Chiqui Martí: «Javier Sardá me decía que era una mojigata»

Piel de ángel, alma de acero. Ese es el sobrenombre con el que se hace conocer Chiqui Martí y quizás el calificativo que mejor define a esta artista española. Con más de media vida dedicada al espectáculo y al baile, y no a cualquier clase de él, sin duda se tiene que forjar una coraza interior para resistirlo todo. Muchos se dejan seducir por esa apariencia frágil que casi parece volar cuando se eleva por la barra, pero por dentro el peso de una vida de trabajo la mantiene con los pies bien pegados al suelo. Ella misma nos cuenta que cuando conoces a Chiqui Martí de verdad te llevas siempre una gran sorpresa. La mayoría la asociamos al espectáculo, al desnudo, a la sin-vergüenza…, pero ella se encarga de separar rápidamente esa Chiqui de encima de la tarima y la Chiqui que vive el día a día. Las dos son atrevidas y seductoras, pero para una parece que todo vale y la realidad es que la otra es mucho más conservadora. Como sus clases de Strip-Art, Chiqui busca romper tabúes y fortalecer la imagen de la mujer, siempre conociendo sus límites y apostando por el trabajo diario. Una heroína de la vida, como retratan Hernán Migoya y César Carpio en Chiqui Bang Bang, el cómic editado por Glénat en el que nuestra entrevistada debe, paradójicamente, luchar contra demenciales formas de conservadurismo. Una vida de espectáculo, con y sin público.

Video con la entrevista a Chiqui Martí

  • «En el escenario soy una artista que se dedica a lo que se dedica, pero fuera no voy enseñando el pecho, ni el culo, ni flirteando con nadie»
  • «En realidad soy muy conservadora, ahora las chicas se regalan, pero a mi me tienen que conquistar»
  • «Si tienes una imagen y profesión como la mía, y no respondes a esos estereotipos, tienes que ser una superviviente o se te comen»
  • «No encajo mucho en lo que hay ahora en televisión, porque yo no busco estar allí a cualquier precio y me da igual aparecer o no»

Hablamos con...
Nombre: Chiqui Martí
Fecha y lugar de nacimiento: 23 julio, 1971. Barcelona
Profesión: artista de striptease, bailarina y profesora de strip-art
Programas TV: Crónicas Marcianas, Supervivientes, Gran Hermano el Reencuentro
Página web: Strip-Art Studio

Chiqui nos recibe en su base de operaciones, la academia Strip Art Studio, donde desarrolla a diario las clases de SAS (Sensualidad, Autoestima y Seducción) con las que decenas de chicas aprenden las técnicas de la famosa artista. Fama es precisamente lo que ha cosechado ella gracias a la televisión, pero a nosotros nos asegura que no es una de sus prioridades en la vida y que no cree en aparecer ahí a cualquier precio. Nosotros tuvimos ocasión de charlar con ella semanas antes de su retorno a la pequeña pantalla, cuando la polémica de celos e infidelidades en «El Reencuentro» aún no habían llegado. Pero mucho de lo que nos contó entonces concuerda con la Chiqui que ahora está en todas las portadas: una mujer que lleva la seducción en la sangre, lo que le cuesta más de una mirada crítica. En este sentido, ella misma se define como una superviviente, algo necesario cuando te dedicas al mundo del striptease y no quieres que te etiqueten como una mujer «fácil».

¿En qué consiste exactamente el Strip-Art?
Strip-Art en sí es una marca registrada, que nació como un eslógan para presentar lo que era mi trabajo y huir del calificativo “striper”, que nunca me ha gustado. Yo nunca me he sentido una stripper. Y cuajó tan bien el conceptó de strip-art, quitarse la ropa artísticamente, que ya se considera como un génerico. La gente dice: “yo hago strip-art”, “yo voy a clases de strip-art”… Y básicamente fué esa voluntad de fusionar la palabra “striptease” con “arte”, de donde surge la nueva palabra.

