Nuestra visión no es la única, sé más tolerante

El ser flexibles nos acerca a las personas a la vez que nos permite vivir más relajados porque así vivimos ajenos a esos juicios con los cuales tendemos a poner etiqueta a todo.

tolerantes

Deberíamos utilizar las diferencia que tenemos con las personas para enriquecernos y así a pesar de la diversidad habría un equilibrio. A veces nos identificamos con nuestras creencias, valores y prejuicios, que consideramos que el mundo debería organizarnos de acuerdo a nuestro mapa mental, aunque lo cierto es que cada uno tiene su mapa o camino. Aceptar que las cosas no siempre son como nosotros las vemos, es decir simplemente diferentes sin más, nos mantendrá abiertos a otras alternativas igual de válidas.

Pensar que todas las personas se mueven por una intención positiva hará que valoremos la forma de actuar de los demás desde una perspectiva más favorable. Donde tú ves egoísmo tal vez se esconde la necesidad de una persona de sentirse más independiente y libre, eso que tú consideras resignación podría, en realidad se flexibilidad o capacidad de adaptación. Y es que la consideración de los otros se gana prodigando la nuestra. Por lo tanto, si por ejemplo te molesta que las personas se pongan a la defensiva cuando tú muestras tu desacuerdo, no te tomes las discrepancias de los demás como un ataque personal.


Las personas intransigentes se acaban haciendo más daño a sí mismas que a los demás porque, aunque sus críticas y juicios vayan dirigidos hacia el exterior, sus esquemas mentales se vuelven cada vez más rígidos, se muestran poco flexibles ante lo cambio si tienden a ver el mundo como una lucha de fuerzas. Por lo tanto cuando se entra en conflicto con una personas, en lugar de enfadarte o pensar sobre lo que te hace estar a años luz de su postura pregúntate ¿qué es lo que no estoy aceptado?

Responder a esa pregunta te ayudará a ampliar el zoom y ser más tolerante con los demás. Si te cuesta aceptar el hecho de no haber podido convencer a alguien sobre un tema, párate a pensar si de verdad buscabas compartir tu opinión o más bien querías tener la razón o plantéate por qué necesitas que la gente que te rodea piense como tú. Saber dónde se encallan nuestros pensamientos es el primer paso para ser más tolerantes, algo que únicamente conseguiremos si dejamos de imponer y de hacer juicios.

Imagen | alsaarom

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