Y con ‘Shame’ llegó la vergüenza

Lo vimos hace unos meses con ‘Sleeping Beauty‘, otra película que también responde al mal llamado estereotipo de historia de autor con tintes sexualmente atormentados. Algo que per se no significa absolutamente  nada. El hecho de que una película se sumerja en los vericuetos más oscuros de la vida sexual de sus protagonistas no significa necesariamente que sea una historia sobre sexo, ni siquiera que no pueda ir más allá de esa fachada carnal que tanto repele a unos y tanto seduce a otros.

shame

Michael Fassbender en 'Shame'.

El caso de ‘Shame’, cinta dirigida por el británico Steve McQueen, ni siquiera es una historia que no hayamos escuchado con anterioridad. Un hombre que sexualiza todo lo que le rodea para acabar con la vacuidad de su existencia. Podríamos acordarnos del Marlon Brando de ‘El último tango en Paris’. Tampoco nos faltan ejemplos de seductores pervertidos, desde el Humbert Humbert de ‘Lolita’ hasta el Patrick Bateman de ‘American Psycho’. Sin embargo, existe una diferencia sustancial entre todos estos personajes y el de Brandon (Michael Fassbender) y es el hecho de que este hombre solo encuentra su significación en la vida cuando desea a una mujer. Entre medias, está la nada, por eso el film alarga los platos y dilata el tiempo para mostrarnos a un hombre perdido en la frialdad de una ciudad como Manhattan.

Esta voluntad de mostrar los desarreglos emocionales del personaje protagonista hace que McQueen renuncie a mostrar el erotismo en su película. De este modo, ‘Shame’ se transforma en una cinta donde el deseo sexual es automático, frío y falto de emoción. La soledad y la incapacidad de socializarse son los rasgos que describen a Brandon, magistralmente interpretado por el que es el actor del momento. El recorrido de Michael Fassbender ha sido fulgurante en los últimos años. Si en ‘300’ ya empezó sonarnos su cara y en ‘Malditos Bastardos’ nos cautivó definitivamente, recientes trabajos como ‘Jane Eyre‘ o ‘Un método peligroso‘ lo han puesto en primera línea de batalla. Y es que, de nuevo, y al margen de la polémica más o menos sexualizada, en ‘Shame’ se esconde una gran historia y un gran actor.

Mención aparte merece también la británica Carey Mulligan, que interpreta a Sissy, la hermana del protagonista y su antagonista emocional. Mientras Brandon es un ser glacial y minucioso, ella es todo hipersensibilidad, una mujer dependiente y alocada. Eso sí, ambos parecen estar perdidos e incomunicados. La película deja entrever sutilmente que ambos comparten también un trauma de la infancia, presumiblemente relacionado con el sexo. Sin embargo, en esta película lo verdaderamente significativo es lo que aflora a través de la carne: las miradas, los gestos y sí, el sexo filmado desde la distancia por Steve McQueen.

‘Shame’ le ha valido a Fassbender la Copa Volpi del Festival de Venecia gracias a su interpretación. Por otro lado, el actor también fue nominado a los Premios BAFTA y a los Globos de Oro, en ambos casos yéndose con las manos vacías. El Oscar, sin embargo, se le ha resistido esta vez… suponemos que la mojigatez de la Academia se hace patente en determinados momentos.

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