¿Cómo son las clases que desarrollas en tu Academia Strip-Art Studio?
A partir del eslógan “Strip Art Studio” nacen las clases llamadas SAS, que comprenden sesiones de Sensualidad, Autoestima y Seducción. Y esos tres elementos son los que trabajamos en ellas. Hay una parte de suelo, con luz muy ténue, con música súper suave, para que pierdan un poco la vergüenza y los tabúes (de si una mira a la otra…). La verdad es que eso se consigue en la primera clase, en la que todos vienen un poco tímidas, pero a partir de la segunda ya no vuelve a pasar igual nunca más. Se trabaja sobre todo la sensualidad, con un calentamiento previo como el que se podría realizar en la gimnasia convencional, pero con la diferencia de que aquí las transiciones son más sensuales y sexys. Evidentemente cuando empiezas a trabajar esta parte, la autoestima se va trabajando sola. Luego con la sensualidad que van aflorando ellas y la autoestima ya un poco más elevada, la parte de la seducción sale casi sola. Y la terapia es esa, siendo una alternativa a la gimnasia tradicional, pero también trabajamos glúteos, abdominales, estiramientos, ejercicios cardiovasculares… Pero trabajamos con tacones, hacemos bailes con boas de plumas, con puertas, cosas que luego en casa más o menos todo el mundo tiene.

Chiqui Marti nos abrió las puertas de su academia Strip-Art Studio

¿Los chicos también se pueden apuntar a clases de strip-art?
Sí. Hay demanda y tenemos de hecho varios chicos apuntados, lo que vienen a horas en las que no hay chicas. Vienen los sábados, por ejemplo. Pero sí, tenemos tres chicos que están aprendiendo acrobacia en barra de la mano de Juanma, que es mi mano derecha y asistente del espectáculo de cabaret que tengo. Y él monta espectáculos para chicos que se dedican y quieren ponerse en escena. Porque la que no puede montar un número para un chico soy yo, porque no es lo mismo que enseñarle sensualidad a una mujer. Pero sí, estamos abiertos a chicos.

¿Una mujer que no esté a gusto con su cuerpo también puede disfrutar practicando el strip-art?
Sí, claro, son estas las que precisamente tienen que venir aquí: las mujeres que no están a gusto con su cuerpo ni consigo mismas, con la moral por el suelo, las que dicen que en casa ya son invisibles para el marido, las que se quejan que por culpa de la menopausia ya no es lo mismo… Éste es mi público objetivo, la mujer de a pie que quizás nunca se subiría a un escenario, pero que en casa haría un “tariro tariro” a su pareja, a su novia, o con quien sea que comparta su vida. Mis clases no están enfocadas ni a bailarinas, ni a profesionales del baile, ni a profesionales del striptease… La verdad es que el 99% de mis alumnas son mujeres entre 19 y 68 años, siendo la media los treinta-y-muchos. Los típicos complejos de “me falta pecho”, “me sobra por aquí y por allí”…, los vamos trabajando aquí, los eliminamos, aprendemos a convivir con ellos y les sacamos brillo que yo digo.

¿Qué es lo que menos te gusta de tu cuerpo?
Hay muchas cosas en mí que no me gustan. Primero, mi impuntualidad, que ya sé que no tiene que ver con el físico, pero es así. Pero a parte, tengo las rodillas muy feas, no me gustan mis orejas, tengo unas piernas horrorosas. Porque tengo las piernas muy fibradas, muy musculadas, y a la hora de ir de “lady”, pues parezco un poco así entre culturista y travesti, cosa a la que tampoco ayuda mi voz… pero nada de ello me supone un complejo. Y es que mucho problema de autoestima yo no tengo, sí que puede que tenga días así bajos pero precisamente por el motivo de que yo estoy trabajando todos los días en elevar la autoestima de un montón de chicas. Por eso al final hay días que salgo de la academia sintiéndome como una esponja sin agua, hecha polvo, porque me doy un montón a la gente.

¿El desnudo puede dar poder a la mujer?
Sinceramente no creo que sea el desnudo en sí. Lo que sí puede dar poder a la mujer es el creerse bonita, bella, el ceerse bonitamente observada. Pero no creo que haga falta que esté desnuda para que eso le de poder. El poder puede estar en una mirada, en un gesto…, y no hace falta que enseñes nada. Yo soy amante de la insinuación cien por cien y para nada de la exhibición gratuita. El tema de que en mi profesión acabe desnuda es circunstancial, por exigencias del guión. Y aún así, nunca enseño el pubis, básicamente porque me da vergüenza, y porque creo que no hace falta y que siempre hay que guardar algo para casa.

