‘Watchmen’. El Comediante ha muerto.

‘Watchmen’, aunque decente película, esconde un buen número de serios problemas que han hecho que no llegue a tener el éxito que se esperaba.

El pasado 6 de marzo se estrenó en España la esperadísima ‘Watchmen’, un par de días después del resto del mundo, y una semana después de la gloriosa premiére en Londres. Ya hemos visto aquello con lo que llevábamos especulando dos años, e incluso tenemos alguna reseña en Cartelera10. Cada cierto tiempo recibimos una obra cuya calidad difiere radicalmente según los ojos de quien la mira, generando todo tipo de opiniones encontradas y discusiones interminables. La más reciente es precisamente la adaptación a la gran pantalla de la obra de Alan Moore, David Gibbons y John Higgins.

El Comediante: ¿el sueño americano?

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Y es que, la controversia que ha causado, ha dividido al público (y a los fans del cómic) como pocas veces hemos visto. Están los que creen que es la obra maestra definitiva, que es perfecta, y que si algún fallo tiene es el que en algún momento veamos los créditos finales y no podamos seguir disfrutándola. Están también aquéllos a quiénes no les ha gustado en absoluto, y creen que es terriblemente prescindible, divididos a su vez entre los que la acusan con el dedo diciendo que es una burda copia, tan fiel que no merece llamarse adaptación, y los que se quejan de justo lo contrario, de tomarse excesivas licencias y no ser fiel a la obra.

Bueno, sobrará decir que creo que firmemente que todos los anteriormente citados se equivocan, y se equivocan además hasta un nivel serio. La película no es una obra maestra, pero tampoco es tan mala. Considero erróneas esas tres posturas; los que creen que es la obra maestra definitiva están ciegos a los evidentes errores (en algunos casos, gravísimos) de que adolece la película. Los que la desprecian por ser demasiado fiel al cómic deberían replantearse ir a ver una película que no sea una adaptación (seamos serios, lo que el fan espera es fidelidad a la obra que idolatra); finalmente, los que curiosamente se quejan de tomarse demasiadas licencias -teniendo en cuenta que existe el grupo contrario-, deberían entender que dichas licencias no cambian la historia, sólo cambian la superficie, manteniendo el significado y las consecuencias de esos hechos nuevos.


Uno de los teaser pósters para la película

Uno de los teaser pósters para la película

Este último grupo suele referirse principalmente al plan del antagonista, con el viaje sorpresa a la isla y los artistas -disculpen mi manera de expresarme, trato de no ser excesivamente claro en estos puntos, para no destripar la trama a los lectores que no conozcan la historia aún-, subtrama muy complicada de explicar en tan poco tiempo, que ha sido substituida por algo similar (en cuanto a consecuencias, en cuanto a problemática ética y moral, y en cuanto a planificación), que sin embargo manteniendo la base importante, es mucho más sencillo de explicar con pocas palabras, cosa vital cuando tenemos una película de tan larga duración. ¿Es mejor que la subtrama original? No, la historia de la isla me gustaba mucho más, pero no afecta en absoluto y lo importante de todo esto (lo que significa que ocurra eso) se mantiene inalterable.

Probablemente, el bajo índice de aceptación que la película ha tenido se deba principalmente a las técnicas narrativas, totalmente desacertadas bajo mi punto de vista, que quedan en una vaga sombra de lo que consiguió Moore. Lo que engrandece al cómic es la capacidad de contarnos tantísimas cosas de manera natural, narrando casi cuarenta años de vida de una sociedad (y sus personajes principales) simultáneamente, gracias al magistral guión de Moore y las técnicas de dibujo y coloreado de Gibbons y Higgins, se podía entender perfectamente qué nos están contando, su contexto y el por qué. Snyder ha fallado estrepitosamente al no tener cuidado al meterse en un terreno tan farragoso, resultando en que el espectador que no conozca previavemente la historia tiende a perderse, a no saber cuándo sucede lo que está viendo en pantalla, quiénes son esos personajes que no habían aparecido antes, o por qué está viendo un flashback que ni siquiera ha sido introducido.

