir ciertas tensiones entre ellos y con el entorno, sobre todo a raíz de una situación límite que pone a prueba su supervivencia y que de algún modo desvela el nivel de implicación del marido y la mujer respecto a sus hijos.

Tampoco se queda corta la propuesta de Ruben Östlund en sus aspiraciones. Además de originalísima crónica del declive de una relación, la película se plantea cuestiones como la nueva masculinidad, la pertinencia de la institución familiar y algo más de soslayo la ridículamente racional actuación del hombre sobre el medio en busca de formas de ocio. La película actúa a partir de una mirada helada, cargada de mala baba y con ecos al surrealismo de Buñuel. Las situaciones, hilarantes, son llevadas al límite por el autor, que aún se reserva alguna sorpresa para el tramo final, que sirve para poner en duda cualquier conclusión que se haya sacado previamente. La certeza no es una posibilidad en ningún caso.

Turist, que representará a Suecia en los Oscar, recibió ayer una magnífica noticia dentro del marco del festival. Fueron anunciadas en el barrio de Triana las nominaciones a los premios de la Academia del Cine Eurpeo (EFA), y la cinta de Östlund está entre las candidatas a Mejor Película, junto a la también reseñada aquí Leviathan y las ya conocidas Nymphomaniac, Ida y Sueño de invierno. En cuanto al cine español, estará representado en la gala que se celebrará en Riga el próximo 13 de diciembre por Carmina y Amén, candidata como Mejor Comedia Europea, y La herida, presente en las categorías de Mejor Ópera Prima y Mejor Actriz, donde Marián Álvarez competirá con Marion Cotillard o Charlotte Gainsbourg, entre otras.

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