Acrobacias en la barra (y en la televisión) son marcas de la casa

¿Crees que por fin has conseguido convertir el striptease en arte?
Sí, en parte sí. No tanto yo, sino un poco la misma sociedad. Sí que es cierto que no había un precedente hasta que llegué yo a la televisión. Pero hubiera podido ser otra. Bueno, sí que hay un precedente, Crystal M, que fué una gran bailarina de striptease y cambió muchísimo la ideología de esto. Ella era una persona muy ambigua, muy especial en este mundo, no era para nada burda. Pero de lo que fué más mi generación no había precedentes y he tenido la suerte de disponer de la plataforma de la televisión que me ha hecho poder llegar a casa de todo el mundo.

Seguramente el hecho de que yo estuviera en las mesas de debate en el programa que me hizo tan conocida ha sido lo que ha hecho posible esto. Si sólo hubiera quedado en verme actuar, pues hubiera gustado más o menos, pero no habría influenciado tanto. Un poco creo que ha ayudado muchísimo el hecho de que a lo mejor aparentemente tengo una imagen, un look, y parezco muy atrevida… que no soy vergonzosa, pero sí muy pudorosa. Mientras sólo me ves bailar, eso no se nota, pero si me ves a hablar ya es otra cosa. Y depende qué temas de sexo de los que se trataban en la mesa de Crónicas yo me estremecía, había cosas que me sacaban un poco los colores. Ahí es cuando la gente piensa “¡Ostras! Pues a lo mejor no es tan fresca”. Y ven que yo tengo estudios, que no he venido a parar aquí porque salga de una familia desestructurada, sino porque elegí este camino. Fué accidental entrar en el mundo del striptease, pero encontré mi vía, porque soy muy rebelde. Y precisamente porque todo el mundo pensaba que quien hacía striptease era porque se drogaba, o se prostituía o venía de una família desestructurada. Y como me gustan mucho los retos, me lancé de cabeza.

¿Te arrepientes de algo que hayas hecho en televisión?
No, ni fuera tampoco. Ni siquiera haberle rallado el coche a mi ex-marido. Porque además es mi coche, porque lo compré yo. Pero como lo lleva él y no me lo devuelve, se lo he rallado. Esto ha sido hace un mes, y él lo sabe porque tenía una cámara de grabación creo dentro del coche. O sea, que me encanta además porque se tiene que retorcer.

Academia de Seducción

Strip-Art Studio es la base de operaciones de Chiqui, su academia para sacarle «brillo» a la maltrecha autoestima de algunas chicas. Allí es donde la famosa bailarina de striptease despliega sus técnicas artístico-deportivas y ellas aprenden a conocerse mejor a través del baile, y de paso aprender a aceptarse. Su técnica exclusiva SAS trabaja a fondo en tres aspectos: la sensualidad, la autoestima y la seducción. El método es un compendio de técnicas destinadas a conseguir que las mujeres realicen una actividad física que, además de permitir su cuidado físico y mejorar su estado anímico general, permita desarrollar un medio de expresión femenino desconocido hasta ahora, que aflore la sensualidad que todas llevan dentro. A través de clases en las que se conjuga gimnasia, baile y otras disciplinas, se pone a tono desde los glúteos hasta los abdominales, brazos, etc. Chiqui plantea su método strip-art como una alternativa a la gimnasia tradicional, introduciendo toda la parte artística de la música, el baile y la atracción. El saco de boxeo, la bicicleta estática o las pesas, son sustituidas aquí por barras, boas de plumas y tacones. El resultado: conseguir que chicas convencionales sean dueñas de si mismas y se atrevan a atreverse. Como dice ella, la Revolución en el cuidado femenino ha llegado.

¿Algunos personajes que hacen shows “extremos” hoy en día en muchas teles pueden dañar también tu imagen?
En parte sí, porque cuando ves por la tele alguién que está haciendo una entrevista y así de pronto se pone en “pelotas” o superdesnudo o que en una entrevista está allí rollo show, pues… A ver, el show debe estar en el escenario. En una silla para entrevistar, la persona, no el personaje sino el artista. Sí que un poco hace daño, pero como tampoco me he metido en esta carrera pensando en que yo voy a limpiarlo todo, o que yo voy a cambiar la imagen de todo… Para nada sabía lo que se me avecinaba, nunca fui consciente de la repercusión que esto podría tener y me ha ido viniendo todo como poco a poco. Sí que hace daño al sector, pero a mí personalmente no, porque he tenido la suerte de que ya poco a poco todo el mundo sabe quién soy. A mí de todas maneras no me gusta molestar a nadie, igual que no me gusta que me molesten, respeto lo que haga todo el mundo, siempre y cuando esto no me afecte. Yo tiro por mi camino, por mi carrera, y en lo que no me gusta no me meto y no critico, aunque luego a mí me critica a todo el mundo en ‘petit comité’. Pero bueno, soy bastante del “vive y deja vivir”, que ya lo malo viene solo.

