La actitud en la mesa también cuenta para la alimentación

Numerosas investigaciones confirman que tener una actitud positiva reduce el riesgo de contraer enfermedades así como a la hora de alimentarse. En la mesa, las emociones influyen en la absorción de nutrientes y tiene que ser positiva.

Se ha comprobado que el estrés impide una buena digestión. Así que cuando te sientes a la mesa deja a un lado los temas conflictivos y preocupaciones.

En la mesa, cinco minutos de risa equivaldrían a 45 de ejercicio ligero, pero por si fuera poco se ha comprobado que la risa reduce el estrés, genera endorfinas y aumenta los niveles de células T, que defienden el organismo de los virus.

Sé consciente de cada bocado, tritura y ensaliva bien para una mejor digestión. Saborear los alimentos además tiene la ventaja de que te ayuda a comer menos y saciarte antes. Tómate tu tiempo, comer de pie o en cinco minutos por las prisas equivale a una mala absorción de nutrientes, lo que puede llevar a déficits que debiliten tu sistema inmunitario.

Las comidas demasiado calientes, grasas o picantes precisan un esfuerzo extra y son una agresión para la sensible mucosa digestiva. Los menús deben ser distintos en la cena, variedad ante todo. Si te sobra algo, no te limites a recalentarlo, haz servir tu imaginación y huye de la monotonía.

Imagen | freepik

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