Las claves para vivir feliz

Muchas veces cometemos el error de identificar la ilusión con un exceso de ingenuidad cuando tiene más que von las ganas de vivir, la amplitud de miras y el optimismo aunque eso, nos ayude para ser feliz.

En algunas ocasiones lo que nos impide cumplir nuestros deseos y con ello negarnos la felicidad es el miedo. El miedo nos boicotea las ilusiones. Si dejamos que nos invada estamos cerrándole las puertas a los cambios, a las nuevas relaciones, a los proyectos profesionales, y a las alternativas que la vida nos va brindando.

Si nos dejamos influir por las frases que nos limitan tales como ‘no funcionará …’ nos estamos negando el derecho al menos a probar, si dejamos atrás los miedos y asumimos que nos va a tocar vivir cosas buenas y malas, la mejor manera de sobrellevar los momentos difíciles es no renunciar a vivir intensamente los buenos momentos, esos son los encargados de llenarnos de felicidad.

Después están las claves o pautas para llamar y vivir dentro de la felicidad a pesar de los momentos que pasemos. Para algunas personas reír resulta más fácil que para otras pero es una capacidad que todos tenemos. Ejercítala. Busca situaciones susceptibles de arrancar una sonrisa.

Tenemos que acostumbrarnos a borrar del vocabularios palabras peligrosas. Palabras como nunca, siempre, todo o nadie, ya que pueden intoxicarnos y nos convierten la vida en blanco o negro. Hay que eliminar igualmente todo pensamiento de prejuicios y falsas verdades.

Lo más importante es vivir el momento presente. El pasado ya no se puede cambiar y adelantarse a los acontecimientos imaginando lo malo que puede ocurrir en el futuro es, además de inútil, una fuente innecesaria de sufrimiento. La mejor forma de ilusionarnos es centrarnos en el presente, tomando plena conciencia de cada momento.

Recordar que todo tiene su tiempo, por lo tanto dejarnos llevar por la impaciencia suele generar sentimientos de frustración. Por lo tanto hay que ser conscientes de que nada que valga la pena se consigue de forma instantánea. La espera es la antesala de la ilusión.

Y por supuesto hay que cuidar el cuerpo. La apatía puede ser un reflejo de un malestar físico. Respeta las horas de descanso y sueño  y sigue una dieta saludable. El ejercicio regular y las técnicas de relajación ayudan psíquica y físicamente.

Imagen |  Liz Tasa

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