Visto con perspectiva, ¿cómo te cambió el accidente en la barra del 2004?
Mucha gente cree que me caí de la barra, pero no fue así. Y esto tiene un porqué y es que todo el mundo me asocia al elemento barra. Pero en realidad me caí de un trapecio, es más, caí más de cuatro metros de unas telas aéreas subiendo a un trapecio. En mi libro, “Piel de ángel”, tengo una foto de segundos antes de estrellarme. Lo que todo el mundo cuando dijo en su momento “Chiqui Martí ha tenido un accidente actuando”… enseguida dicen “en barra”. Incluso algunos medios de comunicación en su día dijeron eso.

Pero me encuentro fenomenal, con dolores. Y suerte que siento los dolores, porque estuve mucho tiempo sin sensibilidad, sin tener nada de dolor, lo que es muy ‘chungo’ porque no te enteras de nada. En el momento en que empiezo a tener dolores, me tranquilizo, pero ya sé que van a ser crónicos de por vida. Pero bueno, aquí estoy, sigo actuando, algo que también es importante, porque mucha gente cree que he dejado de actuar. Ha coincidido mi caída con mi separación y mi ex-marido es quien llevaba mis temas de trabajo. Y por despecho y por broncas de la separación él me dejó sin contactos, y sin contratos. Me consta también que ha ido por ahí diciendo que me ha vetado en la televisión y otras cosas que son mentira. Pero todo ha coincidido, porque yo nunca hablo con las salas directamente ni con las televisiones, y al quedarme sin el contacto… Ayer mismo tengo la prueba de que me llamó una cadena de televisión y les pregunté si habían llamado antes a otro número de teléfono, les dije si era el que yo creía, cosa que me confirmaron y que les habían dicho que no había ningún contacto entre ese número y Chiqui Martí. Entonces ésto ha ido sucediendo en los últimos cuatro años, y claro, yo me tengo que reubicar. Me vuelco totalmente en mi academia y dejo un poco de lado la televisión. Primero porque la televisión no me contacta directamente, yo no tengo los contactos de la televisión y lo que hay ahora en televisión tampoco es lo que hacía yo cuando estaba en prime time. Entonces tampoco encajo mucho en lo que hay ahora. Sí a cualquier precio, pero como a cualquier precio yo tampoco busqué ésto y me da igual estar o no estar… Es bueno que te vean, sobre todo para que vean que estás activa, que estás bien… pero yo me he ganado siempre la vida, antes de la televisión, y me sigo ganando la vida después de la televisión. Esto es circunstancial todo…

¿Cuáles son tus proyectos de futuro?
Tengo varias cosas ahora. Lo que pasa es que hasta que no están confirmadas es como que no puedes decir mucho… porque si luego no salen, parece como si te has pegado un “blef”. Algo que puedo adelantar es que tengo un proyecto para una cadena de televisión, próximo.

¿Gran Hermano de famosos?
(Sonrisa) ¡No!… que yo sepa no es eso. Es algo que me implica tener que dejar mi día a día, quizás por unos cuantos días.

Chiqui Marti actuando con sus chicas en una de sus clases

Recientemente publicaste el cómic “Chiqui ¡Bang! ¡Bang!, en el que Hernan Migoya te retrata otra vez tras la biografía ‘Piel de ángel’. ¿Qué tiene él para que le confíes de nuevo el relato de tu vida?
Hernán Migoya lo que tiene es mi absoluta confianza. Yo lo conocí a él cuando trabajé en Flaix TV presentando “Les Nits amb la Chiqui Martí” y nuestra entrada no fué fácil, porque él es un tipo muy peculiar y yo soy muy pudorosa. Y él pensaba que yo sería más abierta y loca, que se entendería rápido conmigo. Me decía, por ejemplo: “Ahora vas a sacarte un pecho”. Y yo: “¿¡Cómo voy a sacarme un pecho!?”. Hernán: “Hombre porque sí y…”. Yo: “Pero bueno, si voy a presentar un vídeo documental de fotografía erótica… que no voy a sacar un pecho”. Y claro, en estas cosas él comenzó a flipar y a pensar que no era lo que le parecía. Y me pilló el rollo, que yo en el escenario soy una artista que se dedica a lo que se dedica y que fuera del escenario no voy enseñando el pecho, ni el culo, ni haciendo tonterías, ni flirteando con nadie… Congeniamos tan bien que hasta el día que me casé él fue el padrino de mi boda. Ahora es el padrino de mi “ex-boda”. Y cuando salió la posibilidad de hacer con la editorial Glenat un cómic y ser yo la protagonista de mi propia vida llevada al dibujo, pues no nos lo pensamos. De hecho la idea original fue de Hernán, y sólo habría puesto el proyecto en sus manos. Porque le adoro,me encanta, me entiende. Y porque sabe plasmarme muy bien… También ha sido fantástico con César Carpio, el dibujante, que no me conoce pero ha conseguido retratarme a la perfección. Yo me miro en dibujo y alucino, porque veo que soy yo, tal cuál.

