Cecilia Attias publica sus memorias sobre su vida con su ex-marido Nicolas Sarkozy

Vivir el engaño de una pareja, someterse a la opinión pública, y ver como una mujer mucho más joven te quita el puesto no es fácil, pero contarlo desde tu punto de vista es lo que ha pretendido Cecilia Attias la ex de Nicolas Sarkozy

sarkozy

Probablemente cuando hablamos de mujeres que han estado en grandes puestos, expuestas a la vida pública y se han convertido en un ejemplo a seguir por muchas otras féminas en la escena internacional, aunque parezca que siempre han logrado mantener una imagen limpia, adecuada, sin sobresaltos, han vivido su historia, y luego, muchos años después muchas de ellas se atreven a contarla, y precisamente de esas historias sacamos conclusiones que por aquel entonces quizás no entendíamos, nos parecían fuera de norma, o no habíamos analizado con el suficiente detenimiento. Precisamente hoy quiero hablarte de ello, y de esos retos que tenemos las mujeres de cara a acompañar en un segundo plano a un hombre que está en el poder, porque hoy la ex-mujer de Sarkozy ha anunciado que publica sus memorias; Une envie de vérité.

Cecilia Attias publica sus memorias sobre su vida con su ex-marido Nicolas Sarkozy, y desde luego el ex no es que esté muy contento con la idea, más que nada porque cabe recordar que anunciaron su separación con una nota de prensa que ella emitió, tras varios meses sin acudir a actos oficiales, en los que se presume de que Sarkozy ya estaría con su actual mujer Carla Bruni. Desde luego si superar la separación en un matrimonio consolidado es siempre una tarea compleja, lo es más aún con el hecho de que hay que tener en cuenta que ella vio su caso expuesto a la luz pública, y además se trataba de que su marido por aquel entonces estaba con otra.

Desde luego la vida nos pone muchos obstáculos y más aún cuando se trata de los entresijos ligados a puestos de tan alto nivel en el que las cosas que hay que soportar probablemente sean mucho mayores de lo que se espera desde el mundo de los mortales en el que vivimos. Lo cierto es que a esta mujer, a Cecilia Attias, siempre la he visto como una gran señora, y aunque no sea precisamente de mi agrado en su forma de pensar con un sentimiento político bastante ligado a la derecha, y entendiendo a la mujer más como de casa que como alguien que debe estar capacitado y reconocido en igualdad de términos que un hombre, tengo que decir que me gusta menos la Bruni, que pasó de ser italiana de izquierdas y cantante, a mujer de un político, declarándose francesa y de derechas. Así que aunque Carla Bruni y Sarko habían sido los ganadores de aquel duro juego que les enfrentó en su boda y en el anterior divorcio, ahora las memorias sobre la vida de la ex de Nicolas Sarkozy, quizás si que pongan un poco de tierra propia en lo que supimos quizás aclare muchos puntos de vista.

En todo caso, quizás esa historia de hombre poderoso y rico deja a la mujer de toda la vida con la que ha compartido un camino por una más joven y mucho más guapa es casi una rutina en el mundo de los grandes negocios y la política, en el que los escándalos, casi siempre nos salpican a nosotras por el hecho de por el momento, desempeñamos en la mayoría de las situaciones un segundo plano. Y precisamente con el motivo de estas memorias de Cecilia Attias, me gustaría reflexionar sobre un tema, porque dado que francia llevó tan bien en su momento la separación de su primer ministro de la dama y su matrimonio con Carla Bruni, ¿qué pasaría si hubiese sido Cecilia Attias la primer ministro, como ocurre con Merkel en Alemania, y hubiera acontecido una cosa similar? ¿Hubieran los franceses entendido tan bien la postura de la infidelidad y la separación para casarse con uno más joven en el caso de una mujer? Yo mucho me temo que no… y precisamente eso es quizás lo que menos me gusta de toda esta historia, en la que a nosotras siempre nos toca jugar el papel de víctimas, porque desde el otro lado seríamos en casi todos los casos desacreditadas.

Yo no me cansaré de luchar por una sociedad más justa, en la que la mujer deje de ser un mero objeto de decoro que llevar a todos los lados y además del que prescindir en el momento que se les antoje oportuno. Aunque en este caso la crítica va doble, porque si queremos que las cosas cambien, estar en el poder y conseguir precisamente ser reconocidas por los errores igual que ellos, entonces somos nosotras las primeras que nos tenemos que negar a jugar ese papel de mero adorno en sus vidas, y tomar las riendas de las nuestras profesionalmente sin abandonarlos.

Imagen: Guillaume Paumier

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