‘The Body’. El cuerpo de Jesús.

Prescindible thriller religioso, en el que Antonio Banderas trata de descubrir si el cuerpo que han encontrado en una excavación arqueológica perteneció a Jesucristo.

The body (el cuerpo)

The body (el cuerpo)

The Body (El cuerpo)‘ es una película dirigida por Jonas McCord (desconocido director que sólo tiene en su haber, además de ésta, un documental sobre la guerra de Vietnam y un episodio de ‘Historias de la Cripta‘). El guión es suyo también, adaptando la novela de Richard Ben Sapir. Está protagonizada por Antonio Banderas en el papel de un sacerdote jesuita; Olivia Williams y Derek Jacobi completan el reparto de esta película que empieza de una forma bastante interesante pero rápidamente se vuelve tediosa. Su mayor valor quizá sea tener como director de fotografía a Vilmos Zsigmond (‘Encuentros en la tercera fase‘, ‘Asesinos‘, ‘Las brujas de Eastwick‘).

La historia se centra en el personaje de Matt Gutiérrez, un sacerdote jesuita que había sido agente doble del servicio secreto, enviado por el Vaticano a Jerusalén a supervisar una excavación arqueológica que está llevando a cabo el personaje de Olivia Williams, durante la cual han encontrado el esqueleto de un hombre crucificado. La trama comienza realmente cuando se siembra la sospecha de que esos restos podrían ser los del propio Jesús crucificado, lo que entraría en conflicto directamente con la doctrina cristiana y su afirmación de que Jesús resucitó al tercer día.


Abu Yussef y Matt Gutierrez

Abu Yussef y Matt Gutierrez

La historia poco a poco se desvía un poco de la trama histórica sobre el mito de Jesucristo para envolver a los personajes en algo más político, cuando todos intentan hacerse con el cuerpo: el Vaticano lo quiere para destruir las pruebas y silenciar todo el asunto, los judíos para negociar con el Vaticano, y por medio se mezcla un sector radical de la religión, armado, que también persigue el cuerpo. Todo ello, entremezclado con una historia de amor entre el sacerdote y la arqueóloga judía. Así pues, lo que comienza con un planteamiento interesante que podría profundizar en una de las incógnitas más debatidas de la historia (¿existió realmente Jesús, como hijo de Dios?), rápidamente se diluye en la misma película que vemos todas las semanas en la tv: intrigas políticas, persecuciones, disparos, y Antonio Banderas ligándose a una rubia. A veces, uno no puede menos que indignarse ante tamañas meteduras de pata.

Sin embargo y pese a todo, la película no está totalmente vacía. Aunque desaprovechando lo más evidente, se esfuerza en profundizar en algunos temas que no están en absoluto carentes de importancia y que invitan a una interesante reflexión: ¿está la fe condicionada por la continuidad de la Iglesia como organización? La película juega con el interés del Vaticano por silenciar los hechos, preocupados únicamente por no perder el poder que tienen actualmente gracias a la religión católica, mientras el sacerdote lucha por conocer la verdad de todo lo que ha ocurrido, y llega a defender abiertamente que la fe en un Dios no depende de pruebas científicas.

El padre Matt Gutierrez

El padre Matt Gutierrez

Así pues, la fe no depende directamente de la Iglesia según la tesis de la película, sino del interior de cada persona y sus elecciones a la hora de creer o no creer en algo. La Iglesia son unos meros directores artísticos de esas creencias, no los causantes de ella, ni por supuesto necesarios. Aquí es donde la película gana más valor, se atreve a arremeter contra un organismo casi intocable, lo hace con mucha coherencia y usa para ello pensamientos que gran parte del público comparte. Sin embargo, lamentablemente estas ideas están sólo en forma de pinceladas a lo largo de los diálogos en la trama, y no como eje central, que como dijimos anteriormente se limita a lo más manido de las películas de sobremesa.

Así pues, es una película poco recomendable por su escaso valor cinematográfico, lúdico e incluso reflexivo. El único punto interesante es el mencionado poco más arriba acerca de la necesidad de la Iglesia, pero no merece la pena un visionado de dos horas bastante aburridas para algo que podría ser mucho más instructivo debatir con otras personas.

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