En el cómic te conviertes en una heroína de acción. ¿Es esa la Chiqui de verdad?
Bueno, más que la heroína del cómic soy la protagonista en sí. Si te lees el cómic verás que soy un poco pringadilla… Éstas son jugarretas de Hernán, pero si le quieres ya lo aceptas tal cuál. Pero bueno, sí, yo me considero un poco heroína de la vida. La vida no es fácil para nadie, y depende en qué círculo estés todavía lo es menos. Si además tienes una imagen como la mía, con una profesión tipo la mía, y no respondes al estereotipo que la gente cree que eres tienes que ser una superviviente. O sobrevives o se te comen.

También se cuenta tu viaje a Finlandia… ¿Es donde realmente te iniciaste en el striptease? ¿Cómo fueron esos comienzos en locales pequeños?
Sí, me voy a Finlandia porque me ofrecen mucho trabajo aquí de striptease, pero a mí me da mucho miedo y vergüenza. Pero no hacer striptease en sí, sino hacer el ridículo, no hacerlo bien. En el fondo, me da miedo hacerlo como lo veo, porque no me gustan los shows que veo yo aquí y no quiero hacer esto. Entonces me voy lejos, donde nadie me conoce, para pasar la vergüenza que tenga con gente que no me conoce de nada y a la que no tengo que rendirle cuentas de nada. Allí es donde rompo el hielo y cuando vuelvo aquí es el boom del striptease y de las despedidas de soltero. TV3 quiere hacer un reportaje con una chica que haga striptease pero que no se dejara grabar la cara. Y yo lo que quería, a parte de actuar, era también hablar, que me concedieran una entrevista… Y entonces ellos me dijeron que “no”. Entonces dije que pues nada. A parte les dije que serían 15.000 pesetas (porque yo entonces cobraba eso por cada actuación). Y ellos que no, porque decían que eso era mucha promoción para mí, que esto va a tener mucha repercusión. Pero yo no veía lo que había detrás, y les dije que podría ser mucha repercusión pero que cobraba también los 15.000, porque para venir a actuar a la tele yo dejo de trabajar en la sala en la que estoy siempre y eso son 15.000 que yo pierdo. Tardaron dos meses en volver a llamarme, y acceder a pagarme, y a negociar lo de hablar con Jordi González. Jordi me dejó hablar. Pero luego cuando pregunté por qué no me dejaban hablar, me respondieron que porque las chicas que se dedican a esto normalmente es mejor que estén con la boca cerrada. Sí, así de fuerte, pero cuando acabé la entrevista con Jordi él dijo “esta chica es una crack”. Y a partir de ahí ya vino todo. En realidad mi descubridor fue él, lo que pasa que luego lo que ya a la gran pantalla y a nivel nacional el boom fue con Xavier Sardá.

En realidad yo soy muy conservadora. Sardá hasta me decía que yo era una mojigata. Porque yo en realidad en Crónicas sólo quería actuar y él decía que no, que tenía que bailar y hablar en la mesa, porque la gente iba a flipar, porque no se corresponde la chica que estaba en la barra con la que luego se sentaba en la tertulia. Me decía que hablando y pensando era antigua. Bueno, y en parte sí, porque tengo un concepto de la famíiia muy conservador, sin ser nada radical, pero me descoloca mucho las chicas jóvenes de hoy que les da igual si liga uno u otro. Yo no. A mí me tienen que conquistar, me tienen que ganar. Ahora las chicas se regalan. En esto pues sí puede que sea antigua, pero me gusta las cosas despacio, poco a poco y buena letra. Que haya un deseo por las dos partes, un interés. No te puedes regalar la primera noche porque, ¿al día siguiente dónde está el interés?

FOTOS: David Cuní

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