Guiarte por el corazón o la razón, la gran duda ante la toma de decisiones

Todos tenemos como un piloto interior que nos indica todos los cruces de camino que tenemos a lo largo de la vida, y sobre todo para no perder el norte y guiarnos correctamente, otra cosa es que cambiemos de rumbo cuando tomamos decisiones por las dudas.

razon

En la vida nos puede suceder que nos encontremos con varios caminos y opciones. Realmente tendríamos que tornarlo como un regalo porque eso nos da la opción de elegir y tener un rumbo. Sin embargo ante ese regalo, nos encontramos con las dudas que son muy difíciles de disipar sobre todo cuando tenemos que elegir entre varias opciones, nos entran esas preguntas de ¿me lanzo a la piscina o me quedo? ¿Será esta la opción correcta o no?

La razón principal por la que, a veces, nos cuesta tanto decidirnos es porque implica escoger un camino y renunciar a otros tantos, y claro, no tenemos un mapa que nos marque el final del camino y si es seguro o no. Ahí entra entonces los conflictos entre la razón y el corazón. Si nos guiamos por la razón es la mente analítica la que se convierte en una mala consejera porque nos hace pensar en los detalles en lugar de todo el conjunto, por lo tanto, los expertos aconsejan guiarnos por el corazón porque los resultados son más satisfactorios. Todo lo que se hace con el corazón, tiene una fuerza superior a la razón.


Puede suceder que cuando tenemos dos caminos alternativos, nos debemos dejar guiar por lo que sentimos o por lo que pensamos es mejor. Conviene valorar todas las posibilidades y sobre todo no olvidar cuales son nuestras prioridades que van ligados al sentimiento a la hora de tomar decisiones. Otra cosa es que el proceso se complique cuando nuestros objetivos no son claros o son contradictorios. Ahí entonces hay que recapacitar acerca de lo que más valoramos en esta vida y concretar, nuestras aspiraciones.

Pero está claro que por mucho que meditemos una decisión, nunca tendremos claro ni la certeza absoluta de que la elección tomada es la más adecuada. Pero sí podemos decir que a base de equivocarnos en los distintos caminos vamos encontrando el verdadero. El que no arriesga no gana, y el que se pasa la vida meditando decisiones siempre tendrá dudas y nunca llegará a tener confianza en cada proyecto y su actitud siempre será dudosa.

En cualquier caso guíate por tu corazón, sopesa tus prioridades y cuando tomes una decisión repite sin miedo que es la decisión más correcta para tu vida, y si te equivocas no pasa nada.

Imagen | gonzii

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