Entiendo que estaban obligados a contar todo ese pasado ficticio, pero yo personalmente habría quitado muchas cosas con el fin de poder introducir mejor lo que finalmente dejase, como ocurre en los gloriosos títulos de crédito iniciales a ritmo de Bob Dylan, lo mejor con diferencia de toda la película. Así asegurarían que, aunque cuenten menos información, lo que cuenten esté bien atado y bien explicado. Creo que una película debe funcionar por sí misma, sin requerir de acudir al cómic para entender cierto plano o cierta secuencia que sólo se ha insinuado como invitación a su lectura.

Búho Nocturno II y Espectro de Seda II

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Ahí radica el principal problema de una película que en esencia no es mala en absoluto, todo lo contrario, está llena de buenos valores y algunos detalles magistrales (como la construcción del personaje Rorschach, tanto a nivel visual como por el magnífico Jackie Earle Haley, o los mencionados títulos de crédito), pero que sin embargo tiene unos defectos que la lastra irremisiblemente. Desde una elección lamentable de actores para interpretar a Veidt y Laurie (Matthew Goode y Malin Akerman respectivamente, ambos son con mucho lo peor de la película, cargándose sus respectivos personajes; y en el caso de Goode es de delito, pues aunque comprendo que su personaje es el más difícil de todo el reparto, esto no es excusa para una actuación de tan bajo nivel; para un personaje difícil contrata a un actor competente, no cojas a cualquiera y te escudes en que era muy complicado), hasta los mencionados errores en la narración.

Probablemente, pequeños arreglos como podrían ser eliminar minutos sobrantes (peleas excesivamente largas y exageradas, una escena de sexo larga e innecesaria, algunos flashback interesantes desde el punto de vista del cómic pero innecesarios para la trama principal y que por tanto entorpecen el ritmo, como puede ser por ejemplo todo lo referente al Dr. Manhattan, incluyendo el desastre que han hecho con el capítulo de Marte…) y sustituirlos por un par de escenas que profundizasen un poquito más en ciertos personajes (Veidt está totalmente abandonado), harían ganar muchísimos puntos a una película que empieza con unas pretensiones altísimas y unas intenciones en la dirección correcta, pero que se desinfla en cuanto los creadores se han dejado intimidar por los millones de fans gritando por que alguien ose poner un dedo sobre la obra magna de Moore.

A nivel visual, la fidelidad está libre de cualquier reproche

A nivel visual, la fidelidad está libre de cualquier reproche

Gente de la talla de Darren Aronosfky, Terry Gilliam, Paul Greengrass y Kevin Smith estuvieron en el proyecto años atrás, y todos lo abandonaron argumentando que no se veían capaces de hacer una adaptación a la altura de las circunstancias. ¿Qué ha ocurrido entonces con Zack Snyder? Llega, se atreve a hacer lo imposible, y la acogida es moderada. En Estados Unidos, 55 millones el primer fin de semana, y tan sólo 18 el segundo; los fans ya no van a verla porque no quieren repetir, el público en general tiene miedo, divididos entre los que temen una nueva película de superhéroes al uso (el trailer invita a ello, con ralentizaciones y efectos especiales a tituplén) y los que temen no entender una historia tan enrevesada, porque su primo fue la semana pasada y se perdió en la mitad. Se desinfla.

Zack Snyder no lo hizo mal. Los que le lanzan improperios y argumentan todo tipo de cosas para tirar por tierra la película más bien parece que no fueron a disfrutar del cine, sino a encontrar uno por uno todos los fallos para poder quejarse a gusto. La película no es mala en absoluto, y en eso se merece un aplauso Snyder, un hombre que ha tenido el valor para llevar a buen puerto un proyecto con el que gigantes del género no se han atrevido. Y es más, lo ha hecho mucho mejor de lo que la mayoría esperábamos. Así pues, ¿dónde está el problema? El problema está en que, a la vista de todo lo que se ha hecho, ha faltado muy poco para que la película sea una adaptación a la altura. Sólo un par de decisiones tomadas de forma distinta, y la mayoría de problemas que tiene se habrían podido solucionar. ¡Has estado tan cerca! Tal y como ha quedado, tenemos una película buena, entretenida, con muchos valores positivos, pero olvidable y del montón. El cómic sigue siendo muchísimo mejor, y la película no aporta absolutamente nada excepto la posibilidad de ver en movimiento alguna de mis viñetas favoritas.

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