Versiones alternativas de grandes éxitos de taquilla

Las películas de animación 3D de animales antropomórficos nos llegan en parejas: ‘Happy feet’ y ‘Locos por el surf’ de pingüinos, ‘Madagascar’ y ‘Salvaje’… Pero también hay muchos ejemplos fuera de la animación, el cine de acción real está lleno de estas formas de aprovechar el tirón de la competencia.

¿Qué lleva a los estudios a iniciar producciones de temática sospechosamente similar a los de la competencia? Podemos suponer que, en principio, es la intención de aprovechar el tirón mediático y social que produce la campaña de marketing, y el éxito de la primera que salga al mercado. También corta un poco la originalidad de la competencia, pues en unos meses el público ya no es capaz de recordar cuál salió primero, y sólo recuerda la película de los animalitos de Disney o de Dreamworks, según proceda. Otra veces, creo que podría no ser más que una mera coincidencia que por alguna razón acaba llevándonos a la gran pantalla títulos que comparten temática, o incluso mucho más en algunos casos. Veamos algunos ejemplos de esta tendencia a clonar producciones de la competencia.

Agunos grandes éxitos de Asylum

Agunos grandes éxitos de Asylum

En muchas ocasiones, esta tendencia sucede principalmente en producciones de bajísima calidad, que si no tienen dinero -ni talento, ni evidentemente vergüenza- para componer una obra cinematográfica mucho menos lo van a tener para dotar de un mínimo de originalidad a lo que hacen, siendo relativamente normal encontrarnos títulos que salen antes que las obras a las que copian, con el fin de atraer clientela (porque no buscan espectadores, sino dinero) que le suene de oídas y confunda su película con la que vio en el Telediario. Es el caso de, por ejemplo, la productora Asylum, una gente que se dedica a hacer versiones cutre de superproducciones multimillonarias, abaratando costes hasta el extremo, metiendo más violencia y sexo, y sacando la película en DVD unos días antes del estreno de la otra. Así, han desfilado por numerosos videoclubs obras maestras del cine cutre como ‘Transmorphers: Fall of Men‘, ‘Alien vs. Hunter‘, ‘The Terminators‘, ‘100 Million BC‘, ‘Pirates of Treasure Island‘, ‘The Day the Earth Stopped‘, ‘I am Omega‘, ‘The Da Vinci Treasure‘, y otras muchas más como éstas, cuyos títulos estoy seguro de que el lector avezado podrá reconocer si le dedica una milésima de segundo.


Buscando a Nemo, una obra maestra

Buscando a Nemo, una obra maestra

Hay otro ejemplo de este mismo caso que me atañe especialmente por ser uno de los afectados un buen amigo y lector de esta santa casa, y es lo que ocurrió con el estreno de ‘El Rey León‘. Su éxito (tan arrollador como merecido, qué duda cabe) propició algunos arreglos en los nombres de otras historias que ya había por esa época, cambiando el título de la película de dibujos animados ‘Leo león‘ a, por supuesto, ‘El rey león’, generando una cantidad realmente grande de dinero (y estafas, porque era malísima, especialmente en comparación con la de Disney).

Leo el León

Leo el León

Sin embargo, dejando a un lado la poca vergüenza que denotan ciertas productoras, a favor de las cuales me veo obligado a comentar que al menos con sus películas el espectador puede reir a carcajadas (lo que ya es mucho más de lo que podríamos decir de ciertas superproducciones supuestamente buenas), el caso más sangrante lo encontramos en el cine de animación digital, donde es muy frecuente encontrar que las películas nos llegan por parejas. Cada productora hace su propia película tratando una temática en concreto que coquetea salvajemente con la de la competencia, llegando a compartir personajes (no en nombre, pero si en características físicas e incluso psicológicas), hasta llegar a tal punto de parecidos entre ambas en algunos casos, que en cuanto pasan unos meses el espectador ya no recuerda qué escena es de una u otra, cuál se estrenó antes, ni ningún otro dato capaz de diferenciarlas realmente.

