Entre el corazón y la razón

Lo ideal en las personas sería conseguir que tanto la razón como los sentimientos vayan siempre de la mano, pero ¿qué resulta más adecuado?

presentimientos

Para navegar por el río de la vida se necesita más de un remo es decir más de un recurso, si no lo hiciéramos así, lo único que conseguiríamos es girar sobre nosotros mismos. Para avanzar, la clave está en saber combinar, en cada momento, la mente con el corazón. Parece fácil, pero realmente ahí está el verdadero problema. Y si nos guiamos por los avatares de la vida, el intelecto, la mente, presidía todos los acontecimientos.

Sin embargo, la irrupción del concepto de inteligencia emocional modificó estos parámetros, concediendo mayor importancia a rasgos de tipo emocional como las habilidades sociales, el conocimiento de uno mismo, la intuición …Porque no se trata solo de ser inteligente, sino de saber utilizar esa inteligencia para desenvolverse mejor en el río de la vida.

Si ponemos el corazón al servicio del pensamiento, razonamos de forma más inteligente y tendremos un mejor criterio a la hora de tomar decisiones. Porque si la razón hace al hombre, el sentimiento lo conduce, decía Rousseau. Por lo tanto haz caso de tus corazonadas, presentimientos, intuiciones, es lo que llamamos el sexto sentido. No reprimas tus sensaciones y estate atenta a lo que puedan ofrecerte. Claro que tenemos que contar que no todas nuestras emociones son válidas. En esos momentos es cuando tenemos que apelar a la razón.

Tampoco hay que sentirse como el ombligo del mundo, ya que la vida no empieza y termina en uno mismo, hay más personas. Además de valorar los sentimientos propios, hay que considerar también los de los demás. Ponerse en el lugar de los otros e intentar entenderlos nos ayudará a relacionarnos mejor con los que nos rodea, eso además, nos hará ser mejores personas y tener más corazón, algo que muchas veces brilla por su ausencia.

Y otro punto muy importante es no tener miedo a expresar los sentimientos. Un halago sincero, un abrazo, una sonrisa. Rompe con las barreras emocionales y deja que el corazón hable. Además de convertirte en una persona más afectuosa, mejorarás tu relación con los demás.

Imagen | nearnearfuture

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