Syriana

Syriana es un mediocre intento por hacer cine político, con un fuerte mensaje que influya en el comportamiento humano. Sin embargo, y a pesar de no lograr ser un buen trabajo cinematográfico, se rescata su importante contenido e investigación, la que trata de mostrarle al público el corrupto y mafioso mundo del negocio petrolero mundial.

En 2005, cuando los precios del petróleo no habían llegado a los niveles históricos en que hoy en día se encuentran, Stephen Gaghan (guionista de la multipremiada Traffic) estrenó su segunda película como director: Syriana. La historia tiene la intención de rebelar el corrupto mundo petrolero, en donde las grandes compañías, el gobierno norteamericano y el Reino Saudita, hacen todo lo posible con tal de mantener sus inmensos ingresos y aumentar su ya escandalosa fortuna.

Vista hoy en día, con los precios de los combustibles en un alto histórico y con la mayor conciencia del cambio climático que parece haber nacido en algunos sectores de la sociedad, la película encuentra una mayor relevancia, sirviendo como uno de los elementos que podrían ayudar a iniciar el debate, en pro de un mundo mejor y más organizado.

La película está protagonizada por George Clooney, en el papel de un gordo agente del gobierno estadounidense que facilita las negociaciones petroleras en el Medio Oriente; Matt Damon, como un analista del sector energético mundial; Christopher Plummer como un poderosos personaje que lucha por los intereses de las grandes empresas petroleras norteamericanas y Jeffrey Wright, como el agente gubernamental quien debe velar por el bien de la mayoría de los ciudadanos de su país.

A pesar de que este tipo de producciones se deben aplaudir, dado lo importante que son como elemento crítico que promulga por un mundo más justo, no por ello debemos dejar de verlas como un producto cinematográfico y, al mismo tiempo, su contenido dejar de mirarlo como un discurso político.

Dejando en claro que sin duda alguna el mensaje de la película es entendible para cualquiera que la vea: las grandes empresas petroleras y el gobierno de Estados Unidos harán lo que sea por conseguir el petróleo; la verdad es que Syriana es una película muy confusa, que trató de abarcar la mayor cantidad posible de cuestiones relacionadas con el mundo de los hidrocarburos; pero a costa de la claridad y la buena narración.

Como espectadores nos quedamos confundidos con la gran cantidad de personajes participantes de la película, con el agravante de que en algunos casos a pesar de ser muy importantes, su principal característica es su poca profundidad. La historia trata de abarcar el mundo de las grandes corporaciones por medio de la fusión de las empresas Connex-Killen (clara alusión a las Siete Hermanas), las infiltraciones terroristas de la CIA en Medio Oriente por medio del personaje de Clooney y, por último, el apoyo y la participación directa gubernamental estadounidense frente a todo este corrupto mundo.

Sin embargo, las críticas que la película hace tan sólo son una parte de la verdadera problemática mundial. Creo que Gaghan acierta en la manera que muestra a estos empresarios codiciosos e inescrupulosos, al gobierno que funciona de manera servil a sus intereses; pero se equivoca en alguna manera en las verdaderas razones y justificaciones que ellos tienen para comportarse de esa manera. Y la verdad es que no es que el petróleo sea un elemento maravilloso con poderes mágicos. Las razones por las que estas personas se comportan de esta manera es por culpa nuestra, las personas de clase media en todo el mundo, quienes parecemos tener una obsesión por el automóvil como medio de transporte.

Sin duda alguna que el principal país causante de este problema son los Estados Unidos, en donde el nivel de adoración por el transporte privado llega a niveles irracionales; pero no por eso debemos dejar de pensar que el resto del mundo tiene su cuota de responsabilidad en la clase de negocio que se ha convertido el mundo de los hidrocarburos, presentado por Gaghan en esta producción.

La película del director, debe ser vista como una representación de la clase de negocio que día a día ayudamos a crear, gracias a nuestra obsesión por el auto privado. Dos de cada tres barriles de petróleo en el mundo se consumen de por culpa de nuestra imposibilidad de alejarnos del mundo automotriz, el que se sostiene gracias a sus astrónomicas cifras de negocios, así como a una inmensa campaña publicitaria que le da un estatus social muy alto a las personas que tengan carro propio.

En un momento de la película el personaje de Damon le comenta a uno de los posibles herederos del trono Saudita que el petróleo en el mundo se está acabando y que el 90% de lo que queda está en Medio Oriente. Esa frase, que es muy cierta, demuestra que estamos a punto de finalizar una era dominada por el petróleo como el elemento que da energía a todo el sistema capitalista desarrollado en los últimos siglos. Pero al mismo tiempo también significa que el principal beneficiario de este mundo hará todo lo posible por alargar la vida del mismo, al costo que sea.

En esa misma escena, el personaje de Damon le recuerda lo que ha pasado hasta ahora: Versalles, El Libano, La Dos Guerras de Irak. Aún así, personalmente creo que lo más importante no es lo que ha pasado, si no lo que se nos puede venir a futuro si no encontramos una manera más racional de satisfacer nuestras necesidades del oro negro: un imperio sumamente poderosos usando toda su fortaleza político, económica y militar para hacerse con las ultimas reservar de la materia prima más importante de la historia de la humanidad.

Bajo esa premisa, la película de Gaghan es tan sólo una pequeña muestra de la clase de futuro que a todos nos espera. El pueblo árabe ha sufrido mucho durante todo este siglo por la inmensa sed de gasolina que los estadounidenses y el resto de la humanidad tienen. Sin embargo, en estos momentos los avances en el desarrollo de nuevas energías (pilas de combustible de hidrogeno, eólica o hasta la solar) dan muestras que las transición a un mundo no dependiente el petróleo puede darse.

Sin embargo, hoy en día algo así también puede hacerse, logrando entre todos una mayor eficiencia en el uso de la energía. Según Paul Roberts, sí tan sólo los ciudadanos estadounidenses lograran una mayor eficiencia en su uso, en número exactos, el ahorro que tendríamos sería igual a que se encontrara un pozo de petróleo con capacidad para dar 12 millones de barriles al día. Es decir, que sí todo el mundo en el planeta tuviera conciencia de lo que de verdad cuesta el uso del auto privado (al ambiente, en vidas humanas, en ataques militares y financieramente hablando) podríamos lograr de manera más tranquila la transición a un mundo no dependiente del petróleo. Pero mientras sigamos comportándonos de la misma manera, estamos con nuestros actos justificando y promulgando por más y peores guerras.

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