Nicole Kidman y el botox: obsesión por la eterna juventud

Las celebrities están de los más sinceras últimamente, y eso que nadie les ha preguntado. Si hace unos días era Victoria Beckham la que reconocía haberse quitado sus implantes mamarios, ahora es la actriz Nicole Kidman quien verbaliza lo que era toda una obviedad desde hace ya varios años. Pese a sus intentos de dar largas a la prensa asegurando que lo suyo era genética, y no dudamos de que Nicole posea unos genes envidiables, a los 42 años hay cosas que, intuimos, tienen más que ver con los avances de la técnica que con la madre naturaleza.

Nicole, en el estreno de Rabbit Hole / Getty Images

Cada vez que Kidman tenía que responder acerca de los cuidados con los que mantenía un cutis envidiable, ella se iba por la tangente hablando de ejercicio, dieta saludable, horas de sueño, bla, bla, bla. Lo que dicen todas vamos. Ahora, sorprendentemente, reconoce que su amigo el Botox tuvo algo que ver en el asunto. La australiana ha confesado que está preocupada por su físico y que ha probado de todo para mantenerse radiante. Según declaraciones recogidas por Europa Press, la actriz declaró haber probado miles de remedios, «pero a parte del ejercicio y una buena dieta la mayoría no funcionan. Una vez incluso probé el Botox, pero no me gustó nada cómo quedó mi cara después. No lo volvería a probar y, afortunadamente, ya puedo mover mi frente«.

No dudamos de la belleza madura (no hay nada de malo en serlo) de Nicole Kidman, pero nos sorprende que la actriz hable de manera tan natural de este remedio cosmético tan agresivo para las expresiones faciales. Por suerte para sus fans, y para su profesión, Nicole parece haber dejado atrás la obsesión extrema por la eterna juventud

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