Es el caso de, por ejemplo, ‘The Wild (Salvaje)‘ y ‘Madagascar‘, dos películas que, a falta de una expresión mejor, podríamos decir que son la misma. Un león de zoo y sus amigos -entre los que destaca una jirafa, macho o hembra según de qué película estemos hablando- se escapan del zoológico de Nueva York para ir a parar a territorio salvaje, donde entrarán en contacto con el resto de animales, tendrán que cazar y aprender a vivir allí, y todo entre chistes. En serio, no sería capaz de diferenciar escenas entre estas dos películas, que a ojos de un niño probablemente tendrán como títulos película de animalitos 1 y 2.



Trailer Madagascar



Trailer The Wild (Salvaje)

Pero no es el único ejemplo. ‘HormigaZ‘ y ‘Bichos‘ también se estrenaron con poco tiempo de diferencia, y ambas se basaban en las aventuras de un grupo de insectos en un mundo diminuto, luchando por sobrevivir. Lo mismo ocurre con ‘Shrek‘ y ‘Monstruos S.A.‘ al tratar el tema de los monstruos y centrar la trama en el clásico antagonista del cuento, ‘Locos por el surf‘ y ‘Happy feet‘ con los pingüinos, ‘Ratónpolis‘ y ‘Ratatouille‘ con las ratas, o ‘El espantatiburones‘ y ‘Buscando a Nemo‘ con respecto a la vida submarina. Lo gracioso viene cuando dejamos de buscar diferencias en la trama, que apenas hay, y nos atrevemos a buscarlas en cuanto a calidad. El caso de ‘El espantatiburones’ y ‘Buscando a Nemo’ es especialmente sangrante, y un ejemplo más que perfecto de que, si bien aprovechar el tirón puede abaratar muchos costes en publicidad y te facilita vender una producción, en cuanto pasan los años una de las dos se olvida, queda relegada a un segundo plano despreciada y olvidada, por haber tenido la desfachatez de tratar de competir en la misma liga con una obra maestra sin llegar a la altura siquiera de una película entretenida sin más.

Gamer y Los Sustitutos tratan el mismo tema

Gamer y Los Sustitutos tratan el mismo tema

En cine de imagen real también ha tenido sus ejemplos, como lo ocurrido con los estrenos de ‘Deep impact‘ y ‘Armageddon‘, ‘10000 BC‘ y ‘Apocalypto‘, o mucho más recientemente, de hecho hace sólo un mes, ‘Los sustitutos‘ y ‘Gamer‘. En este último caso, se trata de dos películas con un trasfondo interesantísimo, que ahondan en las clásicas preguntas de qué nos hace humanos y donde está el límite entre lo simulado y lo real. Lo curioso es que, mientras en ‘Los sustitutos’ optan por tratar el tema desde un punto de vista mucho más metafísico, con sentimientos y actitudes de cada personaje y su forma particular de enfrentarse a los avances tecnológicos, en ‘Gamer’ optaban por llevarlo al extremo, y utilizar esas ideas no como fin al que llegar usando como vehículo la trama, sino como excusa para mostrarnos una película de acción pura y dura. Dejando a un lado la calidad de ambas, lo que es innegable es el parecido entre las bases de ambas historias, que bien podrían ser dos caras de la misma moneda, del mismo mundo imaginado (sucediendo el que vemos en la cinta de Proyas un poco después del otro, eso sí). No obstante, me inclino a pensar que, en este caso concreto, no hubo intereses pecuniarios en la proximidad de estrenos, sino simplemente una mera concidencia en fechas.

En definitiva, lo que está claro es que el espectador lo que quiere es que le cuenten una historia, ver -y creerse- unos personajes, y utilizar el cine como un medio para vivir esas historias, participar de lo que han inventado para él, y disfrutar a fin de cuentas de lo que es un arte. Copiar lo que hace el vecino con la única intención de llevarse un dinero a cambio no sólo es amoral, sino que a la larga, perjudica seriamente a las productoras, por llegar a ser más conocidas por esas copias que por lo que realmente podrían haber llegado a hacer, y habrá muchos espectadores -entre los que me encuentro yo mismo- que se lo pensarán una y mil veces antes de pagar un duro por ese tipo de sacacuartos. Ojalá algún día impere la idea de que no hay fórmulas mágicas, sólo la pasión por lo que uno hace.

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