Las imágenes de alimentos nos provocan hambre

Investigadores de Max Planck han demostrado científicamente por primera vez algo que todos sabíamos, ver comida nos estimula el apetito. El estudio documentó el aumento de la hormona Ghrelina (neurotransmisora), cuando se estimulaba la visión con imágenes de alimentos.

Investigadores de Max Planck han demostrado científicamente por primera vez algo que todos sabíamos, ver alimentos nos estimula el apetito. El estudio documentó el aumento de la hormona Ghrelina (neurotransmisora), cuando se estimulaba la visión con imágenes de alimentos. Como regulador principal, la Ghrelina controla la conducta alimenticia y los procesos físicos involucrados en el metabolismo de los alimentos.

Ver alimentos nos abre el apetito

Los resultados mostraron también que además de los mecanismos fisiológicos para mantener el estado de energía en el cuerpo, los factores ambientales influyen en forma específica en el consumo de alimentos, por lo tanto, la presencia constante de platos de comida en los medios de comunicación, pueden contribuir a aumentar de peso en el mundo occidental. Con esto, podremos esperar que en futuro los dietistas nos prohíban ver platos de comida, pues nos darán hambre.

Desde hace mucho tiempo se sabe que los estímulos externos como el olfato o la vista de alimentos, influyen en nuestra sensación de hambre y en el resultado de nuestro comportamiento.

¿Cuál es el problema? El peligro a la sobreexposición de este tipo de imágenes se traduce en el consumo de alimentos que no son necesarios para mantener la energía de nuestro cuerpo, y esta amenaza es particularmente alta en nuestras sociedades.

Axel Steiger y su equipo de investigación del Instituto Max Planck, expresaron que “los hallazgos de nuestro estudio demuestran, por primera vez, que la liberación de Ghrelina en la sangre para la regulación del consumo de alimentos también es controlada por factores externos. Nuestro cerebro procesa los estímulos visuales y los procesos físicos que controlan la percepción del apetito se activan involuntariamente”.

Este mecanismo podría llevarnos a comer un pedazo de pastel sólo dos horas después de desayunar”, agregó Petra Schüssler, integrante del equipo que realizó la investigación.

Con esto, se pone un marco científico a algo que todos ya sabíamos: ver comida que nos guste en la TV, nos abre el apetito, independientemente de que deseemos comer eso y otra cosa.

Fuente: Eurek Alert
Imagen: Galería de LABoral Centro de Arte y Creación Industrial en Flickr

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