Tengo ganas de ti: 5 razones por las que no es tan mala

Tengo ganas de ti, el superéxito de taquilla basado en la novela de Federico Moccia, está siendo muy criticada por los expertos. Veamos 5 razones por las que el film protagonizado por Mario Casas es, al menos, mejor que 3 metros sobre el cielo.

María Valverde y Nerea Camacho

Tengo ganas de ti ha tardado solo tres días en convertirse en el mayor éxito comercial del cine español en 2012 y en recibir un sinfín de varapalos por parte de la crítica. Este texto no implica un ánimo de ir a contracorriente ni una defensa a ultranza del film. De hecho, la película como tal es más bien discreta, y la saga basada en las novelas de Moccia no mejorará mientras no se tome menos en serio a sí misma, al montador no le tiemble menos el pulso a la hora de eliminar escenas superfluas (¡más de 2 horas dura la películita!) o hasta que el guionista se decida a retocar algunos diálogos ininterpretables y aquellos momentos en los que el exceso melodramático se torna en comicidad involuntaria (por no hablar de la exaltación de ciertos estereotipos).

De lo que se trata sobre todo es de resaltar, en la línea de la crítica  de la película publicada hace unos días por el compañero Juanma, las mejoras de esta segunda parte respecto a la aburridísima 3 metros sobre el cielo. Allá van las cinco razones por las que Tengo ganas de ti no es tan mala como la pintan.

Gin. Parece mentira, pero es posible que en este universo creado por Moccia haya un personaje simpático y hasta creíble. La artista vacilona a la que interpreta Clara Lago le da un nuevo aire a la historia, más cercano, y eso ayuda teniendo en cuenta el ánimo de tragedia griega con el que viven constantemente sus protagonistas.  

Es menos reiterativa. ‘3MSC’ parecía por momentos una telenovela, en su afán por comunicar las mismas ideas una y otra vez, sin desarrollarlas. El asunto se soluciona en parte en esta segunda entrega, gracias a la introducción de tramas secundarias (todo lo que afecta a la familia de Babi), que le dan variedad al argumento, aunque ya se podían haber esmerado más en sus resoluciones.

Buena factura. Es digna de elogio la evolución que en solo tres películas ha tenido Fernando González Molina, del irritante sinsentido de ‘Fuga de cerebros’ a ‘Tengo ganas de ti’, que demuestra que en este país se puede hacer un cine comercial competente. El director sistematiza los rasgos de su puesta en escena (primeros planos de Mario Casas, ralentizaciones) con coherencia y eficacia.

Banda sonora. La selección de canciones molonas (aquel ‘Stop the clocks’ de L.A.) ya era de lo poco salvable de ‘3MSC’. En esta ocasión, Gin canta ‘La cama’ de Julio de la Rosa, y ‘Aunque tú no lo sepas’, de Quique González, dos temazos que encajan mejor en la trama que cualquier horterada de Los 40 principales.

Prohibida para mayores. Si somos capaces de dejar atrás la perspectiva que otorga la madurez, podemos llegar a reconocer en la película una perfecta catarsis adolescente. Momentos tan propios de esa edad (el paseo «agarradito» en moto, la borrachera en la discoteca, la primera caricia) son recogidos con la devoción de un fan. Son años que se viven con una intensidad especial, que no se debe juzgar aunque parezca absurda desde la distancia. De ese espíritu está totalmente contagiada ‘Tengo ganas de ti’.

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