SEFF’14: ‘Saint Laurent’, un biopic no autorizado y un festín para los sentidos

También se han presentado a competición la israelí ‘The kindergarten teacher’ y ‘Misunderstood’, dirigida por Asia Argento.

Saint-Laurent

Después de una primera jornada menos animado, en el que el grueso del festival parecía encaminado al brillo de su gala inaugural, el SEFF se ha levantado a partir de la segunda jornada, congregando a muchísimo público en sus sesiones tanto de acreditados como de público general. Además, el concurso ha seguido manteniendo un buen nivel, por lo que se le va complicando al jurado lo de configurar un palmarés que contente a todos. Bueno, en realidad, eso nunca fue una opción.

Convertido ya en uno de los autores consagrados del cine francés independiente, Bertrand Bonello afronta en Saint Laurent su obra más ambiciosa hasta la fecha. En el mismo año en que se ha estrenado (pasó por los cines españoles sin pena ni gloria) la biografía autorizada del diseñador Yves Saint Laurente, el director realiza un retrato que no duda en bucear en aspectos más sórdidos de la vida del genio de la moda, asociados al alcohol, las drogas, el sexo o un pasado traumático que no salió a la luz público. La película se mueve en el tiempo y en el espacio con total libertad, y muestra tanto sus peripecias románticas como su trabajo creativo o su frívola vida nocturna, sin olvidarse de los vericuetos relacionados con la marca YSL, en los que él no era parte ejecutora.

Como era de esperar tras ‘Casa de tolerancia’ y teniendo en cuenta el material de partida, Bonello realiza un trabajo formal impresionante. La suma de la dirección de vestuario, la escenografía, el atrezzo y la selección musical, combinadas bajo la singular mirada del autor, es un fastuoso festín para los sentidos. Imposible apartar la mirada de tanta belleza, tan deudora de Max Ophuls u Orson Welles como del propio estilo de Saint Laurent, aunque la película sufra de una cierta arritmia, lógica teniendo en cuenta la elección de Bonello de no realizar un biopic al uso. De hecho, no es una narración en la que exista progresión dramática (premeditadamente), más allá del mencionado barroquismo de puesta en escena, que estalla en la parte final.

A Bonello ya lo esperábamos, pero lo de Nadav Lapid ha sido toda una revelación. En The kindergarten teacher, cuenta una historia de lo más llamativa, de esas que demuestran que no todo está inventado en lo que a contar historias se refiere. En el film, una maestra de guardería´, Nira, se obsesiona con uno de sus pupilos de cinco años de edad. ¿La razón? El chico, aunque normal durante la mayor parte del tiempo, entra en ocasiones en unos trances en los que compone bellísimos poemas. Nira, amante de la poesía, entiende que el mundo no está hecho para un chico como él y que se va a perder su talento, por lo que decide tomar medidas de todo tipo, aunque le cuesten salir de su cómoda existencia.

Si la historia, como han podido comprobar en el párrafo anterior, ya es un valor importante en esta película, más todavía por la forma nada convencional en que Lapid la va conduciendo, a ello hay que sumar la singularidad de su fotografía, que escapa también de modelos preestablecidos de realización. La cámara se independiza del dentro dramático de cada escena, moviéndose con viveza en busca de una poesía que complemente a la del pequeño Yoav. Los insondables orígenes del talento y el lugar al que este es confinado por las estructuras familiares y educacionales son parte de la riqueza temática del film, que también plantea cuestiones más mundanas, siempre con un carácter insólito por bandera.

También se ha presentado a competición Misunderstood, de Asia Argento, a la que conocemos sobradamente, aunque no precisamente por su faceta de directora. En este film, la hija del maestro del giallo Dario Argento, que hace mucho dejó de ser conocida por ello, relata algo parecido a su propia infancia. De hecho, no se molesta demasiado en disimular, ya que llama Aria a la protagonista y su padre es un afamado actor. La pequeña, que se acerca a la preadolescencia, lo pasa mal en su casa, convertida en un infierno y dividida tras el divorcio de sus padres, y también en la escuela, donde no está entre las más populares de la clase.

La película está contada de un modo más bien tradicional, por lo que se distingue abiertamente del resto de títulos de la Sección Oficial. Argento se maneja con notable soltura tras las cámaras, y se deja ayudar muy bien por sus actrices (la revelación Anna Lou Castoldi y Charlotte Gainsbourg como la excéntrica madre). Su selección musical, como un recopilatorio ecléctico y hecho con gusto, nos guía a través de los vaivenes emocionales de Aria, aunque estos terminan resultando algo reiterativos. En cualquier caso, se ve con simpatía.

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