La fallida boda de la Duquesa de Alba

La Duquesa de Alba había decidido casarse con un hombre 25 años menor en una ceremonia íntima. Sus hijos han recurrido al mismísimo Rey de España para que intentara hacer entrar en razón a su anciana madre.

La Duquesa de Alba

En estos tiempos modernos en los que estar en posesión de un título nobiliario no es sino una mera anécdota (afortunadamente), la Duquesa de Alba es una nota discordante en el panorama del famoseo español. María del Rosario Cayetana Alfonsa Victoria Eugenia Francisca Fitz-James Stuart y de Silva (Palacio de Liria, Madrid, 28 de marzo de 1926) ya desde su más tierna infancia conoció los placeres que la vida podía ofrecer a los de su clase. Es catorce veces Grande de España, si es que eso significa algo, y posee más títulos que algunos reyes europeos actuales. Quizá lo más sobresaliente sea, a mi modo de ver, que es la persona que más subvenciones ha recibido de la Unión Europea en cuanto al campo se refiere. No en vano es propietaria de un sinfín de latifundios en media España, sobre todo en Andalucía. Como se suele decir: “tiene dinero a espuertas”.

A nivel personal se casó con Pedro Luis Martínez de Irujo y Artacoz (1919-1972), con quien tuvo a sus seis hijos (Carlos, Alfonso, Jacobo, Fernando, Cayetano y la benjamina, Maria Eugenia Brianda Timotea Cecilia). Una vez que se quedó viuda conoció al ex-sacerdote jesuita Jesús Aguirre y Ortiz de Zárate, quien primero fue su confidente para, posteriormente, pasar a convertirse en su segundo esposo el 16 de marzo de 1978, al que ella ha definido en más de una ocasión como el hombre de su vida. Aguirre nació en 1937 y falleció en 2001.

La prensa del corazón siempre ha tratado a la Duquesa de Alba con gran benevolencia, pues es muy querida por muchos de los periodistas (si quieren saber otras opiniones, pregúntenle a los agricultores andaluces, que ganaron una querella contra esta señora por llamarles “sinvergüenzas”). Se le considera una mujer muy moderna en la mayoría de aspectos relacionados con su vida, con un gusto extravagante en el vestir y una simpatía fuera de toda duda, quizá ayude en esto último lo regalado de su existencia. Últimamente su estado de salud es precario: tiene muchos achaques y la han operado en diversas ocasiones. Cada vez sale menos, y cuando lo hace es acompañada de amigas y amigos que la llevan prácticamente en volandas.



Sus hijos, sobre todo los cuatro mayores, se han dedicado a negocios de todo tipo, sobre todo los basados en la gestión del patrimonio de mamá. Con los dos últimos, Cayetano y Eugenia, habría que hacer una salvedad (en términos populares: ”hay que echarlos de comer aparte”). Son lo que se suele llamar famosos, con todo lo que ello conlleva: les gusta asistir a fiestas, saraos y todo tipo de actos en los que aparecer como invitados estelares puede reportarles pingües beneficios. Sin ir más lejos, baste decir que sus profesiones son: jinete en el caso de Cayetano, y en el de Eugenia… imagen de una firma de joyería, por decir algo.

Cayetano Martínez de Irujo Fitz-James StuartCayetano ha tenido muchos y muy variados enfrentamientos con la prensa. Sus relaciones sentimentales han dado mucho que hablar, igual que las de su hermana, que actualmente está unida a Gonzalo Miró (otro de dudosa calificación profesional). Cayetano está separado de Genoveva Casanova, una mexicana que actualmente se dedica a ser imagen de varias firmas de moda (parece que esa profesión tiene mucho tirón, aunque debe ser muy dura) con la que tiene dos hijos mellizos, Luis y Amina.

Pero el caso que ahora nos ocupa no tiene desperdicio: la Duquesa está triste, ¿qué tendrá la Duquesa? Nosotros lo sabemos: hay una conjura en la Casa de Alba por la que no la dejan casarse con su novio, Alfonso Díez Carabantes (presunto funcionario de Hacienda de 57 años de edad, sólo 25 menos que Cayetana, fíjate, con lo normal que es que un señor de menos de sesenta se case con una señora de más de ochenta). Lo más triste del caso es que los primeros interesados en que la boda no se celebre son sus seis hijos. Lo más probable es que esta boda no hubiera pasado de mera anécdota, que hubiera sido el chascarrillo del verano si no fuera por la inmensa fortuna de la novia. A mi entender, no son los amores o desamores de Cayetana lo que preocupa a sus hijos, lo que los tiene sin dormir, sino la deplorable situación en la que podrían quedar si Alfonso y Cayetana decidieran compartir a partes iguales su dinero.

No se crean que la cuestión es baladí: imagínense ustedes que esperan recibir una herencia sustanciosa en pocos años, que vendrá a completar su patrimonio hasta hacerles aparecer en la revista Forbes, y que de buenas a primeras se encuentren con que esa fortuna ha desaparecido a favor de un desconocido que dice ser su padrastro. Y todo esto pensando que su madre tiene ochenta y dos años… No, no creo que sea motivo de risa en la Casa de Alba, ya me imagino a todos temblando y pasándose la noticia unos a otros:”Hay que hacer algo, se escapa la gallina de los huevos de oro”. Yo también habría intentado hacer cambiar de opinión a la abuela, ¿y quién no?

La cosa ha sido tan seria que se comenta que hasta el mismo Rey de España, Juan Carlos I, ha tenido que intervenir. Se dice que los hijos de la Duquesa lo llamaron angustiados para que con su influencia sobre su madre, consiguiera que Cayetana diera marcha atrás con sus planes de boda. Ella quería celebrar el enlace próximamente, quizá incluso antes de la boda de uno de sus nieto que será a finales de septiembre. Y ahora la pobre Duquesa, con sus títulos, sus fincas, su dinero, está prisionera de un amor que, posiblemente, no pueda acabar en boda. Los que han hablado con ella confirman sin temor a equivocarse, que este disgusto puede ser trágico para ella. Al parecer está muy enamorada de Alfonso, al que conoció por mediación de su segundo marido, Jesús Aguirre, que era amigo del hermano del novio de la Duquesa.

Aún no sabemos cómo terminará el culebrón, pero hasta la Casa de Alba ha emitido un comunicado oficial en el que se desmentía la noticia de la boda de la Duquesa, admitiendo, eso sí, que entre ella y Alfonso Díez existe una “entrañable amistad”.

Foto 1: leopoldo2006 en Flickr

Foto 2: cerezo en Flickr

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