Si expresas tus sentimientos conectas mejor con los demás

Hay personas que tienen más dificultades que otras para conectar con sus sentimientos o para compartirlos. Cultivar la inteligencia emocional, la que permite abrirse al mundo sin sentirse en peligro, sólo requiere voluntad y un poco de trabajo.

no podemos levantar un muro ante los demás

Los bloqueos, los miedos, la inseguridad, la duda etc, se entrecruzan en el camino silenciando lo que sentimos en el corazón. Dar salida a esas sensaciones es importante cuando nuestras barreras dificultan la comunicación con las personas que más nos importan.

A veces, los sentimientos quedan bloqueados tras una mala experiencia. Es lo que puede suceder cuando una persona entrega su corazón a otra y, tras sufrir una decepción, se blinda al amor por temor a sufrir un nuevo fracaso.

Sea por el motivo que sea, quienes mantienen sus sentimientos ‘anestesiados’ crean una coraza que dificulta la relaciones personales, ya que tienden a volverse más reservadas, frías, huidizas o distantes y por supuesto no conectas con los demás.

Para romper esa coraza, se hace necesario volver a conectar con nuestro interior. Es la única forma de saber qué deseamos realmente y de vivir la vida plenamente. No es la única ventaja. Si te vuelves más sensible a tus emociones, te mantendrás despierta frente a las ajenas  y no se te escaparán oportunidades que antes te hubieran pasado por alto.

Otras veces, somos incapaces de expresar lo que sentimos porque nos cuesta reconocerlo. Pasa, sobre todo con emociones negativas como la rabia, la envidia, remordimientos …., el primer amor, el primer desengaño, etc. Por otro lado poner nombre a esos sentimientos es crucial porque, sólo así podremos entender lo que nos ocurre y canalizarlo de la mejor manera. La rabia, por ejemplo, puede enseñarnos a aceptar la frustración  la envidia puede impulsarnos al progreso personal, asumir que estamos enamorados nos ayudará a entender esa extraña sensación de miedo o de pérdida de control.

Puedes ganar mucho si se reconoce las emociones , se está mejor preparada para gestionarlas y para distinguir las ajenas. Por ese motivo, se desenvuelven con más soltura y tienen menos problemas entablando relaciones afectivas.

Dicen los expertos que los niños que se sienten confusos por cuestiones que no acaban de comprender, se tranquilizan cuando hablan de ellas. Algo similar sucede a los adultos, solo que ya nos olvidamos de que fuimos niños.  Por ello, las palabras nos ayudan a entendernos porque describen nuestras emociones y nos ayudan a hilvanar un discurso más comprensible.

Las muestras de cariño, activan la producción de oxitocina, la hormona del apego, que fomenta la ternura  el amor y la empatía entre las personas. Es entonces cuando las barreras caen y crece la confianza y la conexión.

Imagen | Ana Paula Hirama

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