Un espacio para ti

Estar siempre disponible para todo y para todos, tiene sus riesgos. Y es que las personas de tu entorno pueden acostumbrarse o abusar demasiado de la confianza. Esto te puede llevar a no tener vida propia, ni poder hacer planes y sobre todo no tener un espacio para ti. Y es que tampoco se puede estar complaciendo a los demás siempre.

Seguramente eres de las que piensen que puedes con todo, y esa idea es precisamente la que nos atan a las responsabilidades o compromisos que asumimos. Se da, sobre todo, en personas que son algo perfeccionistas o que se exigen demasiado. Por lo tanto, lo primero es medir bien tus fuerzas y si ves que ‘todo te sobrepasa’, hay que soltar cargos o lastres.


Es verdad que son muchas las mujeres que han sido educadas con el rol de ‘yo puedo con todo’ y ‘yo estoy para todos’. Sin embargo hoy en día, la educación es precisamente el dejarles crecer con responsabilidades desde que son pequeños y para que aprendan a cuidar de sí mismos. Por lo tanto, libérate un poco del peso o la carga y no te entregues demasiado porque entonces no romperás esos roles del pasado.

No tengas en el pensamiento el que puedas defraudar a los demás. Las personas no te quieren más o menos por los favores o dependencias que hagas, ya que como dice un viejo dicho ‘el amor que se alimenta de regalos y sacrificio siempre está hambriento’.

Tampoco es necesario pensar que ‘nos necesitan’. Y es que a veces somos nosotros los que nos volcamos en la vida de los demás para sentirnos ocupados y útiles, y en otros casos por miedo a pensar en nuestra propia vida y poner tierra por medio a nuestros deseos.

No hay que dar por supuesto que los demás conocen tus necesidades o se saben de memoria tus horarios y por ello te sientes obligado a no poder decir ‘no puedo’. Si tienes que recordarles algo, hazlo sin que te sepa mal. Por lo tanto puedes dar una respuesta envuelta en una mentira piadosa si no puedes decirle un no, directamente.

Pensar en ti es un ejercicio sano y si no lo haces tu bienestar está en juego, preocuparse por uno mismo es una tarea sana y para nada te tienes que sentir culpable, lo que no es saludable es prestar atención a todos, menos a ti.

Imagen | luchilu

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